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Aspira a que el Estado se ponga al servicio de la
Sociedad, y no al revés; a dar voz a la sociedad
articulando nuevos cauces de participación social y
política alternativos al actual sistema de
partitocracia; a la reconstrucción de nuestro
régimen foral basado en el principio de
subsidiariedad, como alternativa tanto al
centralismo como al separatismo, defendiendo la
personalidad plural de Las Españas como factor de
enriquecimiento y unidad; a una economía de rostro
humano que ponga por encima de todo la libertad y la
dignidad de la persona.
El carlismo en el siglo XXI quiere ser un cauce de
participación de los católicos en política,
construyendo una España que sea fiel a sus raíces
cristianas, porque sabemos que un mundo sin Dios es
un mundo contra el hombre, y que si no se respeta la
dignidad del hombre, creado a imagen y semejanza de
Dios, estamos abocados a una cultura de muerte y
tristeza.
Junta Provincial de Castellón de la Comunión
Tradicionalista Carlista
6 de enero de
2002. Día de la Monarquía Legítima. |