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31 de mayo de 2008.
Círculo cultural Aparisi y Guijarro.
Conmemoraciones.
Homenaje al Palleter y a los patriotas valencianos
de la guerra de la Independencia |
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El
sábado 31 de mayo el Círculo Aparisi y Guijarro
convocó una emotiva jornada de homenaje a los
patriotas valencianos de la guerra de la
Independencia, recordando en especial a Vicent
Doménech 'el Palleter', quien en la misma plaza
donde se desarrollaron los actos fue el primer
valenciano en declarar la guerra al invasor
napoleónico.
Las peores previsiones meteorológicas que anunciaban
una alerta naranja sobre Valencia y alrededores se
cumplieron y una enorme tromba de agua con fuertes
rachas de viento irrumpió sobre las 18:30 horas en
la ciudad del Turia. Sin embargo a la Iglesia del
Sagrado Corazón de Jesús (conocida también como de
'la Compañía de Jesús') -una de las más importantes
del Barroco valenciano, parcialmente destruida por
la revolución liberal de 1868- fueron llegando los
valencianos a cumplir con la Obra de Misericordia de
rezar por los muertos. Dijo la Misa el Padre Blanco
S.J. que en un vibrante sermón se refirió al
valiente levantamiento religioso y patriótico de
hace dos siglos en contraste con la situación actual
en la que se ataque desde tantos frentes a Dios y a
España. Se refirió a la virtud cristiana del
patriotismo y de la legitimidad de la guerra justa
con una reflexión de gran altura teológica sobre las
enseñanzas del Antiguo Testamento a través de los
Macabeos.
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A
las ocho de la tarde la lluvia empezaba a remitir y
en medio de unas gotas intermitentes continuaron los
actos en la Plaza de la Compañía, en pleno centro
histórico de Valencia. Bajo la placa que desde hace
un siglo recuerda el crit del Palleter, se colocó
una gran Real Senyera al modo en que fue enarbolada
por el monovero Padre Rico y otros franciscanos que
dirigieron el alistamiento y la defensa de Valencia
frente a Napoleón. Los actos dieron comienzo con un
toque de dolçaina y tabalet. José
Monzonís, tesorero del Círculo, presentó los actos
señalando el paralelismo entre la situación actual y
la de hace dos siglos. El vicepresidente del Círculo
Pascual Martín-Villalba explicó los sucesos:
Fue el 23 de mayo de 1808 cuando un labrador de
Paiporta, Vicent Doménech 'el Palleter', que vendía
pajuelas para hacer fuego alzó la voz para expresar
lo que sentía una multitud de valencianos reunidos
en la entonces plaza de les Panses (hoy de la
Compañía), entre la Lonja y la iglesia de la
Compañía. 'La Gaceta de Madrid' traía noticias
confusas sobre la situación en la capital, de donde
corrían rumores de abusos de las tropas invasoras
sobre la población y también de acciones sacrílegas.
El Palleter rasga su faja de estambre en pequeños
trozos para que sirva de escarapela, pone el trozo
de mayor tamaño en el extremo de una caña, coge una
estampa de la Virgen de los Desamparados y un
retrato del rey, que estaban repartiendo por la
plaza, y lo levanta a modo de estandarte. Dirige
entonces sus pasos hacia la plaza de les Panses,
hasta donde le sigue la multitud.
Vicent Doménech se encamina a un estanco próximo a
la plaza donde se vende papel moneda y coge unos
sellos que acaban de llegar con la figura del
mariscal francés Murat, al mando de las tropas
francesas en España. Con ellos en la mano, sube unas
escaleras y los rompe en mil pedazos, lanzando al
viento su popular grito.
Un pobre palleter li declara guerra a Napoleó.
¡Vixca Fernando sèptim y muiguen els traïdors! |
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Tras los gritos del Palleter, la muchedumbre, dando
vivas a Fernando VII, se dirigió al Palacio de El
Real, al otro lado del Turia, residencia del Capitán
General, que se vio obligado a salir al balcón,
prometiendo que tomaría las providencias oportunas.
Desde allí, los amotinados marcharon al Palacio de
la Generalitat y los padres Martí y Rico subieron al
salón de sesiones, solicitando en nombre del pueblo
que se declarara la guerra a Napoleón y se decretara
un alistamiento general.
Con fogosa elocuencia expuso el Padre Rico la
gravedad de las circunstancias pidiendo que se
declarase la guerra en el acto al emperador de los
franceses, procediendo al alistamiento de todos los
hombres aptos para el servicio militar, de 16 a 40
años. Las palabras ardorosas del fraile que se
encontraba respaldado por los 40.000 valencianos
reunidos en la plaza de la Virgen y en la calle de
Caballeros, decidieron el ánimo vacilante y temeroso
de las autoridades, que obedientes a las
imposiciones de ardor, tomaron el acuerdo de
declarar la guerra a Napoleón. Como resultado de tan
arriesgada determinación, los componentes del Real
Acuerdo, decretaron en nombre del rey Fernando VII
el alistamiento de todos los hombres aptos para el
servicio de armas, nombrando general en jefe de las
fuerzas militares del Reino de Valencia al conde de
Cervelló, al que los patriotas llevaron al triunfo,
junto con el padre Rico, portador de la Real
Senyera, en un coche sin caballos, arrastrado por la
gente, hasta la casa de la ciudad.
