jueves, 19 de octubre de 2006

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30 de diciembre de 2004. Comunicado de la Junta Regional del Reino de Valencia. Ante la aprobación por el consejo de ministros del proyecto de ley de matrimonios homosexuales

Ante la aprobación por parte del Consejo de Ministros del proyecto de ley sobre “matrimonios homosexuales”, la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia, quiere expresar su rechazo ante esas medidas.

 

Dichas leyes no son positivas para la sociedad, ya que fomentan la desestructuración de la misma, al equiparar lo que son realidades totalmente opuestas: el Matrimonio entre un hombre y una mujer y las parejas de hecho homosexuales;  es decir, se pretende restar todo sentido al Matrimonio, poniéndolo al mismo nivel que una “convivencia afectiva” entre dos personas con independencia de su sexo.

 

 

Pensamos que con estas medidas se está atentando contra la institución del Matrimonio, que es el fundamento de la comunidad familiar. Se atenta contra la familia, que es la célula básica de la sociedad civil. Se atenta, por tanto, contra la misma sociedad y contra su estabilidad y progreso. Estamos jugando peligrosamente con nuestro futuro. Asimismo, nos resulta totalmente incomprensible la posibilidad de igualar jurídicamente la unión de un hombre y una mujer en el Matrimonio, con la de personas de un mismo sexo. El amor conyugal tiene únicamente sentido y plenitud en la complementariedad sexual y en la fecundidad de las relaciones, siendo, por lo tanto, algo diametralmente opuesto a la convivencia homosexual, con lo que nos resulta ilógica su equiparación.

           

Con estas medidas, apreciamos la confirmación de lo que viene siendo una creciente tendencia al control e intervención del Estado en todos los ámbitos de la vida de las personas y de la sociedad, atribuyéndose competencias que no le corresponden, dando rango jurídico a cualquier realidad que nos rodea, sea o no positiva. En el caso concreto de la institución familiar, queremos constatar una realidad que sabemos indiscutible: La familia es una sociedad más antigua que cualquier otra y sus derechos son también anteriores. Siendo sujeto de derechos y deberes antes que el Estado y que cualquier otra comunidad, la familia se impone a la autoridad pública al ser anterior a todo reconocimiento por parte de esta autoridad. Queremos denunciar que con estas leyes se está atentando desde las instituciones públicas contra el derecho propio y primordial del que es sujeto la institución familiar.  

 

Como carlistas y católicos queremos manifestar nuestro absoluto rechazo a estas leyes que contribuyen, aún más, al constante proceso de secularización y descristianización de la sociedad española.  

 

Creemos que en esta España de hoy existen realidades sociales con las que el Estado debería tener mayor consideración y respeto, por ejemplo las familias, fundamentadas en el vínculo matrimonial; las familias numerosas; los matrimonios jóvenes que ven con temor su futuro inmediato ante la precariedad laboral...¿No son realidades mucho más urgentes y necesarias que el legalizar conductas que afectan a la esfera de la privacidad de las personas?

 

 

 

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