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El Círculo cultural Aparisi y Guijarro se ha
trasladado hoy a su delegación de Castellón para
presentar la conferencia "la sábana santa a la luz
de la ciencia", presentada por don Jorge Manuel
Rodríguez Almenar, profesor titular de la facultad
de derecho de la universidad de Valencia desde hace
16 años, y miembro del Centro Español de Sindonología
desde su fundación hace 20 años, del que es
presidente desde hace algo más de uno. El profesor
Rodríguez es un experto en el tema de las reliquias
sagradas, sobre el que ha realizado unas 930
conferencias, 103 de ellas el último año, la mayoría
en España, pero algunas en lugares como Roma o
Irlanda. La jornada ha comenzado con la entrevista
realizada al ponente en la televisión de Castellón
por el ex-futbolista y periodista José María
Fernández Celeiro, en su popular programa "la
tertulia del Celebrity Playa", en la que, a lo
largo de media hora, don Jorge ha contestado a las
preguntas del entrevistador, sintetizando de forma
breve los puntos principales de lo que hoy conocemos
con certeza acerca de la Síndone que se guarda en
Turín.
A las 19:00 horas ha tenido lugar la conferencia
propiamente dicha en la sala de actos de la
notaría Castalia Iuris, que ha cedido
amablemente su local para la realización de la
misma. Como se preveía, los locales del círculo
Aparisi y Guijarro en Castellón se hubiesen quedado
pequeños para albergar la cantidad de gente que ha
acudido al acto. El aforo de unas 60 localidades ha
quedado ampliamente superado, teniendo que
permanecer los asistentes más rezagados de pie. Don
Vicente Porcar, delegado del círculo en Castellón,
ha inaugurado el acto, y Luís Amorós, vocal de la
junta del círculo, ha sido el encargado de presentar
al ponente.
La conferencia, realizada con profusión
abrumadora de imágenes y notas documentales, ha
durado unos 90 minutos. El profesor Rodríguez ha
comenzado su exposición resumiendo la historia
documentada que se conoce de la Síndone, desde su
posesión por la familia de los Saboya desde el siglo
XIII hasta la actualidad, incluyendo los tres
incendios que ha tenido que soportar, uno de los
cuales, en el siglo XVI, le produjo unas quemaduras
que han alterado significativamente algunas partes
de la tela. Ha
descrito posteriormente el tejido en sí, hecho de
lino con un tipo de trenzado que no apareció en
Europa hasta el siglo XV, en el que se aprecian, además
de los cercos de la quemadura y del agua empleada
para apagarla, unas marcas que claramente
identifican la silueta de un varón por delante y
detrás. Seguidamente ha hecho un repaso histórico a
la hipótesis más cercana a la historia real de la
sábana, que fue llevada tempranamente desde
Jerusalén a Edessa, donde permaneció muchos siglos
venerada como mandilion, erróneamente el
rostro de Cristo, pues sólo se mostraba a los fieles
esa parte de la tela, pese a que está documentado
que esta era mucho más grande. Alrededor de 950 el
emperador de Bizancio ordeno su traslado a
Constantinopla, donde fue venerada hasta su
desaparición en el saqueo de la ciudad realizado por
los cruzados excomulgados en 1204. La hipótesis más
firme es que esta tela fue llevada a Francia y
donada unos años más tarde a la colegiata de Lirey
por un noble que no quiso revelar su origen. Desde
allí su historia es bien conocida.
Seguidamente el ponente ha explicado en detalle
la célebre prueba del Carbono 14, que databa la
tela de alrededores del siglo XIII, realizada en
1987, y cuya significación estadística es inferior a
la imprescindible para dar conclusiones fiables;
asimismo la muestra fue tomada de la zona más sucia de
la sábana. El propio creador de la técnica, en una
entrevista televisiva realizada poco antes de su
muerte, admitía que la técnica podía haber errado cuando se
realizó, a la luz de los conocimientos adquiridos
posteriormente. Seguidamente el profesor Rodríguez
ha realizado un repaso al análisis palinográfico de
los pólenes hallados en el sudario por el profesor
Frei en 1973, que confirma la existencia de una mayoría
aplastante de plantas únicamente presentes en
Oriente, y el hallazgo en la tela de restos de
sangre AB, así como de fragmentos de piel y de
músculo humanos. Ha resumido también los hallazgos
del equipo norteamericano STURP, de varias
universidades y de la NASA, que en 1978 analizó con
radiología, microscopía y espectrografía la sábana,
llegando a la conclusión de que las marcas del
hombre halladas estaban producidas por una oxidación
anómala de las fibras más superficiales del lino,
sin hallar resto de pinturas añadidas, ni otras
técnicas conocidas (vaporización o radiación), que
hubiesen podido dejar unos trazos similares.
Por último, se ha pasado a describir lo que las
marcas revelan: la silueta de un varón de 180 cm de
alto, con heridas pequeñas y punzantes en cuero
cabelludo y nuca, hematomas en rostro, rotura del
tabique nasal, una importante herida en el costado
derecho (a la manera romana), heridas producidas por
atravesamiento en muñecas y pies, y numerosísimas
marcas triples de latigazos por toda la espalda,
nalgas y piernas. Ha finalizado su exposición con un
resumen escueto: que la sábana santa es un misterio
sin resolver, que envuelve con seguridad el cadáver
de un crucificado, que los datos que proporciona
sobre la muerte en cruz son correctos a la luz de la
arqueología, muchas veces en contra de lo que la
tradición cristiana creía, que no es materia de fe,
pero sí puede ser para un cristiano un espejo del
evangelio, en palabras del papa Juan Pablo II y, por
último, que había que conocer el tema desde la
razón, sin convertirla en materia de fe ni en
catálogo de superstición.
Seguidamente se ha abierto un breve turno de
preguntas y ha terminado la brillante conferencia
entre un estruendoso aplauso de los presentes. |
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