miércoles, 13 de diciembre de 2006

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11 de diciembre de 2006. Especiales. Ciclo de conferencias sobre Cabrera organizado por el CEU. Conferencia de don Javier Urcelay Alonso titulada "perfil biográfico de  Ramón Cabrera"

El lunes 11 de diciembre pudimos escuchar en el Ateneo Mercantil de Valencia la conferencia “Perfil biográfico de Ramón Cabrera” pronunciada por D. Javier Urcelay Alonso, historiador autor de los libros “Cabrera, el Tigre del Maestrazgo” y “El Maestrazgo Carlista”. Los actos fueron presentados por D. Pablo González-Pola, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la Universidad CEU-Universidad Cardenal Herrera.
   

Adentrados ya en la conferencia, aseguró el conferenciante que Ramón Cabrera manifestó ya desde sus inicios ser un niño travieso y poco aficionado a los estudios, así como que tales características forzaron el mote de “Ramón el Batallador” con el que los impúberes tortosinos motejaban al futuro Tigre del Maestrazgo. Sin vocación al sacerdocio, aprovechó el derecho de unos tíos suyos a un beneficio eclesiástico en el Seminario Diocesano que le proporcionaría una formación que agradecería más adelante.

 

Cabrera empieza a significarse como realista -opción mayoritaria en los ambientes populares y eclesiásticos según indicó D. Javier Urcelay- en las tertulias que se organizan en los cafés de Tortosa, consecuencia del caldeado ambiente político que se palpa con el ya próximo fallecimiento de Fernando VII.

 

Iniciada la Primera Guerra carlista, Cabrera acude a alistarse como voluntario a la ciudad de Morella, donde la Legitimidad carlista triunfa de la mano del Barón de Hervés y del Coronel Victoria. Los inicios del alzamiento son difíciles, con unos voluntarios desorganizados, poco preparados, carentes de armamento y munición y perseguidos implacablemente por las tropas del Gobernador Militar Bretón. La insurrección carlista en el Maestrazgo llega a tal precariedad que parece va a desaparecer, fusilados Marcoval y el Barón de Hervés y con unas partidas carlistas que huyen por los montes de la comarca hostigadas por las tropas del Ejército liberal.

 

Después de que Carnicer fuera capturado y fusilado por el Ejercito de la Usurpación, Cabrera es nombrado Comandante General de Aragón. Es a raíz de este momento cuando la llama de la Tradición parece reavivarse significativamente, con un Cabrera decidido, buen estratega y que sabe dirigir a sus tropas.

 

Es en este momento de la conferencia cuando don Javier Urcelay hizo hincapié en un hecho que marcó la trayectoria posterior de Ramón Cabrera: el asesinato de su madre, doña Ana María Griñó. Indicó el conferenciante que Cabrera, para hacerse respetar, obligaba a los alcaldes de los territorios que dominaba a rendir vasallaje al rey Don Carlos V de Borbón, algo lógico en cualquier teatro bélico. La leyenda del “Tigre del Maestrazgo” comienza cuando Cabrera manda fusilar a dos alcaldes –solo fueron dos por mal que le pese a la historiografía liberal- que se negaron rendir vasallaje al rey legítimo, y todo ello en aplicación de lo dispuesto en el Código Penal de la época. Llegada la noticia de estos fusilamientos a las autoridades liberales, estas mandan fusilar a doña Ana María Griñó, presa en una cárcel de Tortosa por el delito de ser madre de quien era. Conocida la noticia de la muerte de su madre, cuenta Arévalo, testigo de aquellos hechos, como el Tigre del Maestrazgo sufrió tal ataque de ira que llegó a producirle asfixia.

