lunes, 28 de abril de 2008

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28 de abril de 2008. Comunicado de la Junta Regional del Reino de Valencia. Sobre la escasez de agua

La reciente puesta en marcha de un transvase de agua entre la desembocadura del Ebro y la ciudad de Barcelona ha vuelto a poner de actualidad el crónico problema de la distribución desigual de agua que existe en nuestra Patria, convertido en asunto mayor a causa de la repetición de los años de sequía y la suspensión del Plan Hidrológico Nacional puesto en marcha en 2003 por el gobierno Aznar y derogado por el gobierno actual.

 

La Permanente de la Junta de gobierno de la Comunión Tradicionalista Carlista ha elaborado una nota sobre este asunto que suscribimos plenamente. Debido, no obstante, a la particular importancia que tiene este tema en nuestro Reino, la Junta Regional cree obligado manifestar las siguientes consideraciones y propuestas para tratar de paliar la escasez de agua en nuestra región.

 

1) Proponemos la constitución de una auténtica comisión delegada de la gestión del Agua, constituida por representantes de la Confederación Hidrográfica del Júcar y las cuencas menores, asociaciones de regantes, industria y municipios, asesorada por técnicos expertos en la materia. Es fundamental que esta comisión tenga autonomía financiera, poder ejecutivo y capacidad mandataria en sus recomendaciones, de modo que únicamente dependa de unas Cortes constituidas según el modelo tradicional.

 

2) Promover una campaña de concienciación real a la población sobre la escasez de agua para su mejor aprovechamiento posible.

 

3) Acometer una inversión seria, con financiación pública de todas las administraciones, para renovar la red de distribución de aguas, por la cual se pierde casi el 20% del total, en un derroche absolutamente imperdonable.

 

4) Impulsar la modernización de sistemas de riego y uso industrial del agua, de forma que se maximice su uso. Tal modernización ya ha sido llevada a cabo por las administraciones públicas, pero se debe concluir este proceso con la mayor premura posible.

 

5) Incrementar el precio del agua, artificialmente bajo en las circunstancias actuales. Tal incremento del precio, que serviría tanto para disuadir del derroche de agua como para financiar las obras necesarias para su mejor aprovechamiento, debe tener en cuenta si su uso forma parte de un proceso productivo o no. En ese sentido, el consumo humano (sobre todo el suntuario) debe sufrir en mayor medida ese aumento de precio, disminuyendo el aumento en el caso de la industria y no ejecutándose en el caso de la agricultura, cuya situación ya es suficientemente precaria en las circunstancias actuales. Asimismo ese aumento debe individualizarse en cada área en función de la disponibilidad de agua.

 

6) Asegurarse por leyes e inspecciones severas que el uso lúdico de agua no potable, incluyendo piscinas, lugares de ocio o instalaciones deportivas, se realiza con agua reciclada, sin realizar tomas de la conducción general.

 

7) Incrementar el número y modernización de depuradoras, de forma que se utilice el máximo posible de agua depurada.

 

8) Aprovechar mejor el agua subterránea, abriendo nuevos pozos y evitando la sobreexplotación y salinización de los ya existentes.

 

9) Reducir la construcción de desaladoras a los puntos concretos de la costa donde su precio y coste de mantenimiento sea rentable, suspendiendo inmediatamente los proyectos de grandes desaladoras como fuente principal de agua, por su elevado coste económico y energético, y su importante contaminación.

 

10) Acometer la construcción de infraestructuras de almacenamiento y transporte del agua. Dado que el cambio climático nos condena a tener temporadas de lluvia más cortas e intensas, se deben aumentar el número y capacidad de los embalses, para tratar de retener la mayor cantidad de agua de lluvia posible. Asimismo, se debe establecer una red de tomas de agua entre las distintas cuencas de forma que las excedentarias puedan suministrar a las deficitarias si se precisa. Esto significa que esas redes, en función de las necesidades y de la solidaridad entre españoles, deben incluir cuencas externas a nuestro reino, siempre que su excedente sea real.

 

11) Para favorecer el ciclo de lluvias local, es aconsejable emprender un programa de forestación intensiva en las zonas baldías de nuestro reino, gestionadas por municipios y mancomunidades, para su aprovechamiento comunal y mejor cuidado.

 

12) Se debe frenar en la medida de lo posible el consumo excesivo de agua por aumento de población. Si bien es evidente que la población estable no puede perder su suministro, en nuestra región sí se puede limitar el consumo debido al turismo y la segunda vivienda. La potenciación del turismo de calidad, con unos ingresos similares pero menor volumen de visitantes, y por tanto consumo de agua, es un objetivo que sólo algunos municipios potencian. La especulación inmobiliaria, basada en las inmensas urbanizaciones, sostenedora del corrupto sistema de partidos que nos gobierna, es el gran obstáculo que lo impide.

 

El agua es un bien vital y escaso en nuestras tierras. Su uso racional, orientado por las indicaciones de expertos en la materia, y el transvase de agua desde las cuencas excedentarias a las deficitarias, es la solución para resolver un problema muy grave que amenaza con destruir la agricultura de nuestro Reino, particularmente en las comarcas interiores de los ríos Segura y Vinalopó, así como otras zonas castigadas por la sequía. De consumarse este proceso, ya comenzado, provocaría la quiebra económica de centenares de miles de familias, el abandono y empobrecimiento de esos municipios y la migración de la población hacia las localidades ya superpobladas de la costa.

 

Nuestras propuestas se asocian indefectiblemente a la exigencia de que la gestión primera de los recursos hídricos, como tantas otras, sea encomendada a los cuerpos intermedios de la sociedad y a los técnicos expertos en la materia, excluyendo a la casta política que no ha dudado en agitar todo tipo de miedos y rencillas entre españoles, consiguiendo en parte enfrentar a nuestro reino con las regiones hermanas del Reino de Aragón y el Principado de Cataluña.

 

Junta Regional del Reino de Valencia

28 de abril de 2008, festividad de san Pedro Chanel, sacerdote y mártir, reconciliador de los enfrentados.

 

 

 

 

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