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Pero que nadie nos confunda. La Tradición no es el
árbol abandonado que el exceso de ramas inútiles
termina sofocando. La Tradición es el árbol podado,
que al derribar lo inútil hace más fecundos y
vigorosos los brotes del mañana.
El
Carlismo apuesta por una sociedad donde cada uno sea
valorado por lo que es y no por lo que tiene.
Defiende que la sociedad está al servicio de la
persona y el Estado al servicio de la sociedad y no
al revés. Y es consciente de que el mundo ha sido
entregado al dominio del hombre como señor de todo,
pero con el único límite de la ley moral.
CARLISTAS: DOS SIGLOS PLANTANDO CARA AL SISTEMA
Jóvens carlistes valencians
10 de febrero de
2004 |