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El
pasado 28 de octubre usted estuvo en el acto de
beatificación de los 498 mártires españoles que
murieron en los años 30.
Hubo luces y sombras. La Luz corresponde a la beatificación
de los mártires de la última cruzada, según calificó
Pío XI, entre ellos 14 valenciano a los que tengo
identificados, aunque otras fuentes elevan la cifra
a 17. El acto fue excepcional con una presencia
multitudinaria de españoles. De las sombras
hablaremos luego.
¿Conoce a alguno de los beatificados?
Personalmente, no. Sí conocía de los anteriores que
beatificaron. E incluso a hijas de mártires.
Usted habla de mártires. ¿Qué es concretamente un
mártir?
La acepción de mártir es el que muere dando testimonio de la
fe y perdonando a los que le están asesinando. Es un
acto de máxima caridad, de máximo amor.
Es
lo que hizo Jesucristo por nosotros…
Exactamente. Y como dijo el propio Jesús: “Nadie tiene mayor
amor que el que da la vida por sus amigos”. Es un
acto supremo de fe y de amor.
¿Conoce algún caso concreto de persecución por ideas
religiosas?
No soy un especialista y no he hecho un seguimiento
exhaustivo, pero los tribunales son muy rigurosos
con estos temas. Te puedo contar el caso de dos
personas de Aldaya, que no han sido nombradas
mártires, pero que dieron su vida por Cristo. Fueron
a casa de un hombre a las tantas de la noche y le
pidieron que saliera. Lo cargaron en una furgona y
su hijo preguntó: “¿Dónde os lleváis a mi padre?” Le
contestaron: A donde va tu padre, no vas tú. El hijo
respondió que siempre iba con su padre a todos
lados. Así que los cargaron en la furgona a los dos,
se los llevaron a las afueras del pueblo y los
liquidaron. Lo que no se puede hacer es acribillar a
una persona a traición y criminalmente a un
creyente. Ni a nadie. Todo el mundo tiene derecho a
ser libre y a ser consecuente con sus creencias.
La
izquierda critica que cuando beatifican a mártires
nunca se acuerdan de los “curas rojos” ni de los
sacerdotes que simpatizaban con el nacionalismo
vasco. ¿Es verdad que sólo se beatifica a gente de
un perfil concreto?
No. Se beatifica un ejemplo de conducta, de vida y de
consecuencias con esa vida. Una cosa es la justicia
social, que cualquier católico tiene derecho a
reclamar, y otra que un sacerdote simpatice con una
ideología, la marxista, la fascista, la nazi o
cualquier otra, que sea incompatible con el
cristianismo.
Usted se queja de que no hayan puesto la Lengua
valenciana en la ceremonia.
Allí repartieron los libros oficiales y me cayó el alma a
los pies, cuando ví que estaba en inglés, italiano,
francés, castellano, gallego, vasco y catalán y que
se habían olvidado del valenciano. Atentan contra el
sentimiento de una población y no tienen en cuenta
la legalidad vigente. Ya no entro en cuestiones
filológicas, sino en cuestiones legales, puesto que
la ley aunque no siempre sea justa, continua siendo
la ley. Si fueran coherentes con la ley hubieran
puesto el valenciano.
¿Por qué se olvidaron de la Lengua Valenciana?
Pueden ser presiones que no debieran tenerse en cuenta. No
lo sé, no me atrevo a hacer de futurólogo, ni de
profeta. Pero ha sido, como mínimo, una descortesía
muy grave con el pueblo valenciano.
También se lamenta usted de que se pidiera a los
asistentes que retiraran las banderas.
Intuyo que allí habían algunas banderas que no eran del
agrado del Gobierno español y como la Iglesia es tan
diplomática pidió que se retiraran las banderas para
no dificultar la visibilidad del personal. Quizás
les molestaran las banderas de la Cruz de San Andrés
o alguna anterior al sistema. Asimilar un régimen a
un águila es un absurdo porque el águila ya viene de
los Reyes Católicos. Es como si alguien quiere ir
con la bandera republicana Debe haber libertad. Hubo
quizás exceso de celo.
¿Este acto de beatificación contribuye a la memoria
histórica?
Los mártires lo son independientemente de las circunstancias
temporales o políticas. El momento político ya es
una interpretación partidista. Se podría proclamar o
no, pero delante de Dios la gloria ya la han
alcanzado. Las circunstancias exteriores son
condicionantes humanos que no condicionan a la
cuestión teológica. Quien pueda pensar lo contrario
no entiende que este es un sentido espiritual,
trascendente, no una ceremonia política, humana o
circunstancial. En cada momento de la historia las
circunstancias han cambiado pero el hecho ha sido
siempre el mismo: la persecución de los cristianos.
Eso ha ocurrido en distintas épocas, ocurre en la
actualidad y seguirá ocurriendo porque Cristo ya nos
advirtió de ello.
¿Querría destacar alguna cosa más?
Sí, que en todo momento he vertido una opinión que es
exclusivamente personal y no representativa de un
grupo concreto. Y que todas aquellas personas que
murieron perdonando a sus asesinos e incluso algunos
agradecieron el martirio porque sabían el premio que
les aguardaba en el Cielo.
Entrevista publicada en el diario Valencia Hui, 19 de
noviembre de 2.007 |