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Los carlistas exigen la derogación de la ley
despenalizadora del aborto
Hoy 5 de julio, se cumple el
vigésimo segundo aniversario de la despenalización
del aborto en España, confirmada en noviembre de
1985 por el Tribunal Constitucional. Por la misma,
quedaron despenalizadas cualquier iniciativa y
práctica para abortar en tres supuestos:
malformaciones del feto, embarazo como consecuencia
de una violación y peligro físico o psíquico para la
madre, al cual se acogen la casi totalidad de los
abortos registrados en España.
La Comunión Tradicionalista Carlista (CTC) quiere
hacer constar los siguientes hechos: |
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1) La
despenalización de un crimen lleva a la confusión de
la conciencia. La Ley del Aborto se impuso tras una
feroz campaña en la que se esgrimieron argumentos
tan aberrantes como falsos. Así, en su día se
pretendió que clandestinamente estaban abortando
centenares de miles de mujeres en España, por lo que
era preferible legalizar dicha situación. Al año de
despenalizar el aborto, el número de mujeres que
abortaron apenas pasaban las tres decenas. Sin
embargo, la función pedagógica inherente a toda ley
ha hecho que a día de hoy el número de abortos al
año ascienda a 91.000. La mayoría de las personas
tiende a pensar que las leyes aprobadas por el
Estado son buenas y coherentes con los principios
morales objetivos. Si bien al promulgarse tal ley
hubo una fuerte contestación social y la gran
mayoría de la población estaba en contra, la
“normalización” del hecho ha provocado que un
porcentaje alto de la personas sea proclive a
favorecer el aborto en, al menos, los supuestos
legales. La reacción inicial ha derivado en un
silencio y una apatía que ha resultado de una
política gubernamental y judicial de “hechos
consumados”.
2) Los supuestos en los que la
ley permite el aborto tienen fundamentos claramente
contrarios a la dignidad de la persona humana y,
consiguientemente, a la moral objetiva. Todos ellos,
basan su permisividad en los presuntos beneficios
que la madre obtiene abortando ante algún problema
en el embarazo, sin tener en cuenta al más inocente
de todos: la persona concebida y no nacida. Uno de
ellos -malformación del feto- ni siquiera apela a
las circunstancias de la madre, sino que se trata de
una práctica netamente eugenésica en la que se causa
la muerte a la persona por deficiencias físicas. Ni
la salud de la madre, ni el hecho de que el embarazo
sea consecuencia de una violación justifican que
dichas dificultades acarreen la muerte del propio
hijo.
3) El aborto causa dolor a la
mujer. En todo caso, lo que esconde la ley es que,
además de la muerte del hijo, ninguna circunstancia
puede hacer siquiera subjetivamente favorable el
aborto para la madre, pues conlleva traumas
psicológicos, los cuales hace años están descritos
médicamente y son escandalosamente silenciados por
las Administraciones públicas. El aborto es siempre
contrario a la naturaleza humana y el instinto
maternal de la mujer.
4) La
despenalización del aborto -incluida la llamada
“píldora del día después”- favorece la
irresponsabilidad personal y social, así como
promueve el aumento de embarazos no deseados,
especialmente entre una juventud desorientada, desde
campañas asfixiantes que tienen su epicentro en la
misma Administración Pública entregada a una
violación sistemática de la conciencia personal y
social.
5) A día de hoy, la propia ley
de despenalización del aborto no se cumple,
habiéndose llegado de facto a la liberación total
del aborto. Esta situación se agrava con el hecho de
que ninguna formación política con representación
parlamentaria hace frente al constante genocidio que
sufren los no natos en España. Por supuesto, el
Partido Popular, tan ocupado en el bienestar
económico, tampoco quiso evitar el número de muertes
de los no nacidos, alcanzándose en sus ocho años de
gobierno el número de medio millón de abortos
practicados, la cifra más alta hasta aquel entonces.
Por todo ello, la Comunión
Tradicionalista Carlista (CTC) exige una vez más la
derogación incondicional de una ley que al año
permite la muerte de casi cien mil inocentes, así
como hacemos un llamamiento a la sociedad para
combatir la ideología materialista y hedonista que
favorece el incremento de embarazos no deseados y
del número de abortos.
Comisión permanente de la
Junta nacional de gobierno de la Comunión
Tradicionalista Carlista
Madrid, a 5 de julio, festividad de San Antonio
María Zaccaría
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