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- La sustitución del "nacional-catolicismo"
franquista por un "nacional-ateísmo" que margina de
forma sistemática toda forma de confesionalidad.
- La continuación de un sistema partitocrático en el
que en vez de "partido único" hay un número muy
limitado de "partidos únicos" que a duras penas
consigue una apariencia de pluralismo.
- La sucesión del anterior Jefe del Estado en una
institución que no es monarquía sino simulacro de
monarquía, o república coronada.
La Comunión Tradicionalista
Carlista
propugna una amplia reforma constitucional que
adecue el marco jurídico español a su ser
tradicional histórico que se resume en el lema de
Dios, Patria-Fueros y Rey.
Esa reforma debería ir encaminada a:
- Declarar la confesionalidad católica del Estado,
único medio de evitar la tiranía, garantizando el
sometimiento de la autoridad y la legislación a las
normas inmutables del derecho natural.
- Distinguir entre soberanía política (el rey y sus
gobiernos) y soberanía social (la sociedad
representada principalmente en las Cortes regionales
y generales).
- Dar contenido a la institución monárquica -previa
resolución del conflicto dinástico histórico- en las
tareas de gobierno y asumiendo el papel de
instituciones como el defensor del pueblo u otras.
Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista
Carlista
Domingo, 6 de diciembre de 1998
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