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Homenaje al rey don Javier

Círculos - Círculo carlista Aparisi y Guijarro

 

Aproximación biográfica a la figura de Don Javier de Borbón Parma (1889-1977)


Conferencia realizada el dia 8 de diciembre de 2002 en los locales del Círculo Aparisi y Guijarro de Valencia, siendo ponentes de la misma Doña María Cuervo-Arango, Presidenta de la CTC, Don José Miguel Orts Timoner, presidente de la CTC del Reino de Valencia, Don José Mas García, Presidente del Círculo Aparisi y Guijarro de Valencia y los historiadores Don Julio Brioso, Don Luis Pérez Domingo y Don Cristóbal Castán. Entre los asistentes se encontraba Don Rafael Ferrando Sales, Ex-jefe regional de Valencia de la CT. Las conferencias, fotografías y fondo documental sobre don Javier se pueden encontrar en el libro Homenaje a don Javier Borbón Parma


Sra. Presidenta, amigos y correligionarios todos:


En este año 2002 venimos conmemorando dos efemérides significativas en torno a la figura de Don Javier: el L aniversario de su proclamación como Rey de las Españas y el XXV aniversario de su partida hacia la Casa del Padre.


No soy la persona más indicada para realizar esta pequeña exposición, pues todos, o la mayoría de vosotros, conoceréis - por experiencia, vivencia y trato personal – mucho mejor que yo, los principales hitos biográficos de Don Javier. Intentaré hacer una síntesis de su intensa y extensa vida, marcada por su compromiso con el carlismo, con España y con la Iglesia. Dios quiera que su ejemplo nos sirva a todos nosotros de guía para un mejor compromiso con la Causa.

 


Infancia y juventud


Nació Don Javier en el castillo de Pianove, Viareggio (Italia) el 25 de mayo de 1889. Hijo del Infante de España Don Roberto de Borbón y Borbón, último Duque reinante en Parma y de María Antonia de Braganza, infanta de España y Portugal. Cinco días después fue bautizado por el arzobispo de Luca imponiéndole el nombre de Javier, por expreso deseo de su padre en recuerdo del santo patrón de Navarra, tierra en la que luchó por la causa carlista durante la III Guerra. Asistieron a su bautizo, la Reina Margarita y su hijo, el entonces Príncipe de Asturias, Don Jaime.

Su infancia transcurrió en las posesiones familiares en Italia y Austria. A los ocho años pasó al internado " Stella Matutina" de los Jesuitas en Feldkirch junto a su hermano Sixto, tres años mayor que él.


En París realizó sus estudios universitarios obteniendo el título de ingeniero agrónomo y la licenciatura en Ciencias Políticas. Terminó sus estudios en 1914. En 1912, siendo aún estudiante, participó en actividades contrarrevolucionarias en Portugal.

A ejemplo de su hermano Sixto participó en la I Guerra Mundial como oficial de Artillería del ejército belga, actuando en los frentes belga, francés e inglés, distinguiéndose en batallas como la de Verdún.


Tanto él como su hermano Don Sixto, siguiendo las peticiones de paz del Papa Benedicto XV, intentaron – sin éxito - lograr entre Austria (cuya emperatriz, Zita, era hermana de Don Javier) y los aliados una paz separada para acabar con aquella sangrienta guerra.

El 12 de noviembre de 1927 contrajo matrimonio con Doña Magdalena de Borbón Busset, de cuya unión nacieron seis hijos: María Francisca, Carlos Hugo, María Teresa, Cecilia, María de las Nieves y Sixto Enrique.

 


República y guerra


Su participación y actividad dentro del carlismo será decisiva durante el período republicano previo a la Guerra.


