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Ante la aprobación por parte del Consejo de
Ministros del proyecto de ley sobre
“matrimonios homosexuales”, la
Comunión
Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia,
quiere expresar su rechazo ante esas medidas.
Dichas leyes no son positivas para la sociedad, ya
que fomentan la desestructuración de la misma, al
equiparar lo que son realidades totalmente opuestas:
el Matrimonio entre un hombre y una mujer y las
parejas de hecho homosexuales; es decir, se
pretende restar todo sentido al Matrimonio,
poniéndolo al mismo nivel que una “convivencia
afectiva” entre dos personas con independencia de su
sexo.
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Pensamos que con estas medidas se está atentando
contra la institución del Matrimonio, que es el
fundamento de la comunidad familiar. Se atenta
contra la familia, que es la célula básica de la
sociedad civil. Se atenta, por tanto, contra la
misma sociedad y contra su estabilidad y progreso.
Estamos jugando peligrosamente con nuestro futuro.
Asimismo, nos resulta totalmente incomprensible la
posibilidad de igualar jurídicamente la unión de un
hombre y una mujer en el Matrimonio, con la de
personas de un mismo sexo. El amor conyugal tiene
únicamente sentido y plenitud en la
complementariedad sexual y en la fecundidad de las
relaciones, siendo, por lo tanto, algo
diametralmente opuesto a la convivencia homosexual,
con lo que nos resulta ilógica su equiparación.
Con estas medidas, apreciamos la confirmación de lo
que viene siendo una creciente tendencia al control
e intervención del Estado en todos los ámbitos de la
vida de las personas y de la sociedad, atribuyéndose
competencias que no le corresponden, dando rango
jurídico a cualquier realidad que nos rodea, sea o
no positiva. En el caso concreto de la institución
familiar, queremos constatar una realidad que
sabemos indiscutible: La familia es una sociedad más
antigua que cualquier otra y sus derechos son
también anteriores. Siendo sujeto de derechos y
deberes antes que el Estado y que cualquier otra
comunidad, la familia se impone a la autoridad
pública al ser anterior a todo reconocimiento por
parte de esta autoridad. Queremos denunciar que con
estas leyes se está atentando desde las
instituciones públicas contra el derecho propio y
primordial del que es sujeto la institución
familiar.
Como carlistas y católicos queremos manifestar
nuestro absoluto rechazo a estas leyes que
contribuyen, aún más, al constante proceso de
secularización y descristianización de la sociedad
española.
Creemos que en esta España de hoy existen realidades
sociales con las que el Estado debería tener mayor
consideración y respeto, por ejemplo las familias,
fundamentadas en el vínculo matrimonial; las
familias numerosas; los matrimonios jóvenes que ven
con temor su futuro inmediato ante la precariedad
laboral...¿No son realidades mucho más urgentes y
necesarias que el legalizar conductas que afectan a
la esfera de la privacidad de las personas?
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