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Cumpliendo el mandato de SMC D. Carlos VII, los
carlistas de Reino de Valencia hemos rendido
homenaje a los caídos por Dios, por la Patria y por
el Rey legítimo en la celebración de la fiesta de
los mártires de la Tradición.
Comenzó la larga jornada a las 10:30 de esta soleada
mañana de domingo en el Cementerio General de
Valencia, donde una representación de todos los
círculos carlistas valencianos depositó un ramo de
claveles rojos y margaritas amarillas en la lápida
que cubre los restos mortales de los valientes
requetés del tercio Virgen de los Desamparados,
asesinados vilmente en julio de 1936, mientras
defendían el cuartel de caballería de la ciudad de
Valencia de las hordas marxistas, en espera del
triunfo del Alzamiento que había de salvar a España.
Triunfo que se demoró 3 años, llegando demasiado
tarde para salvar los cuerpos de los valientes
carlistas, pero a tiempo de rendirles un merecido
homenaje, al lograr salvaguardar todo aquello por lo
que lucharon nuestros bravos predecesores, por lo
cual su sangre no fue derramada en vano.
Una plegaria en labios de los carlistas de hoy en
día fue el homenaje a los requetés caídos, la
mayoría de ellos jóvenes estudiantes, aunque también
artesanos, industriales, oficiales, agricultores y
todo tipo de profesiones, provenientes de todas las
clases sociales, pues jamás el carlismo practicó el
clasismo, sino que siempre acogió con amorosos
brazos a aquellos que todo lo dieron, hasta su vida,
por defender a Dios, a España y al Rey, sin hacer
miramientos de apellidos ni origenes.
Tras concluir las oraciones hemos dejado los
carlistas nuestro recuerdo a aquellos que nos
precedieron. Desde estas líneas rogamos a todos
nuestros lectores una plegaria por el eterno
descanso de los mártires de la Tradición, en la
esperanza que Dios guarde su alma para la vida
eterna. En nuestra memoria y nuestros corazones
vivirán por siempre. Requiescant in pace.
A
las 12:00 ha dado comienzo el acto central de la
fiesta: la Santa Misa por el alma de todos los
mártires de la Tradición, celebrada en la iglesia
parroquial de Santo Tomás Apóstol y San Felipe Neri,
sita en la plaza de San Vicente Ferrer, popularmente
conocida como la plaza de los patos, en pleno centro
de la ciudad, templo que habitualmente acoge los
actos sacros del Círculo Aparisi y Guijarro.
En
un ambiente de recogimiento y austeridad se han dado
cita numerosos carlistas para rezar por sus muertos.
Una sencilla boina roja al pie de la cruz de plata
junto al altar ha dado noticia del motivo de la
celebración, como un sobrio símbolo de la entrega de
los carlistas a lo largo de 170 años de historia a
Dios, hasta el punto de dar su vida en admirable
martirio.
Ha
oficiado la eucaristía el Rvdo padre D. Francisco
Suárez, consiliario del Círculo cultural Aparisi y
Guijarro, con su habitual devoción y sapiencia.
En
la homilía, que ha versado alrededor del significado
de las resurrecciones descritas en los Evangelios,
el p. Suárez ha efectuado una brillante exégesis del
significado de la Resurrección de Lázaro para el
católico. Dedicando un emocionado recuerdo a todos
aquellos que dieron su vida por Dios, sufriendo
indecibles martirios y muriendo con un grito por el
Reinado de Cristo en los labios, nos ha alentado a
seguir su ejemplo. Como no podía ser menos las
alusiones a las ofensas a Dios en la sociedad actual
y la necesidad de defender su Santo Nombre han sido
inevitables.
El
rvdo p. Suárez ha encarecido a los carlistas a
volver a ser los custodios de Cristo en nuestra vida
diaria, luchando por los mártires de hoy en día:
tantos miles de niños asesinados en el vientre de
sus madres o convertidos en objeto de
experimentación cuando apenas comienzan a dar sus
primeros pasos a la vida, amparados por los poderes
supuestamente democráticos que nos gobiernan,
incluidos los detentadores del Trono de San
Fernando.
Concluidos los oficios religiosos los carlistas nos
hemos trasladado a Llíria, la capital de la comarca
del Camp del Turia, distante de la capital unos 25
kilómetros, donde el Círculo Cultural Católico San
Miguel ha cedido generosamente su local para la
celebración de la comida de hermandad, dadas las
condiciones en que se halla el local del Círculo
Aparisi y Guijarro.
Sin duda ha sido la comida el acto más popular de
toda la celebración. En Llíria se han dado cita
varias decenas de simpatizantes carlistas,
provenientes de Benicarló, Castelló, Nules,
Ribarroja, Xàtiva, Gandía, Oliva, Aldaya... además
de los anfitriones de Líria y de la propia ciudad de
Valencia.
A
las 14:30 se ha despachado una suculenta paella de
pollo y conejo, alabada sin reservas por todos los
presentes, en un fraternal ambiente como corresponde
a toda reunión de correligionarios, en las que
siempre se siente un carlista como en familia.
Tras los postres, café y vinos espumosos (catalanes
y valencianos, no se debe hacer política con el
vino), y sin puro por haber dejado algunos de
nuestros más conspicuos tradicionalistas el
aromático vicio recientemente, d. José Miguel Orts,
secretario de la Junta Regional de la Comunión
Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia ha
dirigido unas emotivas palabras, recordando a
aquellos en honor de cuya memoria se realizaban los
actos del día. El secretario ha comparado el
homenaje de los carlistas a los insulsos "minutos de
silencio" de nuestra sociedad vacía de valores. Los
carlistas llenamos nuestros minutos de oraciones, y
nunca tendremos bosques de ausentes, pues tenemos a
los nuestros bien presentes. Sin odio ni rencor,
sino con perdón y orgullo. Sus últimas palabras han
sido interrumpidas por sonoros aplausos y la comida
ha concluido con vivas a Cristo, a la Patria y al
rey legítimo.
Para los más adictos a la política ha habido
posteriormente una tertulia en los locales del
círculo cuyas intervenciones han girado en torno a
la campaña laicista que sufre España, su conexión
con la masonería y el papel que el carlismo ha de
jugar en la actual situación.
Con esto ha concluido la celebración que los
carlistas valencianos hemos querido rendir a los
mártires de la Tradición |