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La
lucha del carlismo se ha desarrollado en tiempos de
guerra, pero, sobre todo, de paz: Círculos y centros
carlistas, prensa, las organizaciones femeninas de
"margaritas", los sindicatos libres, el Movimiento
Obrero Tradicionalista, las agrupaciones
estudiantiles (AET) y otras iniciativas que han
articulado un verdadero pueblo carlista a lo largo
de estos años.
Ahora, la Comunión Tradicionalista Carlista (CC)
concurre a las elecciones del próximo día 9 de
marzo, con el lema “Despierta la Tradición. Hay
otra España”. Muchos se preguntarán el porqué de
nuestra participación en estas elecciones; qué
sentido tiene nuestra humilde presencia en medio de
toda la multimillonaria maquinaria electoral que
estos días se está poniendo en marcha y frente a la
que poco podemos hacer. Las respuestas a esta
cuestión son claras:
Porque nadie representa a los católicos en
cuestiones "de principios" como son, por ejemplo,
las políticas familiares, de educación, defensa de
la vida, bioética, etc.
Porque frente al empobrecimiento y explotación del
Tercer Mundo, el consumismo, el abuso de las
multinacionales y el deterioro medioambiental, la
C.T.C. cree en una economía de rostro humano y un
ecologismo integral que defienda a la persona.
Porque más de 100.000 abortos al año en España, una
industria de la muerte que mueve millones, y miles
de familias rotas no es progreso sino barbarie, la
C.T.C. defiende la vida (desde su concepción a su
muerte), la educación y la familia formada por un
hombre y una mujer unidos de por vida y por la vida.
Porque estamos cansados de partitocracia, de
privilegios partidistas, de incumplimiento de
promesas electorales para con los españoles en
general y para con nuestra provincia en particular.
Porque queremos defender la libertad de los padres
para educar a sus hijos según sus convicciones,
oponiéndonos al adoctrinamiento estatal. Nuestra
apuesta es el cheque escolar.
Porque faltan de cauces de expresión social más allá
de los partidos. Las familias, las asociaciones, las
cooperativas, etc. no necesitan a los partidos para
representarse a sí mismas. El Senado debe
convertirse en cámara de representación social para
dar voz a la sociedad y construir una auténtica
democracia participativa.
Porque sólo desde el respeto, la solidaridad y la
fidelidad a las raíces cristianas es posible ese
proyecto común, integrador y solidario que son las
Españas, la C.T.C. defiende la riqueza y variedad
regional, cultural y lingüística de los pueblos de
España, frente a los nacionalismos y centralismos y
ante todas aquellas formas culturales de moda que
ignoran nuestra identidad.
Porque estamos cansados de que sólo se acuerden de
las comarcas de Castellón para especular con nuestra
tierra o para destinarla a proyectos que los demás
no quieren.
Por todo eso, en estas elecciones se presentan las
candidaturas de la C.T.C al Congreso y al Senado por
Castellón; para decir a la sociedad que hay otra
forma de hacer política. Que restaurar el bien común
empieza por uno mismo y una forma de empezar es
votando verdaderamente en conciencia. Ahora, en
Castellón, tenemos la ocasión de hacerlo.
Junta provincial de
Castellón de la Comunión
Tradicionalista Carlista
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