lunes, 05 de noviembre de 2007

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31 de octubre de 2007. Especiales. Beatificación de 498 mártires españoles de 1934-1939. El carlismo sigue fiel a Cristo. por Jesús Blasco Lagunilla

Es cierto que el evento ha sido un reto para la Comunión Tradicionalista Carlista, pero puedo decir desde la experiencia vivida por mí y por mi familia, que se ha cumplido perfectamente. Desde nuestra salida en Manises, donde encontramos al responsable regional luciendo ya la primera bandera española con el Sagrado Corazón, la puntualidad en la salida del vuelo, la llegada al aeropuerto, el traslado en autobús a Roma, la llegada a la residencia La Salle, un lugar acogedor, con un personal atentísimo en todo momento,

   

un lugar de oración con una iglesia preciosa, las habitaciones aseadas y cómodas, hasta los desayunos en el comedor rodeados de grupos de sacerdotes jovencísimos, con un entusiasmo y una alegría en sus caras que solo de verlos te llenaban de satisfacción.

 

Por cierto las mochilas muy útiles y su contenido, tanto la bandera como los calendarios han servido para hacer el correspondiente proselitismo hacia todo aquel  que pasaba por nuestro lado.

 

Pero llegó el gran día, el domingo 28 de Octubre. Gran día para la memoria histórica, aunque la Jerarquía de la Iglesia Española ha querido suavizar el acto de Beatificación por motivos políticos, para que el gobierno ZP no se irritase (como si con ello fuesen a evitar los ataques a la Iglesia y a la religión por parte del Socialismo), se produjo la gran sorpresa, nadie sabe como, todos se miraban unos a otros estupefactos, en la Plaza de San Pedro se había vuelto a producir el milagro histórico una vez más. ¿Pero como era posible ver lo que estaban viendo? ¿Acaso el carlismo no había desaparecido con el Montejurra del 76? (que era lo que se buscaba). En la Plaza de San Pedro empezaron a ondear las primeras banderas de España, todo parecía normal, pero de repente en la explanada, en la zona central delante del altar empezaron a erguirse los mástiles con las banderas carlistas, al momento se despliega una enorme pancarta con las palabras de VIVA CRISTO REY, jalonadas por la bandera de España y la Cruz de San Andrés, a los pocos minutos comenzaron a aparecer banderas carlistas por todos los rincones de la Plaza, las miradas de incredulidad y de sorpresa por parte de las autoridades eclesiásticas y no digamos políticas, presentes, como diciendo ¿de dónde han salido éstos? ¿cómo han conseguido reorganizarse y llegar hasta aquí? Incluso los medios periodísticos españoles presentes no daban crédito a lo que estaban viendo con sus ojos. La explosión de banderas blancas con la Cruz de San Andrés acompañadas de cientos y miles de banderas de España puso en jaque a los organizadores de lo políticamente correcto, que no podían evitar que aquel maravilloso espectáculo, saliese a la luz a través de las pantallas de televisión de toda España. Alguien al leer estas palabras puede pensar que no es posible que ese testimonio de banderas carlistas que representaban a todos los miles de requetés y margaritas caídos en la Cruzada del 36 en el frente y durante los años de persecución religiosa en España pudiese molestar a la Jerarquía de la Iglesia Española, pero así fue.

 

Tanto es así que por los micrófonos de la Plaza se pidió que se retirasen las banderas, poniendo por excusa que tapaban la visión del acto e insistiendo que en ningún momento se debía a otra razón. Hipócritas. El acto transcurrió con toda normalidad, con la suntuosidad a la que nos tiene acostumbrados el Vaticano y todos pasamos una jornada inolvidable frente a San Pedro, rodeados de cámaras de televisión que sin poder evitarlo mostraron al mundo que el Carlismo sigue fiel a Cristo, a pesar de muchos "cristianos".

 

Finalizado el acto, eran las 12 del mediodía, tuvimos la dicha de presenciar el rezo del Ángelus que el Santo Padre dijo como es costumbre y saludó a todos los presente en varios idiomas, dándonos su bendición y cerrando con ello uno de los días más felices de nuestras vidas, por aquella mezcla de situaciones que le llenan a uno de entusiasmo y gracias a las cuales, tanto las buenas como las malas, seguiremos adelante cada día.

 

Conseguimos reunirnos un grupo numeroso de carlistas con nuestras banderas, en un extremo de la plaza, la gente se iba dispersando por la Avenida de la Conciliación y adyacentes. Alguien dijo de colocarnos para hacernos una foto de grupo para la portada de AHORA, lo que se realizó rápidamente. Una vez hecha la foto, entonamos el Oriamendi en plena Plaza de San Pedro, supongo que alguien estaría mirando y escuchando desde algún rincón del Vaticano, lo que siento es que no sé si lo escucharía con agrado o con desdén y contrariedad. Qué pena.

