jueves, 30 de noviembre de 2006

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Artículos de historia. La creu del Puig: una cruz olvidada entre Vinaròs y Benicarló. por Cristobal Castán

En el término municipal de  Vinaròs, en la carretera que va de ésta población a Càlig, a escasos metros del límite con Benicarló- en el barranco de “Aiguaoliva”- a un centenar de metros de la falda de la colina del Puig de la Nao, podemos encontrar hoy en día, semioculta y abandonada, una Cruz con unos nombres y una fecha inscritos.

El reasfaltado y remodelación de dicha carretera dejó prácticamente oculta esta cruz. La maleza y el olvido también han hecho su labor. Hace años quedaba al borde del camino, bien visible...Tal vez sea mejor así, al menos estará preservada de cualquier intento de profanación.

En esa cruz de granito, decorada con un sencillo Crismón, aparecen las siguientes palabras:

   

AQUÍ DIERON SU VIDA POR DIOS Y POR ESPAÑA

VILMENTE ASESINADOS

LOS TORTOSINOS

Ramón Albacar

Juan Arasa

Matías Cairat

Manuel Canalda

Luis Canivell

Luis Emperador

Ernesto Mestre

Daniel Nivera

Conrado Pámies

Victoriano Peralta

Ignacio de Ramón

José Tafalla

Julián Lavega

Arturo Vergés

 11-12-1936

   

¿Quiénes eran estos 14 tortosinos? ¿A qué se debió su asesinato en esta apartada carretera local a 60 kilómetros de su ciudad?  .

 

Desde julio de 1936 los pueblos de Cataluña y Valencia viven en un auténtico estado de terror. Los comités revolucionarios imponen a sangre y fuego su voluntad. Asesinatos, profanaciones, saqueos, robos...es el pan de cada día que deben soportar aquellos que no aceptan el nuevo orden revolucionario impuesto, especialmente, por los miembros de los comités dirigidos principalmente por la  CNT-FAI. 

 

En los pueblos del Bajo Maestrazgo se contabilizan unas 200 víctimas – en gran parte militantes y simpatizantes del carlismo -. En la ciudad de Tortosa, sede episcopal que abarcaba las tierras del Sur de Tarragona y prácticamente toda la provincia de Castellón, fueron más de 600 los asesinados, 83 de ellos carlistas.

 

El calvario de estas 14 víctimas se inició el 9 de diciembre de 1936. En esa fecha llegó a Tortosa la noticia de la muerte en combate en el sector de Azuara, de uno de los dirigentes de la CNT-FAI local y jefe de la centuria de Querot i Ferré, Alfonso Plá. Inmediatamente el ansia de venganza se apoderó de algunos de sus compañeros anarquistas. Ese mismo día se convocó una manifestación de protesta contra los “crímenes del fascismo”, al término de la misma, varios oradores, lanzaron amenazas contra los “elementos jesuíticos y fascistas”. Las palabras más duras las pronunció Francisco Batista (destacado “escopetero” que se jactaba de haber dado muerte a más de cuarenta sacerdotes y que, en mayo de 1937, morirá acribillado en una refriega con miembros de la UGT), que terminó su parlamento con estas palabras: “vengaremos a Plá. No os engaña nuestra palabra.”

 

Y así fue. En la noche del 9 al 10 de diciembre, grupos de milicianos asaltaban los hogares de personas destacadas por su militancia. Algunos salvaron su vida al no encontrase en sus casas o estar escondidos de la persecución revolucionaria. Los detenidos esa noche fueron:

 

Ramón Albacar Nicolau, de 50 años, casado, propietario. Carlista.

Juan Arasa Povill, de 44 años, casado, carpintero y militante carlista.

Matías Cairat Mortes, de 80 años de edad, viudo, alguacil del Juzgado de 1ª Instancia de Tortosa. Militante carlista.

Manuel Canalda Gil, de 45 años de edad, casado, contable. Actualmente en proceso de beatificación en la Causa abierta en el obispado de Tortosa.

Luis Canivelll Curtó, de 52 años de edad, casado, comerciante. Carlista.

Luis Emperador García, de 41 años de edad, casado, Secretario Judicial. Carlista.

Ernesto Mestre Ferrús, de 45 años de edad, casado, veterinario municipal.

Daniel Nivera Antó, de 42 años, casado, comerciante.

Conrado Pámies, natural de Ginestar (Tarragona) y residente en Tortosa.

Victoriano Peralta Beltri, de 45 años de edad, casado, comerciante.

Ignacio de Ramón y de Salvador, de 43 años de edad, casado, Corredor de Comercio. Carlista.

José Tafalla Balaguer, de 43 años de edad, soltero, oficinista.

Julián Lavega Roé, de 50 años de edad, casado, carpintero. Militante carlista.

Arturo Vergés Delshorts, de 37 años de edad, casado, del comercio.

   

Tras un día de cautiverio en la cárcel del Comité, los catorce detenidos fueron atados con cuerdas en la celda en la que se encontraban. Era la madrugada del 10 al 11. Ante las protestas de los detenidos y las preguntas de a dónde se les conducía, recibieron como respuestas golpes y puñetazos. Atados fueron subidos a un ómnibus, que rápidamente tomó la dirección de la carretera de Valencia. Algunos escucharon los gritos de socorro de las víctimas que eran llevadas al sacrificio.

 

En la mañana del día 11 de diciembre llegaron a Tortosa las noticias del hallazgo en el término de Vinaròs de catorce cadáveres semi-calcinados. Nadie los había identificado, pero junto a los restos se encontró un carnet a nombre de “Ernesto Mestre, veterinario”.

 

Se conocieron más tarde detalles de este crimen: a medida que iban descendiendo del vehículo eran tiroteados. Algunos pudieron intentar defenderse - incluso a mordiscos -, otros dieron su último grito “¡¡VIVA CRISTO REY!!”; uno falleció durante el trayecto, víctima de la angustia y la tensión; otros fueron golpeados antes de morir perdiendo el conocimiento...Tras ejecutar la macabra misión, los milicianos rociaron con gasolina los cadáveres, prendiéndoles fuego. Más tarde se colocaron sobre los cuerpos haces de leña que quemaron durante horas.

 

Parece ser que los cuerpos fueron enterrados allí mismo. Meses después de la entrada de las fuerzas nacionales en el Maestrazgo, el 18 de agosto de 1938, los tortosinos refugiados en Vinaròs mandaron erigir la Cruz en memoria de los asesinados. Ya acabada la Guerra, el 28 de julio de 1939, se realizó la exhumación de los restos, que fueron colocados en catorce cajas mortuorias. Los cuerpos se trasladaron a  Vinaròs, donde ante la puerta de la Iglesia Arciprestal se rezó un responso por parte del Sr.Cura Arcipreste, Rvdo. D. Vicente Enrique y Tarancón.

 

Desde allí se inició una comitiva fúnebre hasta Tortosa. Los féretros fueron depositados en la Catedral donde se ofició un solemne funeral el día 29 de julio. Acabado éste los cuerpos recibieron cristiana sepultura en el cementerio de Sant Llàtser , en Tortosa, acompañados por familiares y autoridades. Así acababa el peregrinar en la Tierra de estos catorce tortosinos testigos de su Fe que, sin duda, no habrán sido héroes anónimos ante Dios. 

   

 

 

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