jueves, 15 de noviembre de 2007

Dios.Patria.Fueros.Rey Legítimo 

 

 Índice

 

 Círculos carlistas

 C. C Aparisi y Guijarro

 C. C. C. San Miguel

 C. C. La Lealtad

 

 Secretaría de prensa

 Comunicados

 Noticias

 Notas de prensa

 Especiales

 

 Opinión

 Política

 Bióetica y moral

 El rincón de Federico

 

 El carlismo

 Artículos de historia

 Pensamiento   tradicionalista

 Documentos históricos del carlismo

 Monografías

 Biografías

 Archivo histórico carlista

 

 Jóvens carlistes

 

 Crítica literaria

 

 Extras

 Himnos y canciones

 El carlismo en tu PC

 

 Prensa carlista

 Boletín Reino de Valencia

 Ahora Información

 

 Enlaces

 Comunión Tradicionalista Carlista

 Cruz de Borgoña

 

 Bazar carlista

 

 

 

 

 

 

15 de noviembre de 2007. Especiales. 30 aniversario de la muerte del rey Don Javier. ¡Qué gran vasallo si tuviese buen Señor! por J. Blasco

Con esta frase de admiración, aclamaban sus guerreros a Mío Cid, ante la desidia, el abandono y la traición de su rey.

 

El Carlismo gran amante y defensor de la Dinastía Legítima española, representada en la línea de sucesión de Carlos V, hermano de Fernando VII, y cuya última representación se plasma en la familia Borbón Parma, también hemos sentido al igual que el Cid Campeador, la desidia, el abandono e incluso la traición, de alguno de sus miembros.

 

Algo impensable tras la Cruzada de Liberación, cuando S.M.C. Don Alfonso Carlos I, nombra príncipe Regente de la Dinastía Carlista al Augusto Señor Don Francisco Javier de Borbón Parma y Braganza.

 

Aquella designación iba a ser tan acertada como decisiva, para la historia contemporánea del Carlismo y de España.

 

Tras la terminación de la segunda guerra mundial y una vez fue liberado del campo de concentración nazi de Dachau, donde sufrió terribles penalidades, Don Javier se puso al frente del Carlismo, para dirigir junto a Don Manuel Fal Conde la organización política de la Comunión Tradicionalista Carlista, frente a un Estado totalitario, que nada tenía que ver con la Monarquía Católica, Social y auténticamente Representativa que siempre ha defendido el Carlismo y su Dinastía Legítima.

 

Como príncipe Regente, el 26 de Junio de 1950 jura los Fueros vascos en Guernica, ante el Árbol de la Libertad, cuya historia y significado hoy se oculta o tergiversa por el nacionalismo separatista vasco.

 

En Diciembre de 1951, juró los Fueros catalanes en Montserrat, otro lugar sagrado que representa las libertades del pueblo catalán, hoy también negadas y pisoteadas por el nacional-socialismo separatista.

 

Y por fin el 31 de Mayo de 1952, durante el Congreso Eucarístico Internacional, el Consejo Nacional de la Comunión Tradicionalista le manifestó solemnemente la decisión de que “a su Alteza le correspondía la sucesión legítima de la Corona de España”. Y tras 16 años de regencia la gran mayoría del pueblo carlista le reconoció como Rey con el nombre de JAVIER I.

Dos instantáneas de la reunión de S.M.C don Javier con el entusiasta pueblo carlista valenciano, durante su visita a nuestro Reino en 1951; esta ocasión corresponde en concreto con el banquete ofrecido en la finca de Puchades, en la población de Alberique. Los carlistas valencianos expresaron su afecto al Rey de forma muy emotiva, prodigándose abrazos y peticiones de firmas, como se aprecia en la fotografía de arriba. La mayoría de las personas que aparecen en estas instantáneas son anónimos tradicionalistas, que acudieron a saludar al Rey. Don Javier estuvo acompañado en este viaje por el entonces Príncipe de Asturias, don Carlos Hugo, como se aprecia en la foto inferior, sentado a la mesa.
   