 

Por último un comentario, alguien dijo que un príncipe de la Dinastía Legítima, oculto tras un traje y sombrero gris y un par de muletas, se paseó por la Plaza. ¿Sería verdad o tan solo un espejismo producido por el enorme deseo de que fuera realidad? Desde luego si estuvo, pudo haberse dado a conocer, porque la ovación y el cariño de un pueblo fiel a su Dinastía no le hubiese faltado. Y si no estuvo, o simplemente no se dio a conocer, deja mucho que desear de la fidelidad de la Dinastía Legítima, respecto a su pueblo y a la Causa.

 

Enhorabuena Luis, enhorabuena Javier, enhorabuena a todos los que habéis participado en la organización de este viaje, porque la CTC ha demostrado tener capacidad para hacer lo que se proponga. Sigamos dejándolos con la boca abierta. Porque el Carlismo sigue siendo la Guardia Suiza de la Religión Católica en España, a pesar de los pesares y pese a quien pese.

Un fuerte abrazo y hasta la próxima.

 

Jesús Blasco y familia

 

 

 

 

Atendiendo la petición de un lector que se acoge al derecho de réplica a este artículo, publicamos dicha réplica, llegada a nosotros el día 4 de noviembre, a continuación

consejo editorial del Portal Avant

 

 

Queridos correligionarios:

 

Leyendo el siempre interesante portal ¡Avant! me encuentro con un comentario injusto y desafortunado.

 

Me refiero concretamente al artículo que escribe Jesús Blasco con ocasión de su estancia en Roma. En concreto al párrafo siguiente:

 

Por último un comentario, alguien dijo que un príncipe de la Dinastía Legítima, oculto tras un traje y sombrero gris y un par de muletas, se paseó por la Plaza. ¿Sería verdad o tan solo un espejismo producido por el enorme deseo de que fuera realidad? Desde luego si estuvo, pudo haberse dado a conocer, porque la ovación y el cariño de un pueblo fiel a su Dinastía no le hubiese faltado. Y si no estuvo, o simplemente no se dio a conocer, deja mucho que desear de la fidelidad de la Dinastía Legítima, respecto a su pueblo y a la Causa.

 

El señor Blasco es muy libre de tener las consideraciones personales que quiera sobre la Familia Real (otra cosa es que un medio carlista deba difundir esas consideraciones), sin embargo falta tajantemente a la Verdad al realizar las insinuaciones que vierte en este artículo. La presencia de S.A.R. Don Sixto en Roma era pública y conocida desde semanas antes del domingo 28. Si dicha información no le llegó tiene a su disposición las imágenes de televisión en la que se aprecia claramente al Señor acompañado de miembros de su S.P. O la nota que difundió un eficaz servicio de prensa y documentación carlista. Poner en duda la presencia de S.A.R. Don Sixto en Roma es simplemente demencial. Asimismo el tratamiento que se da a la figura de S.A.R. roza en el chabacanismo republicano. S.A.R. estuvo en la tribuna de autoridades, por lo que no estuvo "paseando por la Plaza" ni estuvo "oculto" detrás de nada ni de nadie. S.A.R. no "se tiene que dar a conocer" ante los carlistas, pues desde su nacimiento es miembro de la Familia Real Española y ha hecho honor a su condición de príncipe cristiano en todos sus escritos públicos que son más que conocidos y accesibles. Si alguien hubiese deseado realmente tributarle el reconocimiento al que apela el señor Blasco correspondería, según las normas de estilo, acercarse a realizar el saludo protocolario. Sin embargo, los que hemos tenido ocasión de tratar a S.A.R. Don Sixto podemos dar fe de su cariño y cercanía al pueblo carlista. Si en esta ocasión no pudo darse un contacto más fluido (me consta que era algo deseado por la mayor parte de la peregrinación de la CTC) con los carlistas fue debido a razones de apretada agenda que llevó al Señor a reunirse durante su estancia en Roma con destacados sacerdotes, profesores universitarios, políticos católicos, miembros del Patriciado romano emparentados con la nobleza aragonesa, así como con dirigentes carlistas en la Península Itálica.

 

Por lo expuesto creo que el párrafo citado hace mucho daño a la Santa Causa. En lugar de valorar positivamente el hecho de que la Familia Real estuviese presente en sitial de honor en las beatificaciones -frente a la ausencia de los actuales inquilinos de la Zarzuela- se hacen desde la mentira una serie de consideraciones que faltan al respeto debido a un príncipe de la Dinastía Legítima.

 

Os pediría que consideraseis la retirada de dicho párrafo. O en cualquier caso la inserción de esta carta a modo de réplica.

 

En Cristo Rey,

Víctor Javier Ibáñez

 

 

 

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