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Para nosotros el respeto a la vida no admite
discriminaciones de ningún tipo.
Cuando se decide que unas vidas son más útiles que
las otras, cuando se quiere seleccionar la
aplicación al derecho a la vida, se impone la ley
del más fuerte, se evapora el contenido del derecho
más fundamental: el derecho a la vida y a la
integridad física desde la concepción hasta la
muerte; y los derechos fundamentales de la persona
no se pueden aceptar sólo a medias, o según unos
determinados criterios, pues o se aceptan en su
totalidad o pierden su significado.
Por todo ello, los carlistas queremos denunciar una
vez más la actual legislación abortista que permite
la condena a muerte a miles de inocentes no nacidos
en centros abortistas, la mayoría de ellos privados,
que se vienen lucrando (de 50.000 a 225.000 pesetas
por cada aborto) con la situación desesperada de
muchas mujeres a las que no se les quiere ofrecer
otra alternativa que no sea la muerte de su propio
hijo.
Asimismo queremos apoyar cualquier iniciativa que
tenga como fin el ayudar de manera positiva y eficaz
a la mujer embarazada y con problemas, así como a
las madres y familias necesitadas, siempre buscando
soluciones positivas y de vida, nunca de muerte,
pues nada puede justificar la muerte de un inocente.
Junta Provincial de Castellón de la Comunión
Tradicionalista Carlista.
29
de octubre de 2001 |