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1)
Se consagra la creación artificial de seres humanos
mediante la llamada técnica de clonación humana,
método completamente artificial que rompe las leyes
naturales establecidas por Dios para la perpetuación
de la especie.
2)
Se autoriza indignantemente la producción industrial
de seres humanos, en una atroz versión renovada de
la esclavitud que creíamos ya superada.
3)
A mayor abundamiento dicha producción industrial se
hallará encaminada a la destrucción de seres humanos
en fase de embrión y su utilización para fines
lucrativos, tanto en el campo de la investigación
científica como en el del mercado de la reproducción
humana remunerada.
4)
Se establece desde el poder político la legalidad de
la eugenesia. La creación industrial de seres
humanos en embrión se utilizará para seleccionar
entre varios hermanos a aquel más sano para destruir
a los menos cualificados, cuyos restos serán
empleados por la industria para experimentar con
ellos.
5)
Se autoriza la comercialización, tráfico y uso
industrial de los seres humanos en fase de embrión
sobrantes (en palabras literales de los
legisladores) de las inmorales y antinaturales
técnicas de fecundación in vitro, método
antinatural de fabricación de seres humanos que
segrega la reproducción humana del amor conyugal, ya
actualmente legal en nuestro desdichado país.
6)
Por último, como remate escandaloso, se legaliza el
animalismo o experimentación interespecies, al
autorizar la fecundación de óvulos animales por
espermatozoides humanos. El horror literario del
doctor Mabuse convertido en realidad respaldada por
nuestro gobierno.
Todo este conjunto de medidas suponen la aceptación
legal de la moral utilitarista, propugnada por la
filosofía racista y antitea del superhombre, que
establece el valor de la vida humana en función de
la utilidad que esta pueda proporcionar desde una
visión materialista y comercial. La dignidad del ser
humano es escarnecida y pisoteada por esta ley, que
contraviene abiertamente la moral natural y la Ley
de Dios que establece claramente que la vida es
sagrada y que todos los hombres poseemos idéntica
dignidad, sea cual sea nuestra edad, estado de salud
o condiciones.
Denunciamos que el más abyecto y rastrero interés
crematístico mueve al gobierno en este asunto,
estando la ministra de sanidad asesorada por el
grupo Daphne, entidad financiada por una poderosa
multinacional de anticonceptivos y proyectos de
investigación biomédica.
Animamos a todos los carlistas y a todos los
españoles de bien a oponerse con todas sus fuerzas y
por todos los medios que consideren oportunos y
morales a esta ley, a sus principios y postulados, a
sus efectos y a sus consecuencias. Rogamos asimismo
al Señor que nos asista en esta hora sombría de la
sociedad española y a Él encaminamos nuestras
oraciones y encomendamos el alma de los cientos de
miles de vidas que esta ley y las similares que le
han precedido han sacrificado, pidiendo la
intermediación de los Santos Inocentes.
Junta Regional de la Comunión Tradicionalista
Carlista del Reino de Valencia
Valencia, 16 de febrero de 2006 |