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EN
EL DÍA DE LA DINASTÍA LEGÍTIMA
Los carlistas valencianos solemos dedicar al recuerdo de
nuestros Reyes nuestra particular fiesta de la
Epifanía del Señor: el Día de la Monarquía
Tradicional, que va unida a la connotación de la
legitimidad de origen y de ejercicio. Este año
iniciamos la celebración del patrono onomástico de
casi todos los titulares de la Corona de la rama
carlista: San Carlos Borromeo, aunque para poder
reunirnos más cómodamente en nuestro flamante
Círculo nuevo, hayamos esperado al viernes, 9 de
noviembre.
Aún perduran en la memoria las imágenes de la Plaza de San
Pedro del Vaticano llena de españoles para agradecer
a Dios y al Papa la beatificación de los Mártires de
la persecución religiosa. Banderas rojigualdas y
blancas con la cruz de San Andrés, boinas rojas,
pancartas con lemas santos… Emociones inolvidables
para los que estuvisteis allí y para quienes tuvimos
que conformarnos con la televisión, aunque fuera la
polaca…
Las autoridades españolas limitaron su representación a la
ineludible del Ministro de Asuntos Exteriores. La
Zarzuela, brilló por su ausencia. Ni siquiera
enviaron a un pariente de segunda. En cambio, en la
tribuna de autoridades, entre monseñores y príncipes
pontificios, pero sin la relevancia mediática que
merecía, estaba alguien querido y respetado, cuya
proximidad a los peregrinos de a pie echaba de menos
hace unos días en
“Avant”
Jesús Blasco,
nuestro candidato por Valencia en las últimas
elecciones.
Las palabras de Blasco ponían de manifiesto un sentimiento
muy evidente en el pueblo carlista: el de orfandad
dinástica. Simplemente ese hecho justifica en parte
las dos jornadas dedicadas a la memoria de Don
Javier de Borbón por la CTC de Valencia, con
destacada participación de correligionarios de otras
partes de España.
Por ello en el XXX aniversario del fallecimiento de quien
fue el último Rey de casi todos los carlistas, desde
Valencia se pidió la “descongelación” del tema
dinástico por parte de la CTC, variando así el
consenso de 1986. En ello nos va el futuro. La
excepcionalidad de una comunión de leales a una
familia real muerta no se puede prolongar más. Los
carlistas no queremos ser “carlistólogos”, ni que
nuestras cosas sean asunto de archivos y museos.
Tenemos vocación de política viva.
Solicitamos, pues, de la Junta de Gobierno que se den los pasos oportunos
para tomar los contactos pertinentes con la Familia
Real para intentar seriamente recomponer el pacto
Dinastía-Pueblo, que dé sentido a nuestro esfuerzo
para que “venga el Rey de España a la Corte de
Madrid”, como reza nuestro himno.
Esta petición, reiterada ya, no es de ejecución fácil, ni
por la voluntad política de todos los sectores de la
CTC ni por la disponibilidad e idoneidad de los
príncipes potencialmente aptos y teóricamente
interesados. Pero al menos que no quede sin efecto
la empresa por falta del empuje necesario de los
representantes y dirigentes del pueblo carlista.
Roguemos a San Carlos Borromeo y a los beatos carlistas que
bendigan nuestros afanes y remuevan obstáculos para
que el carlismo tenga futuro como comunión de
hombres libres encabezados por la Dinastía Legítima.
José Miguel Orts Timoner
Valencia, 9 de noviembre de 2007 |