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A mis muy queridos amigos y
correligionarios del Reino de Valencia,
en la conmemoración del trigésimo
aniversario del fallecimiento de don
Javier I, Rey Legítimo de las Españas.
Leales y siempre valientes carlistas
valencianos:
Supone para mí un grandísimo honor
dirigíos unas palabras desde la
distancia y una gran pena no poder estar
a vuestro lado en esta celebración tan
especial.
Fueron mis amigos valencianos los
primeros en hablarle del Viejo Rey a un
recién llegado al Carlismo como era mi
caso y gracias a ellos aprendí el
ejemplo de don Javier I, Caballero
Cristiano y Rey Legítimo de España.
Decía Aparisi y Guijarro: “Una de las
grandes ventajas de la herencia en el
gobierno monárquico, es inspirar al
Príncipe tanto interés para con el
Estado, como tienen los padres de
familia respecto de sus patrimonios”.
Don Javier se entregó a esta misión y
responsabilidad con más empeño y fuerza
de la que citaba el gran pensador
valenciano. Su dedicación a la Causa le
conllevó exilio, destierro, pesares,
críticas y profundas heridas que supo
combatir con Cristiana tozudez y la
valentía propia de los que sienten a la
Patria correr por sus venas. Ejemplo de
Caballero Cristiano y humilde servidor
de la Causa.
Don Javier I, hombre valiente que
afrontaba con gallardía sus
responsabilidades; como aquel 15 de
julio de 1936, cuando resolvió y firmó
el documento en el que se daban las
órdenes de: “Alzarse al lado del
Ejército. Yo asumo la responsabilidad”
hasta que su augusto tío don Alfonso
Carlos I confirmó en Viena la orden de
“Alzarse en armas contra la República al
grito de ¡Viva España! Para salvar la
Religión y la Patria, uniéndose a las
Tropas”.
Don Javier, Rey de España que hasta sus
últimas horas supo defender la Causa
Carlista, frente a las desviaciones de
su heredero:
“…Todo esto (en referencia al
cuatrilema carlista), lo sé, puede
parecer una exposición de verdades
elementales, pero creo que es oportuno
recordarlas para terminar con ciertos
falsos razonamientos que pretenden hacer
que se puede ser carlista sin ser
católico ni monárquico, patente traición
a las convicciones de todos aquellos
que, obedeciendo las órdenes que tuve el
honor de firmar en nombre de mi augusto
tío el Rey Don Alfonso Carlos, lucharon
con valor y murieron gloriosamente por
la religión y por la Patria.
Pido a Dios que el Carlismo, sin
desviación alguna, siga fiel a sí mismo
para el mejor servicio a España y la
Cristiandad. París, 4 de marzo de 1977”.
Ni la adversidad, ni las traiciones, ni
la enfermedad; pudieron doblegar a S. M.
C. don Javier I de España, que supo ser
nuestro rey hasta su último aliento.
Para finalizar deseo regresar a las palabras
de Aparisi y Guijarro, que acertadamente
sentenció: “Hay hombres que se creen libres
porque han escrito en una hoja de papel la
palabra libertad”. Es esta una definición
muy acertada para describir el liberalismo,
el marxismo y en general al ateísmo político
que desgraciadamente nos invade. Don Javier,
en cambio, fue siempre un hombre libre
porque deseó estar firmemente atado al Amor
en Dios y su Santa Madre Iglesia. Y fue un
Rey libre, porque amó profundamente a su
Patria y la sirvió sin condiciones, pese a
destierro, exilio y penurias. Queridos y
leales amigos, rememoremos con cariño y
orgullo a nuestro Viejo Rey, pues todo
homenaje a don Javier es merecidísimo y
justo recuerdo.
Visca don Javier!!!!!
Visca València!!!!!
Visca sempre Espanya!!!!!
Manel Rodríguez. Navarcles (Barcelona) a 20 de Junio
de 2007. Trigésimo aniversario del
fallecimiento de SMC Don Javier I de España.
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