La fractura territorial, con las secesiones de
Vasconia y Cataluña, se prefiguraba en el texto
constitucional. El Partido Popular, gobernante entre
1996 y 2004, sucumbió a estas contradicciones, al no
aplicar, cuando tuvo todas las facilidades en la
mano, los correspondientes artículos disciplinarios
de las autonomías.
La
barrena social provocada por el genocidio biológico
y la destrucción de la familia fue iniciada con la
introducción del divorcio por gobiernos “moderados”
y acelerada por el “reformismo” del llamado gobierno
popular: En marzo del 2004, gobernando aun estos
“populares”, la suma acumulada de víctimas
inocentes, entre abortos provocados y embriones
manipulados, alcanzaba el millón.
La responsabilidad del sistema de 1978 y de las
fuerzas conservadoras en la destrucción humana y
territorial de la nación española es por lo tanto
absoluta e imperdonable.
En las presentes circunstancias, con todos los
procesos disolventes a punto de estallar, y mientras
el pueblo vegeta adormecido por una manipulación
audiovisual abrumadora, la Comunión Tradicionalista
señala de nuevo algunas pautas concretas a todos los
cristianos y patriotas tratando de iluminar
criterios y conductas ante los acontecimientos
inminentes:
1º.- Abandonar visiones idílicas: La observación más
realista permite adelantar que nos encontramos en
vísperas de gravísimas fracturas de la convivencia.
Fracturas que, por las circunstancias actuales,
requerirán del pueblo cristiano de España, y muy en
particular de los carlistas, nuevas muestras de
entereza. Urge rechazar diagnósticos cómodos y
superficiales. La CTC previene por ello a todos sus
miembros y simpatizantes para que, sin merma de sus
actividades, preparen las medidas de pre-alerta
correspondientes a situaciones de persecución.
2º.- Desconfiar de los espejismos: La experiencia de
nuestros hombres y mujeres puede valorar en su
medida las expresiones actuales de la reacción
conservadora - tardía, parcial y desviada - y no
dejarse deslumbrar por movilizaciones y llamamientos
efectuados dentro de las premisas de la democracia
liberal y por ello apenas retardatarios de su
cercano desenlace.
3º.- Las movilizaciones de defensa social (como la
convocada el 18 de Junio en Madrid, en defensa del
matrimonio y la infancia) deben ser apoyadas por los
carlistas y las organizaciones vinculadas a la CTC
para reclamar bienes esenciales a la vida social.
Sin embargo, las posibles adhesiones explicarán con
claridad su desvinculación de principio respecto al
estilo y estrategia a que obedecen. Es obvio que no
debemos esperar resultados determinantes de
corrientes que no reconocen la dinámica destructiva
global del sistema.
4.- Hacerse fuertes en la doctrina: Cada
tradicionalista está llamado, en la etapa
comprometida que se inicia, a la coherencia con los
principios del derecho público cristiano. A rechazar
la dictadura del número y otros dogmas de la
democracia integral anticristiana. Advertir a las
corrientes católicas que pueden ser perseguidas en
virtud del “pluralismo” al que se acogen. Ha llegado
la hora de proclamar el principio político de
autoridad que debe conformar la comunidad desde el
respeto explícito a la Ley Divina y Natural.
5.- Prescindir de complejos: Nuestra actividad
política siempre sustentada en la caridad, aborda
con flexibilidad las situaciones contingentes y las
colaboraciones necesarias sin ceder un ápice en los
principios. Sostenemos una bandera cuyo triunfo no
depende de cálculos escénicos, porque está clavada
en un suelo teológico inamovible. Sabemos que hay
que estar junto a la Cruz, como el apóstol Juan,
para participar del futuro.
6.- Rechazar el disimulo y la opacidad: La necesaria
prudencia en estos tiempos no debe confundirse con
la manipulación y el disimulo. Una asignatura
pendiente de los católicos en España es la falta de
transparencia. La comunión entre las personas y los
grupos -imprescindible para una resistencia que sea
real- solo se conseguirá con una colaboración
verdadera.
7.- Plena comunión con la Iglesia: Agradecemos a la
Jerarquía de la Iglesia Católica Romana su juicio
valiente sobre los graves atentados políticos a la
naturaleza humana y social. Continuaremos haciendo
llegar a nuestros pastores, mediante el concurso de
los cuadros regionales y locales de la CTC, nuestro
respaldo. Al mismo tiempo, esta Junta de Gobierno
insiste en subrayar las consecuencias trágicas de
una aplicación perversa de la democracia.
8.- Cerrar filas con la CTC: Los carlistas y el
pueblo católico en su conjunto pueden tener la
seguridad de que la CTC asume en este momento como
propios todos los intereses políticos, económicos,
territoriales, sociales y morales de la genuina
monarquía española. Prevemos, hoy más que nunca, la
disolución definitiva de este sistema de fango. Y,
tras la inevitable crisis, estamos seguros del
reencuentro de España con sus raíces.
9.- Consagración de las actividades personales y
colectivas: Los años inmediatos exigirán de todos
una disposición imposible sin arraigo espiritual. Es
imprescindible, sin cesar lo más mínimo en nuestro
esfuerzo, el reconocimiento humilde de la impotencia
humana para resolver los actuales desafíos. Esa
circunstancia fundamenta nuestra esperanza. El
empeño personal y colectivo brota de la Gracia.
10.- La CTC estima decisiva la renovación de la
consagración de España al Corazón Inmaculado de
María que se celebrará - D. m. - este mismo mes de
Mayo en Zaragoza. Suplicamos a los pastores de la
Iglesia, en orden a las condiciones de eficacia
señaladas por la misma Virgen en Fátima, que esta
consagración no se convierta en un trámite escondido
entre otras liturgias, sino que reciba el mayor
realce y el máximo eco en todos los ámbitos.
11.- Comprensión sobrenatural del momento: Esta
Junta de Gobierno agradece a los miembros y
simpatizantes de la CTC, y a todos los cristianos
comprometidos en la resistencia política y social,
su comprensión de los signos de los tiempos. A esa
comprensión, cultivada en la intimidad de las
conciencias y de los hogares, le debemos el milagro
de la preservación de la bandera tradicional y, si
Dios lo quiere, nuestra perseverancia en la defensa
de la Fe.
12.- Una vez más, proclamamos nuestra confianza,
absoluta y esperanzada, en el Sagrado Corazón de
Jesús cuya misericordia hacia nuestro pueblo brilla
sobre la historia.
Junta de Gobierno de la Comunión Tradicionalista
Carlista
Madrid, 13 de Mayo del 2005. Festividad de Nª Señora
de Fátima |