Desde ese momento y a pesar de ser expulsado de España por el régimen de Franco, a quien molestaba y estorbaba para sus fines, el Rey Javier se paseó por todas la provincias españolas, siempre que pudo y por supuesto que lo tuvimos en Valencia. Fue durante el mes de Noviembre de 1951. Haciendo referencia a las palabras escritas en el libro dedicado a Don Javier, por los Círculos Carlistas Valencianos en Diciembre de 2002, de nuestro querido amigo y correligionario Luís Pérez Domingo fue “un acontecimiento que pese a las limitaciones impuestas por el Régimen, puede ser calificado de apoteósico” el encuentro que se iba a realizar en Alberique, en la finca de la familia Puchades, se calculaba “para doscientos comensales, pero sin restricción alguna para aquellos que sin serlo, quisieran acudir a saludar a Don Javier. Pronto comenzaron a organizarse los desplazamientos para los que cualquier medio era válido. Autobuses, camiones, dos trenes especiales y coches particulares, aseguraban la presencia de más de quince mil carlistas”. Lógicamente aquel movimiento multitudinario de fieles carlistas valencianos para ver a su Rey fue prohibido por las autoridades de la Dictadura y la comida prevista reducida a 40 comensales. “Don Javier encontró, en efecto un carlismo que era todo corazón”. En todos los pueblos por donde pasó, el fervor popular obligaba a detener la caravana. Un sentimiento de adhesión y entusiasmo desbordaba en los corazones de los carlistas valencianos y reflejaba una autentica dimensión de fidelidad a la Causa. La anécdota la cuenta Luís referente al Jefe Carlista de Villarreal que acercándose a Don Javier le dijo “Señor, pocos días me quedan de vida, pero muero feliz después de haber visto a vuestra Alteza”; don Javier, emocionado, apenas pudo expresar palabra. “El príncipe contemplaba una vez más ante sus ojos la realidad del Carlismo y el latir del corazón de sus leales”. Lo mismo presenció en Torrente, en Sagunto y en Valencia: en una de las audiencias un requeté le enseñó la foto de su padre Mártir en la Cruzada y Don Javier, besando la foto, le contestó “Hijo mío, nuestros muertos no mueren, porque están siempre con nosotros”.

 

El calor popular que siempre despertó y rodeó a su Alteza, quedó impregnado en nuestros corazones, así como la humanidad, el amor, la humildad, la gentileza y por supuesto la santidad que desprendía Su egregia persona.

 

Y quizás porque le tuvimos y le disfrutamos de cerca, al igual que tantos otros carlistas del resto de España, quienes le conocimos y pudimos arrodillarnos ante El, seamos los que más echamos de menos la presencia de la Dinastía Legítima, sin cuyo compromiso con todo el pueblo carlista, jamás cumplirá la sagrada misión que tiene encomendada por la historia, de defender la tradición de las Españas, contra el liberalismo, contra el socialismo, y contra el separatismo que están destrozando la Patria y tratando de relegar de nuestras tierras la sagrada Religión de nuestros padres.

 

Que sepa la Dinastía Legítima, que el pueblo carlista siempre ha sido fiel vasallo, pero tal vasallo necesita un buen Señor, lo tuvimos en Don Javier, ya sé que dejó el listón muy alto, pero… ¿quién va a merecer y digo bien, merecer, sucederle en tan alta responsabilidad?

 

In memoriam

   

   
Año 1978. Tumba de S.M.C. don Javier de Borbón Parma en la localidad de Solesmes, departamento de Sarthes, cerca de Tours, al sur de París. En el primer aniversario de la muerte del Rey se celebró un acto privado de homenaje, al que asistieron su viuda, su majestad doña Magdalena, y sus hijos, sus altezas reales don Sixto Enrique y doña María Francisca. En ese acto una escuadra de jóvenes requetés, al mando de don José Arturo Márquez de Prado, rindieron honores al túmulo del monarca (en el centro). Varios de ellos eran valencianos, como el autor de esta fotografía, inédita hasta hoy, que ha tenido la gentileza de permitirnos su publicación. 

 

 

 

 

Esta página está editada por la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia. Las opiniones vertidas son responsabilidad de sus autores salvo aquellas sin firma, de las cuales se responsabiliza el editor de la página. Se permite la reproducción de los textos e imágenes, siempre que se utilicen de buena fe y se cite autor, si lo hubiere, y procedencia