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Tan pronto conocimos el manifiesto mencionado,
nuestros Consejeros recibieron una copia y
comenzaron a estudiarlo con la atención que
requería.
De sus opiniones se concluye que el manifiesto
contiene proposiciones que se pueden suscribir,
otras que requerirían un estudio más detallado y
otras dudosas y rechazables. |
Como observaciones positivas:
1. Reclamación de Gibraltar, defensa de nuestra
presencia en el Norte de África y revalorización de
la Hispanidad.
2. Sus críticas a la actual sociedad democrática y
su iniciativa de organizar un grupo con fuerza para
poner remedio a los presentes males.
Como negativas:
1. Ausencia total de Dios.
2. Una concepción de la estructura territorial de
España que repudia “el viejo concepto liberal de
centralismo” pero que admite el actual sistema
autonómico. Falta un conocimiento de la realidad de
España. Resalta el rechazo de un Estado federal o
confederal (en lo que coincidimos) pero no aborda
con rigor el principio de subsidiariedad.
3. Omisión de toda referencia a la monarquía.
4. Planteamiento educativo estatalista que desconoce
el papel educativo de la Iglesia.
5. También se aprecia un planteamiento estatalista
en la atención sanitaria.
6. Una política sobre inmigración que parece pensada
para rentabilizar la animosidad contra los
inmigrantes.
7. Se llega a defender un pluralismo familiar
aceptando la “unión libre”.
8. Comete el clásico error de asociar justicia
social a igualdad señalando la necesidad de
intervención estatal para lograrla, cuando debería
insistirse en la necesidad de poner los medios para
que el hombre alcance su dignidad personal.
9. Se recurre con cierta facilidad a datos
estadísticos.
10. Se propone una “Tabla de derechos de los
españoles” pero se habla como si parte de esos
derechos no se hubieran alcanzado. Es un programa
demasiado convencional y se asemeja al de todos los
partidos políticos.
Vemos con interés y simpatía todo intento de agrupar
a los españoles de buena voluntad. Pero,
aleccionados por fracasos anteriores, pensamos que
requieren una previa reflexión sobre los principios
doctrinales, que no pueden ser otros que los que
dieron origen a la España de los Reyes Católicos.
Carlos Ibáñez Quintana. Secretario de la Junta de
Gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista.
Bilbao, 10 de marzo de 2003. Conmemoración de los
Mártires de la Tradición. |