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Ensalzada en su día
como “la Israel del carlismo”, la escasa
presencia carlista en la vida política y
social de la Navarra de hoy agranda el foso
que, al menos aparentemente, separa la
realidad Navarra actual de la de aquellos
lejanos tiempos de la guerra civil y la
posguerra franquista.
Disuelta, en muchos
casos, en la pluralidad de una sociedad
democrática y secularizada y recluida al
ámbito de la intimidad personal, en otros
muchos, la identidad carlista que en otros
tiempos pareció caracterizar a Navarra ha
dejado de existir como referente vivo para
las generaciones actuales.
Aunque quizás, la
verdad de la relación entre el carlismo y
Navarra no esté ni en la identificación
abusiva que de ellos se hizo en un pasado,
ni en su aparente desaparición actual. Y es
que si, por un lado, siempre existieron
otros proyectos políticos diferentes al
carlista en la sociedad navarra, también es
cierto que el carlismo ha dejado una
profunda herencia ideológica y humana, cuyas
huellas son perceptibles en muchos ámbitos
de la realidad actual.
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