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Es
totalmente inmoral que se haga recaer sobre un
pueblo como el de Irak, extenuado por doce años de
embargo, las nefastas consecuencias de una guerra
por intereses meramente económicos. Y es también
inmoral que el gobierno de España colabore con esta
guerra y quiera hacernos cómplices de esta agresión.
Desde esta líneas queremos denunciar la actitud
totalmente servil del gobierno del señor Aznar
respecto a los intereses del señor Bush, y su
prepotencia al desoír totalmente la opinión
desfavorable a la guerra de la mayoría de los
españoles.
No
vamos a justificar a un régimen totalitario como el
que gobierna en Irak, ni sus posibles violaciones
del Derecho Internacional y de los derechos humanos,
pero nos parece totalmente hipócrita que sólo se
señale a este gobierno como “agente del mal”
habiendo otros muchos que cometen serios abusos
sobre la dignidad de las personas y ponen en peligro
la seguridad internacional. Como todos sabemos,
algunos de ellos – Israel, Arabia Saudita,
Pakistán...- son fieles aliados de los Estados
Unidos. La comunidad internacional tiene mejores
argumentos que la guerra para solucionar conflictos:
el diálogo leal, la solidaridad entre las naciones,
el derecho Internacional, son los medios dignos del
hombre y de las naciones para evitar las contiendas
y los enfrentamientos.
Hoy en día, cuando los responsables políticos
disponen de textos e instituciones apropiadas para
la negociación, el recurso a la guerra debería
aparecer en un muy segundo plano. ¡Qué diferente
sería el mundo si todos los países comenzaran a
aplicar sinceramente los acuerdos firmados!
Sin duda estamos ante una nueva escalada de esa
“cultura de la muerte” que nos rodea, en la que
únicamente se establecen criterios utilitaristas y
materialistas, donde las personas y los pueblos no
son valorados por lo que son, sino por lo que
tienen, donde los fuertes se imponen a los débiles.
“Cultura de la muerte” que se manifiesta no
solamente en esta guerra, sino en otras muchas
“guerras”: la guerra del hambre, la guerra del
aborto, la guerra de las esterilizaciones masivas en
el Tercer Mundo, la guerra de la esclavitud
infantil, la guerra del expolio de la naturaleza, la
guerra de la manipulación genética, la guerra a la
familia..., situaciones todas ellas que reflejan la
realidad de un mundo esencialmente injusto, empeñado
en no respetar al ser humano en su plena dignidad Y
sin justicia ni respeto a la vida (a toda vida, por
pequeña, indefensa y poco productiva que sea) la paz
será imposible.
Mientras no empecemos a cambiar estas estructuras de
muerte y de dominación que parecen haberse instalado
en nuestro mundo, la paz será cada vez un sueño más
lejano. Como católicos queremos alzar nuestra voz
junto a la del Papa Juan Pablo II, para condenar la
agresión: “No a la guerra. La guerra no es nunca
inevitable. Es siempre una derrota de la humanidad”.
Jóvens carlistes
valencians
8
de febrero de 2003
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