|
Ha concluido brillantemente el octavo foro
Alfonso Carlos I. En la capital de España,
en el hotel Gran Versalles, durante 2 días
los carlistas hemos presentado a la sociedad
nuestro análisis de la realidad social y
política española y las propuestas que a esa
misma sociedad presentamos.
Ante todo felicitar a los organizadores del
acto. La Junta Nacional se ha empleado a
fondo y se ha puesto en pie un magnífico
foro en el que no ha fallado ningún aspecto.
Enhorabuena, pues, a nuestros compañeros de
Madrid por la brillante organización, digna
de nuestra centenaria organización.
La asistencia ha sido superior a la
esperada, rondando el centenar de personas.
La mayoría de ellos carlistas, pero también
una importante representación de personas
ajenas al tradicionalismo que deseaban
conocer la visión política carlista.
El foro comenzó el sábado 21 de octubre con
la recepción a los asistentes, a las 10:00
horas, por la Junta de gobierno de CTC. A
las 10:30, tras media hora para cumplimentar
las inscripciones, ha comenzado el foro con
la conferencia introductoria a cargo de Juan
Carlos García de Polavieja, en la que se han
explicado las
razones y justificación de la iniciativa
política de la Comunión Tradicionalista
Carlista motivo de este foro.
Tras un descanso ha comenzado el plato
fuerte de la mañana: la mesa redonda con el
tema "Obstáculos para la transformación del
sistema. El nuevo orden mundial". Por
desgracia dos de los participantes, Ricardo
de La Cierva y Pierre Faillant, han sido
baja por la gripe. No ha perdido, no
obstante, interés la mesa redonda. El
profesor mexicano López Padilla ha hecho un
repaso amplio y extraordinariamente
documentado acerca de la historia de las
organizaciones mundialistas, que hunden sus
raíces en las de la propia Revolución. Una
pormenorizada exposición que nos ha
introducido en la apasionante y poco
conocida realidad de los illuminati, los
masones, el new age, el sionismo, el
gobierno mundial, la trilateral o el club
Bildeberg, desentrañando sus componentes
(entre los que se cuentan algunas de las más
conspicuas fortunas del mundo), las
relaciones existentes entre ellas y sus
proyectos, algunos de ellos perfectamente
documentados y otros visibles sólo para los
conocedores de sus actividades. Asimismo ha
desvelado su influencia en conocidas
instituciones como la propia Organización de
las Naciones Unidas.
Javier Barraycoa ha focalizado su exposición
en las actividades más cercanas para
nosotros del mundialismo: por ejemplo su
influencia en la Unión Europea y en España,
donde todo parece indicar que el mundialismo
ha instalado un laboratorio de reformas
experimentales. Reformas que podemos ver en
legislación y campañas absolutamente
agresivas contra el ser católico y
tradicional de los españoles.
La mesa redonda se ha seguido de un
interesantísimo turno de preguntas que,
obviamente, ha enriquecido enormemente las
conferencias.
Tras el almuerzo ha comenzado la serie de
ponencias políticas propiamente dichas. La
primera ha corrido a cargo Javier Zazu,
Domingo Fal Conde y Carlos Ibáñez. En ella
se ha defendido el documento
"El sistema es el problema. Algunas
sugerencias para su rectificación", que
ha corrido a cargo de los miembros de la
mesa y que constituye la piedra angular de
la propuesta carlista a la sociedad este
año.
Seguidamente ha tenido lugar la ponencia
sobre inmigración, a cargo de Javier
Brustenga. El ponente ha explicado, desde su
experiencia como abogado en el tema
legislativo sobre la inmigración y en
vivencias personales, que la postura del
tradicionalismo se basa fundamentalmente en
la doctrina social de la Iglesia.
Asimismo ha explicado que las actitudes
actuales ante el fenómeno de la inmigración
giran en torno a tres posiciones. La
nacionalista postula la asimilación de los
inmigrantes por medio de un proceso de
aculturación y asunción de la cultura
anfitriona. La posición culturalista,
intermedia, defiende un pacto entre
culturas, en el que se respete las
particularidades del inmigrante excepto en
aquello en que choque con el anfitrión, ante
lo que tendrá que plegarse. Por último, la
postura integracionista, defendida por buena
parte de la izquierda progresista, llega a
plegar las propias tradiciones y
características de la cultura receptora para
integrar a los inmigrantes.
El domingo 23 ha comenzado con una Misa en
la Iglesia del Perpetuo Socorro, vecina al
Hotel donde se celebraba el foro, a las 10
horas.
La siguiente exposición ha corrido a cargo
de Javier López, en sustitución de la
ponente prevista, Beatriz Bergera, que no ha
podido cumplir su compromiso por motivos
familiares. Vaya desde aquí nuestro abrazo
más sentido.
López ha hablado de los aspectos jurídicos y
familiares de las alternativas carlistas. Ha
presentado una ponencia cuidadosamente
documentada, fundamentada sólidamente en
tres puntos: el principio de subsidiariedad,
por el que se reconocen fuentes de derecho
alternativas al estado. La familia, atacada
desde el estado liberal, que no tiene
respeto a la institución, al olvidar que no
ha sido creada por el estado, sino que le
preexiste. Por último la educación, donde es
básica la libertad de la familia para elegir
el modelo de educación de sus hijos, para lo
cual el carlismo postula la instauración del
cheque escolar.
Con un cierto retraso ha comenzado la última
de las conferencias: el análisis global de
las alternativas carlistas. Ha corrido ha
cargo de Santiago Arellano, que la ha
convertido en una auténtica lección
magistral de lo que el tradicionalismo es y
ha sido para la política española.
Arellano ha comenzado su repaso desgranando
como la modernidad ha trazado un plan para
la destrucción paulatina del estado
tradicional y católico de España. Este plan
ha visto su cauce en la constitución de
1978, auténtica base fundamental de dicha
destrucción, cuyos frutos amargos se pueden
ver hoy en día.
Las voces que, contra la corriente de
pensamiento dominante, se alzaron entonces
denunciando la anticatolicidad del texto,
fueron muy criticadas (incluso desde dentro
de la propia Iglesia), y han resultado, por
desgracia, totalmente proféticas. Don
Santiago ha ido desgranando todas las
vertientes de la situación caótica de
España: descristianización, ruptura, tiranía
estatal, demolición de la educación, etc. Ha
comparado el camino por el que nos lleva el
sistema derivado del 78 al callejón de los
encierros de las fiestas pamplonicas de su
patria chica: si no se retiran las vallas
del trazado, el fin del camino está claro.
Lo único que puede variar, con una u otra
alternativa de las que oferta el sistema, es
la velocidad a la que lleguemos a ese fin.
Al igual que en los encierros sanfermineros,
nadie se preocupa del destino de los astados,
pues ese está claro para todos, sino en el
tiempo en que tardan en realizar el
recorrido.
La conclusión evidente es que sólo la
demolición del sistema puede revertir el
curso fatal de las cosas. En la parte final
de la larga exposición el ponente ha
insistido en que los carlistas hemos de
buscar a ese sano pueblo español que se
alzara contra Napoleón y contra el
liberalismo para abrirle los ojos y que
busque su libertad y sus valores frente a la
imposición del poder, denunciando a los
partidos políticos que únicamente buscan el
voto para obtener a su través el poder.
Don Santiago ha sido despedido con una larga
y cerrada ovación por los entusiasmados
asistentes, tras lo cual la presidenta de la
Junta de Gobierno, doña María Cuervo, ha
clausurado el foro. |