|
|
|
30
de octubre de 2007. Especiales.
Beatificación de 498 mártires
españoles de 1934-1939. Crónica de la
peregrinación de los carlistas valencianos
con los de toda España |
|
|
|
|
|
498 mártires, 17 de
ellos valencianos, asesinados por odio a su
fe, sin renegar de Cristo y perdonando a sus
asesinos, con frecuencia con un “¡Viva
Cristo Rey!" en sus labios en el momento de
su tránsito al Padre. 498 ejemplos de amor a
Cristo hasta el sacrificio supremo, 498
testimonios de fe y vida cristiana. Víctimas
inocentes, corderos sacrificados de la mayor
persecución religiosa en España y una de las
mayores del mundo, desencadenada por las
milicias de los partidos que formaban el
Frente Popular entre 1934 y 1939. 10.000
asesinados, ni una sola apostasía. El odio a
la fe frente al testimonio de Cristo. Si al
maestro crucificaron ¿qué no harán con los
discípulos?
El 28 de octubre de
2007 sus causas de beatificación concluían
su instrucción con la proclamación pública
en la plaza de san Pedro, en Roma, ante el
cardenal don José Saraiva, prefecto de la
congregación de los santos. Y allí se
congregaron 200 carlistas de toda España.
Entre ellos más de 40 valencianos. |
|
 |
 |
|
|
misa en La Salle, día 27 |
misa acción de gracias, día 29 |
|
|
La jornada comenzaba
para los tradicionalistas de nuestro reino
en el aeropuerto de Manises en la mañana del
sábado 27. La mayoría viajaba con el vuelo
organizado por la secretaría de organización
de la Junta Nacional de la Comunión
Tradicionalista Carlista. El delegado
valenciano les esperaba en el mostrador.
Para identificarse, una gran bandera de
España con el Sagrado Corazón de Jesús.
Tanto llamó la atención que un equipo de
periodistas de Canal Nou, que cubrían la
salida de peregrinos españoles, le realizó
una breve entrevista. Muchos viajeros se
acercaron a preguntar donde se podía
adquirir la bandera. Mala suerte, se trata
de una edición limitada para los peregrinos
carlistas. Conforme van llegando, se les da
las instrucciones y se les entrega una
mochila de regalo, con una pequeña bandera
bordada, y en su interior la grande, junto a
la acreditación y calendarios de regalo. El
vuelo transcurre sin incidentes y se llega a
Roma mediada la tarde, dirigiéndose de
inmediato a las residencias de religiosos en
las que se pernoctará. A las 18:30 el primer
acto organizado por la Comunión. Para
prepararse adecuadamente, una santa misa en
la impresionante capilla del Colegio La
Salle, concelebrada por los dos sacerdotes
carlistas que acompañan nuestra expedición
para atenderla espiritualmente, don Higinio,
el capellán de los campamentos de Cruz de
Borgoña, y don Diego. La ceremonia está
presidida por una boina carlista y una
bandera de la España católica que sólo se
abate en el momento de la Consagración. Es
el símbolo perfecto de la España orgullosa
que sólo reconoce un Señor, Jesucristo. En
la homilía don Higinio nos recuerda que la
virtud del martirio reside ante todo en el
mantenimiento hasta el final de la amistad
con Cristo, y que los mártires que vamos a
proclamar nos deben recordar que esa amistad
se mantiene día a día con el servicio, la
oración y la frecuentación de los
sacramentos, fundamentalmente la Eucaristía
y la Reconciliación con Dios.
A la salida nos
juntamos todos los carlistas venidos de toda
España. Viejos conocidos, nuevas
adquisiciones, leyendas vivas y mucha
chavalería de Cruz de Borgoña que luce con
orgullo sus boinas prendidas con insignias
tradicionalistas e imágenes religiosas.
Ellos son el futuro de nuestra España. Por
ellos, vale la pena luchar. Los asistentes a
la misa cenamos en un restaurante cercano al
colegio La Salle. El resto de los
valencianos, muchos venidos en familia, se
dispersan para visitar la ciudad. |
|
|
Abajo, diversas
instantáneas de la plaza de san Pedro el día
28 |
|
 |
 |
|
|
|
|
|
 |
 |
|
|
|
|
|
|
El día
grande es el 28. A las 8:30 horas comenzamos
a llegar los carlistas a la Plaza de san
Pedro, en diversos grupos, provenientes cada
uno de las varias residencias y hoteles
donde nos alojamos. Hay muchísima gente:
grupos escolares, colegios, asociaciones
diocesanas y familiares de mártires portando
sus retratos. Los carlistas llegamos
escalonadamente con nuestras boinas y
banderas, y la Providencia quiere que,
repartidos por toda la plaza por mor de la
organización, destaquemos más que ningún
otro grupo. Pronto las banderas que más se
ven son las aspas de san Andrés y la bandera
española con el Sagrado Corazón. También una
senyera valenciana, la única de la plaza,
portada por carlistas, se sitúa en las
primeras filas. Mucha gente nos pregunta y
se interesa. Las felicitaciones son
incontables. Mientras esperamos que se
termine de llenar la plaza y que comiencen
los actos, cánticos y gritos de ¡Viva Cristo
Rey! en un ambiente festivo pero respetuoso.
