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En
esta mañana fresca, a las 12:00 horas los carlistas
del Reino de Valencia nos hemos congregado en número
de cerca de un centenar para celebrar la festividad
de la Monarquía Tradicional, que se estipula en el
día de la Epifanía de Nuestro Señor, 6 de enero.
La
Santa misa se ha celebrado en la iglesia de Santo
Tomás Apóstol en la plaza de san Vicente Ferrer de
Valencia. Ha sido dicha por el rvdo padre D.
Francisco Suárez, consiliario del círculo cultural
Aparisi y Guijarro, en un ambiente de sencillez y
recogimiento. En su homilía, el páter ha relacionado
de forma admirable y docta el sentido de la
adoración de los reyes magos, que representan a las
naciones gentiles a los pies del Salvador del mundo,
como aquellos poderosos y sabios que reconocen la
autoridad y santidad del niño Jesús, y que por tanto
alcanzan las glorias de un gobierno cristiano,
contraponiéndolo a ese rey Herodes, que teme al
indefenso niño que nace, pues sabe que le hará
perder el poder terrenal ganado por confianza en las
cosas materiales del mundo y de espaldas a Dios.
Ha
reflexionado también el padre Suárez acerca del
triste ejemplo que dan aquellos que son nombrados
reyes hoy en día, y que dan la espalda a aquella que
es la más alta obligación de un rey cristiano como
lo fueron siempre los españoles, la de cumplir y
hacer cumplir las leyes de Dios. Hoy en día, el
triste farsante que detenta el glorioso trono de San
Fernando e Isabel la Católica tiene el cinismo de
bautizar a su nieta en la Iglesia de Cristo mientras
con su firma se emiten decretos que autorizan el
asesinato de niños (justo la semana pasada
celebrábamos la fiesta de los Santos Inocentes) o la
corrupción profunda del matrimonio.
La
misa ha concluido con la adoración al niño, en forma
simbólica de beso a una talla de Jesús recién nacido
hecha con madera de Belén, en medio de un emocionado
canto del Adeste Fideles.
A
la salida se ha formado una agradable tertulia en
corrillos entre los diversos correligionarios
venidos de los círculos Aparisi y Guijarro, San
Miguel y La Lealtad, así como amigos carlistas
venidos de Sevilla. |