miércoles, 09 de mayo de 2007

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La primera guerra carlista 1833-1840. Uniformes, armas y banderas

A la muerte de Fernando VII los partidarios de la regente en funciones, doña María Cristina, madre de la infanta Isabel- única hija del rey fallecido- junto con los defensores de las corrientes liberales y progresistas heredadas de la revolución francesa, se enfrentaron a los seguidores del hermano del rey Fernando, el infante don Carlos María Isidro de Borbón, paladín de la legitimidad sucesoria y abanderado de las ideas y de la permanencia del sistema monárquico absolutista, defensor de la religión y el mantenimiento de los fueros.

 

Aunque en toda la península hubo focos de guerrilla o agitación carlista, la sublevación generalizada en las tres provincias vascas, Navarra, Cataluña y levante, provocó un conflicto militar de una dimensión que no se había conocido desde la invasión francesa de 1808 y que no se volvió a ver hasta 1936. Las acciones de los guerrilleros, las expediciones por todo el territorio nacional, las marchas y contramarchas, la terrible guerra de montaña y los asedios a fortificaciones y enclaves estratégicos durante siete años, mantuvieron la llama de una guerra fratricida y sin cuartel que no cesó hasta que los últimos partidarios del general Cabrera pasaron con él a Francia en el verano de 1840. Poco conocidos y escasamente representados, los uniformes, las banderas y las armas de esta dramática guerra, feroz y romántica, constituyen una muestra viva de la sociedad en armas del primer tercio del siglo pasado.

 

"La primera guerra carlista" es un interesante estudio realizado desde la óptica liberal que abarca todo el conflicto, desde sus causas hasta su terminación. En nuestra opinión su principal virtud es la síntesis y amplitud de aspectos relacionados con la guerra, huyendo de otros estudios, muy parciales y excesivamente teoricistas. El libro, que evita el peligroso análisis político de la guerra, limitándose a presentar los argumentos de unos y otros, está dividido en varias secciones concretas. La primera es un resumen de las causas de la guerra, tomado de las corrientes históricas dominantes, con el acierto de huir de simplificaciones dinásticas de la misma. Posteriormente hace un interesante estudio de los ejércitos liberal y carlista, su organización, uniformes, equipo y reclutamiento, así como armamento y tácticas. Sin ser un estudio exhaustivo aporta numerosos datos. La siguiente parte del estudio desglosa el desarrollo de la guerra dividiéndolo por años. Esta es la parte más floja, ya que se limita a resumir la guerra con los trazos más conocidos sin aportar nada nuevo. Cualidad disculpable por no ser este el objeto del libro. Añade posteriormente un apartado sobre la aportación extranjera a la guerra, de sumo interés por ser un tema poco estudiado y aún desconocido en muchos casos.

 

El libro se cierra con la más brillante de sus aportaciones: un completo repaso a los uniformes, armas, estandartes, banderas y hasta monturas de los contendientes. 98 láminas de gran calidad realizadas por Juan Carlos Carrasco, con sus notas explicativas correspondientes. Su gran virtud es no haberse limitado a reproducir las ya conocidas de Pirala, Alaminos, López Gonzalo, Miranda y Urrabieta, sino que realiza un estudio ex-novo y además crítico con las láminas contemporáneas, que representan en muchos casos a los contendientes con uniforme de gala o bien idealizado, alejándose de la realidad. Los autores, basándose en muchas fuentes gráficas y escritas realizan un retrato completo y realista de los uniformes y banderas de ambos contendientes, con comentarios exhaustivos, representando además a todas las unidades, y no sólo a las más brillantes, como fue costumbre entre los ilustradores de la época. En ocasiones ha habido unidades marginales en las que los autores han reconocido no saber con precisión el color o forma de tal o cual prenda por no estar de acuerdo las fuentes.

 

En conjunto se trata de un libro que no pretende ser monografía de ninguno de los múltiples aspectos de la primera guerra carlista, sino un resumen lo más riguroso, completo y sintético posible. En nuestra opinión el objetivo se cumple de forma satisfactoria, y si nos referimos a las láminas de uniformes y banderas, con brillantez.

 

Carlos Canales Torres. Ilustraciones Juan Carlos Carrasco Torrecilla

Grupo Medusa Ediciones. Madrid. 2000. 222 páginas

 

 

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