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1) Proponemos la constitución
de una auténtica comisión delegada de la gestión del
Agua, constituida por representantes de la
Confederación Hidrográfica del Júcar y las cuencas
menores, asociaciones de regantes, industria y
municipios, asesorada por técnicos expertos en la
materia. Es fundamental que esta comisión tenga
autonomía financiera, poder ejecutivo y capacidad
mandataria en sus recomendaciones, de modo que
únicamente dependa de unas Cortes constituidas según
el modelo tradicional.
2) Promover una campaña de
concienciación real a la población sobre la escasez
de agua para su mejor aprovechamiento posible.
3) Acometer una inversión
seria, con financiación pública de todas las
administraciones, para renovar la red de
distribución de aguas, por la cual se pierde casi el
20% del total, en un derroche absolutamente
imperdonable.
4) Impulsar la modernización de
sistemas de riego y uso industrial del agua, de
forma que se maximice su uso. Tal modernización ya
ha sido llevada a cabo por las administraciones
públicas, pero se debe concluir este proceso con la
mayor premura posible.
5) Incrementar el precio del
agua, artificialmente bajo en las circunstancias
actuales. Tal incremento del precio, que serviría
tanto para disuadir del derroche de agua como para
financiar las obras necesarias para su mejor
aprovechamiento, debe tener en cuenta si su uso
forma parte de un proceso productivo o no. En ese
sentido, el consumo humano (sobre todo el suntuario)
debe sufrir en mayor medida ese aumento de precio,
disminuyendo el aumento en el caso de la industria y
no ejecutándose en el caso de la agricultura, cuya
situación ya es suficientemente precaria en las
circunstancias actuales. Asimismo ese aumento debe
individualizarse en cada área en función de la
disponibilidad de agua.
6) Asegurarse por leyes e
inspecciones severas que el uso lúdico de agua no
potable, incluyendo piscinas, lugares de ocio o
instalaciones deportivas, se realiza con agua
reciclada, sin realizar tomas de la conducción
general.
7) Incrementar el número y
modernización de depuradoras, de forma que se
utilice el máximo posible de agua depurada.
8) Aprovechar mejor el agua
subterránea, abriendo nuevos pozos y evitando la
sobreexplotación y salinización de los ya
existentes.
9) Reducir la construcción de
desaladoras a los puntos concretos de la costa donde
su precio y coste de mantenimiento sea rentable,
suspendiendo inmediatamente los proyectos de grandes
desaladoras como fuente principal de agua, por su
elevado coste económico y energético, y su
importante contaminación.
10) Acometer la construcción de
infraestructuras de almacenamiento y transporte del
agua. Dado que el cambio climático nos condena a
tener temporadas de lluvia más cortas e intensas, se
deben aumentar el número y capacidad de los
embalses, para tratar de retener la mayor cantidad
de agua de lluvia posible. Asimismo, se debe
establecer una red de tomas de agua entre las
distintas cuencas de forma que las excedentarias
puedan suministrar a las deficitarias si se precisa.
Esto significa que esas redes, en función de las
necesidades y de la solidaridad entre españoles,
deben incluir cuencas externas a nuestro reino,
siempre que su excedente sea real.
11) Para favorecer el ciclo de
lluvias local, es aconsejable emprender un programa
de forestación intensiva en las zonas baldías de
nuestro reino, gestionadas por municipios y
mancomunidades, para su aprovechamiento comunal y
mejor cuidado.
12) Se debe frenar en la medida
de lo posible el consumo excesivo de agua por
aumento de población. Si bien es evidente que la
población estable no puede perder su suministro, en
nuestra región sí se puede limitar el consumo debido
al turismo y la segunda vivienda. La potenciación
del turismo de calidad, con unos ingresos similares
pero menor volumen de visitantes, y por tanto
consumo de agua, es un objetivo que sólo algunos
municipios potencian. La especulación inmobiliaria,
basada en las inmensas urbanizaciones, sostenedora
del corrupto sistema de partidos que nos gobierna,
es el gran obstáculo que lo impide.
El agua es un bien vital y
escaso en nuestras tierras. Su uso racional,
orientado por las indicaciones de expertos en la
materia, y el transvase de agua desde las cuencas
excedentarias a las deficitarias, es la solución
para resolver un problema muy grave que amenaza con
destruir la agricultura de nuestro Reino,
particularmente en las comarcas interiores de los
ríos Segura y Vinalopó, así como otras zonas
castigadas por la sequía. De consumarse este
proceso, ya comenzado, provocaría la quiebra
económica de centenares de miles de familias, el
abandono y empobrecimiento de esos municipios y la
migración de la población hacia las localidades ya
superpobladas de la costa.
Nuestras propuestas se asocian
indefectiblemente a la exigencia de que la gestión
primera de los recursos hídricos, como tantas otras,
sea encomendada a los cuerpos intermedios de la
sociedad y a los técnicos expertos en la materia,
excluyendo a la casta política que no ha dudado en
agitar todo tipo de miedos y rencillas entre
españoles, consiguiendo en parte enfrentar a nuestro
reino con las regiones hermanas del Reino de Aragón
y el Principado de Cataluña.
Junta Regional del Reino de
Valencia
28 de abril de 2008, festividad
de san Pedro Chanel, sacerdote y mártir,
reconciliador de los enfrentados.
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