El 23 de enero de 1936 fue designado por SMC D. Alfonso Carlos I como Regente de la Dinastía carlista, "sin perjuicio de su derecho eventual a la Corona". Tras el triunfo del Frente Popular en febrero de 1936 participará activamente en la preparación y en la orden para el Alzamiento del 18 de julio junto a D. Manuel Fal Conde, firmando el 14 de julio en San Juan de Luz la orden de movilización de las fuerzas carlistas. El 5 de agosto de 1936 recibe el nombramiento por parte del Rey como General de División de los Reales Ejércitos (Ejército Carlista).


El 28 de septiembre de 1936 fallece D. Alfonso Carlos, al día siguiente Don Javier presidió su entierro en el castillo de Puccheim. Ante el cadáver de su tío, prestó juramento como nuevo Abanderado de la Legitimidad. Don Javier asumió la responsabilidad suprema en el Carlismo como Regente del mismo, ya que consideraba que el futuro Rey de España debía ser proclamado por unas Cortes verdaderamente representativas y libremente elegidas después de haberse dictaminado cual era la persona más digna y de mejor derecho para ostentar la Corona. Previamente se debía alcanzar para el país la paz interior y la reconstrucción de las instituciones que conforman la verdadera Monarquía Española: gobiernos regionales, municipios libres, libre asociación profesional, etc.

 


Durante el tiempo que duró la guerra Don Javier entró dos veces en España. Una en mayo de 1937 para visitar a su hermano don Cayetano que había sido herido en el cinturón de hierro de Bilbao. Don Cayetano se había alistado bajo el nombre de Gaetán de Lavardín en un tercio de requetés cuyo comandante era un amigo de Don Javier, el granadino Luis Villanova Ratazzi.


Su segunda entrada en España fue en noviembre de 1937. Vino con la finalidad de declarar expulsados del carlismo a aquellos carlistas que habían colaborado en la maniobra de la Unificación y protestar personalmente a Franco por este hecho. Don Javier visitó algunas lugares del frente del norte y posteriormente se trasladó a Andalucía, una de las regiones españolas que más conocía y que había visitado varias veces acompañando a sus tíos bajo una identidad falsa de ciudadanos colombianos. Estuvo en Jerez y en Sevilla y, por último, en Granada. En esta última ciudad recibió la visita de un oficial con la orden de que abandonara España por su oposición al Decreto de Unificación. Don Javier se entrevistó nuevamente con Franco para protestar por la expulsión.

Desde ese momento realizará sus funciones de dirección del carlismo desde Portugal y San Juan de Luz. En1938 fija su residencia en el castillo de Bostz.


Tras la victoria nacional persiste su apartamiento de España y las actividades carlistas sufren todo tipo de trabas y persecuciones. Al finalizar la guerra, el carlismo a pesar de estar militarmente en el bando de los vencedores se encontró políticamente en el campo de los vencidos. Fue expropiado de sus bienes, locales y periódicos, que hasta la fecha aún no han sido restituidos.


Tras la guerra civil


Desde su exilio y tras la invasión nazi de Bélgica, Don Javier se incorpora como coronel de Artillería en el Ejército Belga.


Después de la victoria alemana sobre Francia se traslada con su familia a San Juan de Luz, donde permanece diez días, y una vez que los ejércitos alemanes llegan allí, marcha a Pau desde donde pensaba ir a Portugal, pero le fue denegado el permiso de paso por España por el gobierno de Franco; solamente se autorizó el paso a su madre, su hermana Zita y otros señoras de su familia. Don Javier se trasladó a la zona centro de Francia, fuera del área de ocupación alemana.

En julio de 1941 Don Javier publica un manifiesto que es difundido clandestinamente en España, en el cual formula el programa carlista de instauración de la Regencia, caracterizada como legitimista, tradicional y nacional, como fórmula política de reconstrucción Nacional.

 


Actividad antinazi y preso en Dachau


Sus convicciones católicas eran completamente antagónicas con el totalitarismo nazi que dominaba gran parte de Europa. Contra esa concepción del mundo luchó activamente Don Javier.