 

1.836 es un año próspero para la Causa del Altar y del Trono. Cabrera ya dispone de una plaza fuerte –la mítica Cantavieja- con la que establecer las bases logísticas y operativas de sus acciones bélicas y ve como cientos de voluntarios acuden a  engrosar las filas de la Tradición. Asimismo, es en este año cuando da inicio una nueva estrategia militar consistente en enviar diversas expediciones para levantar la guerra en el resto del país. De aquellas expediciones son dos las más destacables: la Expedición del general Miguel Gómez (verano de 1.836) y la Expedición Real, mandada directamente por el rey Don Carlos V (primavera de 1.837). Esta última expedición es, según aseguró don Javier Urcelay, fruto de unas negociaciones existentes entre María Cristina y el rey don Carlos que tenían como acuerdo la entrega del trono de San Fernando a este último. Tras fracasar incomprensiblemente la Expedición Real a las puertas mismas de la Villa de Madrid, las tropas carlistas se retiran unas hacia el Norte y las mandadas por Ramón Cabrera, distinguido ya con la Cruz Laureada de San Fernando y nombrado Comandante General del Maestrazgo, hacia el Este.

 

Pero así como en el Norte la Causa parece comenzar el principio de su fin, en el Maestrazgo las tropas carlistas toman la ciudad de Benicarló y una partida de tan solo 28 voluntarios toma la inexpugnable Morella, punto estratégico para las comunicaciones entre el reino de Aragón y la costa. No obstante, las tropas liberales mandadas por el general Marcelino Oráa iniciarán un sitio de tan solo 14 días tras los cuales tendrán que salir huyendo perseguidos por las tropas carlistas. Es en este momento cuando el rey Don Carlos asciende a Cabrera a Teniente General y le concede el título de Conde de Morella, con Grandeza de España.

 

El punto más álgido de su carrera militar lo tendrá cuando derrote –ahora que la Causa parece desmoronarse en el norte- al general Pardiñán, tenga a sus tropas a tan solo 100 kilómetros de la villa de Madrid y controle un ingente territorio que abarque las actuales provincias de Cuenca, Castellón, Teruel, Valencia y Tarragona.

 

Con la traición del general Maroto en el verano de 1.839 la Causa del Rey Don Carlos parece tocar definitivamente a su fin. El acuerdo suscrito entre los generales Espartero y Maroto por el que ponían fin a la Primera Guerra Carlista sorprende a Cabrera en el Maestrazgo, si bien decide continuar por su cuenta y riesgo la guerra.

Es en este momento cuando todo el ejército liberal se le echa encima al Tigre del Maestrazgo. El general O´Donell, con el Ejército del Centro, y el general Espartero, con el Ejército del Norte, acuden al Maestrazgo a acabar con los leales que permanecen con Cabrera. Para mayor INRI de nuestro general, este enferma en este período tan crítico de unas fiebres tifoideas que le mantendrán al margen del teatro de operaciones. Derrota tras derrota –aunque con alguna heroica victoria como la de Castellote- Cabrera decide atravesar el Ebro y reunirse con los restos del Ejército Real de Cataluña que continúa combatiendo en el viejo Pricipado. Tras comprobar que toda resistencia es inútil, Cabrera cruza la frontera francesa junto con un Ejército de 20.000 hombres.

 

A continuación D. Javier Urcelay relató los acontecimientos vividos por el biografiado general durante el reinado de Carlos VI, Juan III y Carlos VII. Manifestó que la abdicación de Carlos V en su hijo el Conde de Montemolín (Carlos VI) fue consecuencia del infructuoso intento de Balmes de poner fin al pleito dinástico con la boda entre Carlos VI e Isabel de Borbón, hija de Fernando VII. Asimismo, resaltó la participación del general Cabrera en la 2ª Guerra Carlista o Guerra dels Matiners (1.846-1.848), que solo prendería en el Principado de Cataluña y que concluiría por la falta de armamento y por la desconfianza sembrada por los múltiples sobornos con los que los liberales compraban la fidelidad de algunos carlistas.

 

Tras la Segunda carlistada Cabrera se exiliará en Inglaterra, donde se casará con Marian Catherin Richards, monárquica acaudalada que simpatizaba con la Causa de Don Carlos. Durante el exilio Cabrera mantendrá el contacto con el partido, y especialmente con la Princesa de Beira, quien según afirmó el conferenciante, será la responsable de que la llama del Carlismo siga viva en estos momentos tan difíciles para la Legitimidad.

 

Tras un breve turno de preguntas en el que uno de los asistentes solicitó del conferenciante la publicación de un libro sobre el carlismo en el reino de Valencia, concluyó la conferencia pasadas las ocho y media de la tarde.

 

 

 

 

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