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A la muerte de Fernando
VII los partidarios de la regente en
funciones, doña María Cristina, madre de la
infanta Isabel- única hija del rey
fallecido- junto con los defensores de las
corrientes liberales y progresistas
heredadas de la revolución francesa, se
enfrentaron a los seguidores del hermano del
rey Fernando, el infante don Carlos María
Isidro de Borbón, paladín de la legitimidad
sucesoria y abanderado de las ideas y de la
permanencia del sistema monárquico
absolutista, defensor de la religión y el
mantenimiento de los fueros.
Aunque en toda la
península hubo focos de guerrilla o
agitación carlista, la sublevación
generalizada en las tres provincias vascas,
Navarra, Cataluña y levante, provocó un
conflicto militar de una dimensión que no se
había conocido desde la invasión francesa de
1808 y que no se volvió a ver hasta 1936.
Las acciones de los guerrilleros, las
expediciones por todo el territorio
nacional, las marchas y contramarchas, la
terrible guerra de montaña y los asedios a
fortificaciones y enclaves estratégicos
durante siete años, mantuvieron la llama de
una guerra fratricida y sin cuartel que no
cesó hasta que los últimos partidarios del
general Cabrera pasaron con él a Francia en
el verano de 1840. Poco conocidos y
escasamente representados, los uniformes,
las banderas y las armas de esta dramática
guerra, feroz y romántica, constituyen una
muestra viva de la sociedad en armas del
primer tercio del siglo pasado.
"La primera guerra
carlista" es un interesante estudio
realizado desde la óptica liberal que abarca
todo el conflicto, desde sus causas hasta su
terminación. En nuestra opinión su principal
virtud es la síntesis y amplitud de aspectos
relacionados con la guerra, huyendo de otros
estudios, muy parciales y excesivamente
teoricistas. El libro, que evita el
peligroso análisis político de la guerra,
limitándose a presentar los argumentos de
unos y otros, está dividido en varias
secciones concretas. La primera es un
resumen de las causas de la guerra, tomado
de las corrientes históricas dominantes, con
el acierto de huir de simplificaciones
dinásticas de la misma. Posteriormente hace
un interesante estudio de los ejércitos
liberal y carlista, su organización,
uniformes, equipo y reclutamiento, así como
armamento y tácticas. Sin ser un estudio
exhaustivo aporta numerosos datos. La
siguiente parte del estudio desglosa el
desarrollo de la guerra dividiéndolo por
años. Esta es la parte más floja, ya que se
limita a resumir la guerra con los trazos
más conocidos sin aportar nada nuevo.
Cualidad disculpable por no ser este el
objeto del libro. Añade posteriormente un
apartado sobre la aportación extranjera a la
guerra, de sumo interés por ser un tema poco
estudiado y aún desconocido en muchos casos.
El libro se cierra con
la más brillante de sus aportaciones: un
completo repaso a los uniformes, armas,
estandartes, banderas y hasta monturas de
los contendientes. 98 láminas de gran
calidad realizadas por Juan Carlos Carrasco,
con sus notas explicativas correspondientes.
Su gran virtud es no haberse limitado a
reproducir las ya conocidas de Pirala,
Alaminos, López Gonzalo, Miranda y Urrabieta,
sino que realiza un estudio ex-novo y
además crítico con las láminas
contemporáneas, que representan en muchos
casos a los contendientes con uniforme de
gala o bien idealizado, alejándose de la
realidad. Los autores, basándose en muchas
fuentes gráficas y escritas realizan un
retrato completo y realista de los uniformes
y banderas de ambos contendientes, con
comentarios exhaustivos, representando
además a todas las unidades, y no sólo a las
más brillantes, como fue costumbre entre los
ilustradores de la época. En ocasiones ha
habido unidades marginales en las que los
autores han reconocido no saber con
precisión el color o forma de tal o cual
prenda por no estar de acuerdo las fuentes.
En conjunto se trata de
un libro que no pretende ser monografía de
ninguno de los múltiples aspectos de la
primera guerra carlista, sino un resumen lo
más riguroso, completo y sintético posible.
En nuestra opinión el objetivo se cumple de
forma satisfactoria, y si nos referimos a
las láminas de uniformes y banderas, con
brillantez. |
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