Los carlistas sevillanos, como siempre, son
los que se superan, con una gran pancarta
con el mismo grito, en primera fila.
Finalmente, a las 9:30, unas 50.000 personas
llenan la plaza, 200 de ellas carlistas. Un
espectáculo impresionante. En el estrado, un
altar cubierto. A su izquierda, sentados
obispos y sacerdotes españoles acudidos al
acto; a su derecha, los asientos de las
autoridades venidas de España. Mientras se
prepara la beatificación y Santa Misa,
varios oradores relatan testimonios de las
últimas horas vividas por los mártires. Al
finalizar cada uno, la plaza entera
prorrumpe en aplausos y agitar de banderas.
Por fin
comienza el acto con la entrada solemne de
los pastores, que preceden al cardenal
monseñor José Saraiva, prefecto de la
congregación de los santos, que va a
presidir la ceremonia. La organización nos
pide que bajemos las banderas porque tapan.
Los carlistas obedecemos, y solo dejamos
dos, al fondo, que no obstaculizan la
visión, bien enhiestas. La ceremonia,
enmarcada por los cantos sacros del coro, se
desarrolla sin incidentes, y cada obispo de
las diócesis postulantes lee los nombres de
los nuevos beatos. El arzobispo monseñor
Rouco lee la apelación final y seguidamente
monseñor Saraiva lee el decreto pontificio
que proclama la beatificación de los 498
mártires.
Dios nos
ha regalado un día despejado, a pesar de los
augurios de lluvia, y conforme avanza la
mañana el sol pica, pero nadie se quiere
mover. Nadie quiere que acabe. La misa
transcurre con normalidad. Una ceremonia
sencilla y emotiva. Un solo pero hemos de
poner los valencianos: se leen preces en
varios idiomas, incluyendo gallego y
vascuence, pese a que no hay ningún beato de
esa procedencia. En cambio, no hay prez en
valenciano, pese a existir 17 mártires de
nuestra tierra. Una concesión a lo
políticamente correcto de los organizadores
que lamentamos.
Finaliza
la misa entre cánticos y los asistentes
ondeamos nuestras banderas. Nuevamente las
banderas carlistas dominan la plaza. El acto
concluye con el saludo del S.S Benedicto XVI
desde la ventana de sus aposentos. Cita a
todos los grupos de peregrinos, haciendo
hincapié, como es lógico dado que ocupamos
toda la plaza, a los españoles. Los cánticos
de “esta es la juventud del Papa” y
“Benedicto, Benedicto” resuenan por toda la
plaza. El pontífice nos invita a seguir el
ejemplo de los mártires, haciendo hincapié
en el martirio incruento del testimonio
diario en nuestra sociedad secularizada.
Finalmente dirige un emocionante Angelus que
toda la plaza reza con devoción.
A la
salida los carlistas nos concentramos y
somos uno de los objetivos preferidos. Desde
simples fieles que nos hacen preguntas o nos
cuentan la historia de su abuelo requeté,
sacerdotes que se acercan a interesarse y
felicitarnos, hasta varios medios de
comunicación que toman imágenes y hacen
entrevistas: Desde la BBC inglesa hasta
televisió de sant Josep de Barcelona,
pasando por la agencia EFE, Telecinco o la
Cuatro.
Tras la
comida y el turismo, el que pueda hacerlo,
los carlistas nos volvemos a convocar a las
18:30 del domingo en la basílica de san
Pancrazio, donde las diócesis de Toledo y
Albacete han convocado un acto más íntimo,
presidido por el arzobispo monseñor Antonio
Cañizares, donde se rinde un homenaje muy
espiritual a los mártires de dichas diócesis
y, tras la exposición del Santísimo los
carlistas, junto al resto de asistentes,
renovamos arrodillados el emocionante
juramento de fidelidad perpetua a
Jesucristo. |
|
|
|
|
|
 |
 |
|
|
|
|
|
 |
 |
|
|
|
|
|
|
El inolvidable fin de
semana ha concluido el lunes 29 de octubre,
con la misa de acción de gracias que se ha
dispensado a los peregrinos españoles en la
basílica de san Pedro. Posteriormente los
valencianos hemos regresado, cansados pero
felices, a nuestros hogares. Ahora hay 498
nuevos beatos a los que podemos encomendar
la Iglesia peregrina en España. Esta Iglesia
nuestra tan atacada, tan dolorida y tan
necesitada, tanto de la intercesión de los
santos españoles como del trabajo y oración
de los fieles. Los carlistas podemos estar
satisfechos. Hemos dado un testimonio muy
importante: somos el único movimiento
político que está con los católicos en sus
manifestaciones privadas y públicas, en las
manifestaciones a favor de la familia, en
las concentraciones contra el aborto, en las
beatificaciones. Los católicos españoles ya
van sabiendo quienes son los que están a su
lado siempre, no en busca del voto, sino por
convicción. Por algo la Comunión
Tradicionalista proclama, y demuestra, que
lucha por principios, y no por principados.
Beatos mártires de la
persecución a Cristo en España, rogad por
nosotros. |
|
|
|
|
|
 |
 |
|
|
|
|
|
|