En
aquellas horas difíciles y arriesgadas, fue obra
principal de los religiosos franciscanos la
organización de la resistencia de las fuerzas
armadas ante el ataque de los contingentes
napoleónicos. El pueblo valenciano armado con
trabucos, retacos, hoces, hachas y cuchillos rechazó
sangrientamente al ejército mandado por el general
Moncey, quien al frente de 12.000 combatientes,
llegó hasta las puertas del Cuartel en la creencia
de que penetraría victorioso en Valencia.
El
6 de marzo de 1810 el General Caro, entonces Capitán
General de Valencia (máxima autoridad militar del
Reino de Valencia), pidió al Arzobispo Company que
permitiera que la Virgen de los Desamparados fuera
nombrada 'Generalísima de nuestros Ejércitos', como
muestra de gratitud por haberles permitido salir
victoriosos en el primer asalto napoleónico de
Valencia. El General Caro, en ceremonia realizada en
la Catedral de Valencia, le entregó el fajín de
Generala y el bastón de mando, y se dispuso que
cuando saliera la imagen el día de su fiesta, se le
rindieran los honores militares de ordenanza 'y se
disparará la artillería del Baluarte'. Ceremonia que
se repite año tras año. |
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Resumen de prensa, diario Levante-EMV |
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Después José
Miguel Orts Timoner, jefe regional de la Comunión
Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia, se
refirió a la manipulación en torno a las
conmemoraciones oficiales del bicentenario, con la
complicidad de las actuales autoridades autonómicas
y estatales y hasta de la jefatura de Estado. España
no nació en las cortes de Cádiz (las cuales aún
reconocían la confesionalidad católica y la
prohibición de manifestaciones públicas de cualquier
otra religión) ni se trató solo de un levantamiento
contra el invasor.
Por último el gran
poeta valenciano Anfós Ramón declamó una oda en
lengua valenciana al Palleter y a los patriotas
valencianos, con referencias ineludibles a la
situación actual.
Después se
procedió a colocar ante la placa conmemorativa del
crit del Palleter una corona de laurel en
recuerdo y homenaje a los patriotas valencianos. El
toque de la dolçaina y el tabalet puso
fin a los actos en la plaza de la Compañía. Los
periódicos Levante y Valéncia Hui se hicieron eco de
los actos a los que adhirieron la Comunión
Tradicionalista Carlista y varios círculos carlistas
de toda España.
Una cincuentena de
personas se reunirían después en una cena de
hermandad en la Casa de los Obreros San Vicente
Ferrer, tan vinculada históricamente al Carlismo
valenciano. A la misma concurrieron varias personas
que no pudieron estar en los actos de la tarde como
el capellán del Círculo don Francisco Suárez,
Ignacio Bellido, o José Romero, alma del carlismo de
Liria junto a otros carlistas lirianos. A los
postres se recordó la continuidad entre los ideales
carlistas y los que movieron al pueblo a levantarse
contra la invasión napoleónica; no en vano muchos
combatientes y sagas familiares de la francesada se
unirán a las banderas de la legitimidad dinástica:
el cura Merino, Agustina de Aragón, los Tristany en
Cataluña, los Hierros en Castilla, etc… Uno de los
periódicos carlistas más importantes del Reino de
Valencia durante el siglo XIX respondía precisamente
a la cabecera 'El Palleter'. Se señaló que los
afrancesados de entonces son en toda España los
europeístas de hoy con su última ofensiva del
Tratado de Lisboa, y además en el Reino de Valencia
los pancatalanistas renegados de la identidad
política y cultural valenciana. Tuvieron lugar
varios intervenciones, entre otras la del
historiador madrileño José Antonio Gallego, quien
aportó para desmitificar la manipulación liberal de
los actos oficiales en conmemoración del
bicentenario un documento del Archivo Histórico
Nacional por el cual las autoridades religiosas en
respuesta a una pregunta sobre el carácter de la
lucha de la Junta de Defensa de Badajoz reconocía a
los combatientes de la francesada como 'Cruzados';
la del periodista Baltasar Bueno, quien señaló que
este bicentenario se ha conmemorado en Valencia
básicamente por los Amigos del Museo Militar en
colaboración con Capitanía General y por el Círculo
Aparisi y Guijarro, en contraste con la indiferencia
ante la misma del Ayuntamiento, Diputación y
Generalitat; o la del presidente del Círculo, don
Rubén de Cardeñosa, que se refirió junto al
bicentenario de la guerra de la Independencia al 175
aniversario del Carlismo y a la obra creadora que es
la Tradición frente a los que pretenden
identificarla con mera nostalgia o anquilosamiento.
El Reino de
Valencia necesita patriotas valencianos como los de
hace dos siglos que mantengan vivo el grito tan de
actualidad del Palleter. El Círculo Aparisi y
Guijarro, una vez más a contracorriente de lo
oficial, con estos actos ha honrado la memoria de
nuestros antepasados, ha reivindicado la verdad
histórica de los mismos y ha renovado su compromiso
de seguir luchando por la Tradición católica e
hispánica de Valencia en la cual se enmarca el gran
acontecimiento histórico del crit del Palleter. |
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Resumen de prensa, diario valencia Hui |
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resumen del acto |
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