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Ante el desmoronamiento, tanto
moral como legal, que sufre hoy el pueblo español en
todo lo referente al terrorismo, la Comunión
Tradicionalista Carlista quiere, en primer lugar,
expresar su apoyo incondicional a las víctimas de la
banda terrorista ETA.
La Comunión Tradicionalista
Carlista quiere, además, denunciar la política
errática que el Estado liberal ha seguido en la
llamada “lucha contra el terrorismo”. Cuando ahora
desde el Gobierno central se habla de “negociar”
para alcanzar la paz, se debería recordar que los
terroristas ya tuvieron una oportunidad de dejar las
armas con la Amnistía declarada en el año 1977. En
ese momento ya se excarceló a numerosos presos con
delitos de sangre, sin tener en cuenta el sentir de
sus víctimas. |
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En las décadas sucesivas el
Estado y la banda terrorista llevaron a cabo en
numerosas ocasiones negociaciones sin frutos
aparentes. Durante ese tiempo, fue especialmente
sangrante para la sociedad española que los
terroristas estuvieran representados políticamente
en las instituciones públicas por Herri Batasuna sin
que los partidos del sistema hicieran ademán de
impedirlo. El entorno político de ETA facilitó el
reclutamiento de jóvenes en las filas etarras, la
financiación de su actividad a través de las
subvenciones recibidas como partido con
representación autonómica y municipal, así como el
sello de legitimidad que el Estado concede a
cualquier idea sin considerar sus fines ni contenido
doctrinal.
En el año 2002, sin dejar de
respetar las pretensiones separatistas y marxistas
de ETA, el Estado, a través de una iniciativa
parlamentaria y la acción de los Tribunales
declaraba que los medios terroristas hacían
ilegítima la formación política que la representaba
en los municipios y en las cámaras vascongada y
Navarra. Hoy, sin embargo, el mismo Estado ha
decidido devolverle la legalidad al entorno etarra a
través del partido Acción Nacionalista Vasca (ANV),
mostrándonos claramente la cruda realidad de un
sistema político que basa toda legitimidad en la
llamada soberanía popular. Según el partido que
gobierne y según el parecer del momento de ese
partido, España se ve humillada al ver las cábalas
legales que hay que llevar a cabo para legalizar o
ilegalizar a quienes quieren destruir la unidad
patria asesinando y extorsionando. Si bien los
métodos terroristas son de por sí motivo para
ilegalizar su representación pública, sus fines
también deberían ser motivo para que cualquier
formación política que los defendiera no contara con
la legitimidad del Estado.
Por último, y una vez más, la
Comunión Tradicionalista Carlista quiere recordar
que la organización política y natural de España se
construye sobre los Fueros, los cuales no se reducen
a los derechos históricos de las diferentes regiones
españolas, sino a las instituciones que permitían
que la persona se insertara en la sociedad y la
política de manera activa, y no de forma anodina y
“pasiva”, como ocurre hoy. La pérdida de la
foralidad ha separado cada vez más a la sociedad de
sus representantes políticos, de manera que la
unidad de la Patria ya no radica en el pueblo
español, sino en las decisiones legales y
arbitrarias del Estado, eso sí, siempre invocando la
"soberanía popular". Las consecuencias de esta
adulteración se han hecho notar en toda España desde
que se desmoronó y combatió la Monarquía
Tradicional, pero han sido especialmente graves en
aquellas regiones que contaban con una especial
tradición foral. Así, la actual “Euskadi”, en nada
se asemeja políticamente a las Provincias
Vascongadas, y sí, en cambio, al modelo centralista
jacobino que tanto mal ha hecho a la sociedad
española. La Comunión Tradicionalista Carlista
recuerda lo que ya expresó el 20 de septiembre de
1998 en su documento
Ante la "tregua" de ETA: el terrorismo no
desaparecerá en el sistema actual ni con la
constitución vigente.
Junta Nacional de gobierno
de la Comunión Tradicionalista Carlista
Madrid, a 22 de mayo,
festividad de santa Rita de Casia, patrona de las
oraciones atendidas a peticiones creídas imposibles |