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Es blanca la marea en la mañana,
es continuo el llorar que cae del cielo,
la ilusión esperada, desde el suelo,
combate por subir a tu peana.
Muere un Padre, un siervo y un hermano.
A tus brazos, Señor, se va un gran hombre:
déjame ya, Señor, decir su nombre
déjame ya, mi Dios, besar su mano.
Señor mi Dios, Juan Pablo está contigo.
Guarda un hueco en el cielo deseado
y bendice a tu noble catecista.
En el Cielo tenemos a un amigo,
en la Tierra, un camino inacabado
y una oración por él: la del carlista.
DALE, SEÑOR, EL DESCANSO ETERNO.
JUAN PABLO II, ESCUCHA DESDE EL CIELO
NUESTRAS SÚPLICAS.
R.I.P. |