Las primeras actividades de Don Javier en contra de los nazis consistieron en ocultar en los bosques de su castillo a los jóvenes franceses que huían de los alemanes para no ser deportados a Alemania donde trabajaban sin ningún salario en la industria alemana.


Más tarde, una vez que los alemanes entraron en la Francia no ocupada, participa desde el primer momento en la resistencia francesa. Tenía la dirección de la misma en la región de Allier y personalmente mandaba un maquis de ciento veinte hombres.


En las luchas del verano de 1944, al poco tiempo del desembarco aliado en Francia, fue detenido. Era el 22 de julio de 1944. Fue conducido a Vichy donde permaneció un mes en la cárcel de la Gestapo, siendo condenado a muerte acusado de terrorista, comunista y agente inglés. La demora de la sentencia para dar a su ejecución idéntica forma que la sufrida por un oficial alemán, víctima de otro maquis, permitió la intervención de Pétain, visitado por la esposa de Don Javier, cerca del mando militar alemán para que Don Javier saliera de la cárcel de la Gestapo y pasara a la jurisdicción ordinaria militar.


Así, de Vichy fue trasladado a la cárcel de Clermont-Ferrand donde fue clasificado como prisionero oficialmente desaparecido siendo marcadas sus vestimentas con las letras NN "Noche y Niebla"; (también son las iniciales de estos palabras en alemán), aquí coincide con el Obispo de Clermont-Ferrand, detenido por esconder sacerdotes católicos y judíos. Junto con otros prisioneros fueron conducidos al campo de exterminio de Natzweiler situado en Alsacia. La proximidad de las tropas aliadas provocó la evacuación del campo y el traslado a Dachau. Allí Fue dado por muerto por el médico alemán que visitaba a los prisioneros y, se le hizo una trepanación sin anestesia para curarle de una mastoiditis aguda, a la vez estaba sufriendo una bronconeumonía doble.

Ante el avance de las fuerzas americanas en Baviera, Dachau fue evacuado, y Don Javier fue trasladado a Prax en el Tirol, junto a prisioneros importantes de otros campos. El ocho de mayo de 1945 tropas americanas procedentes de Italia consiguieron liberar al grupo de rehenes. Pesaba al ser liberado 36 kilos y medio...


De nuevo al frente del carlismo


Tras ser liberado del campo de Dachau y una vez recuperado de las penalidades sufridas, Don Javier se pone nuevamente al frente del carlismo, ratificando la política seguida por D. Manuel Fal Conde. Escribe varios manifiestos: "A mis queridos Requetés y Carlistas" y "A los españoles".


El 26 de junio de 1950, juró como Regente los fueros vascos en Guernica. En diciembre de 1951 juró en Montserrat los fueros catalanes. Estos juramentos se hacán extensibles a los Fueros y libertades del resto de las Españas.


En mayo de 1952 coincidiendo con la celebración del Congreso Eucarístico Internacional, el Consejo Nacional de la Comunión Tradicionalista se reunía en Barcelona. Allí llegó Don Javier para presidirlo. El 30 de mayo le fue elevada por el Consejo Nacional una exposición y dictamen sobre la necesidad de la proclamación del Rey. El 31 de mayo "Ante Vuestra Alteza como Príncipe Regente, el Consejo Nacional de la Comunión Tradicionalista manifiesta solemnemente el criterio definitivo de que a V.A. corresponde la sucesión legítima de la Corona de España". De esta manera la mayoría del pueblo carlista reconocía a su nuevo Rey, después de 16 años de Regencia.


Don Javier respondió aceptando ser "más que Rey de los Carlistas, Rey de la representación ideal de España, Rey de la Monarquía Ideal". Al mismo tiempo hizo pública la carta dirigida a su hijo primogénito, dándole cuenta de la aceptación de "la realeza de las Coronas de España en sucesión del último Rey". Inmediatamente una orden gubernativa obligaba a Don Javier a abandonar España.

 


Nuevos tiempos para el carlismo


En 1955 cesó como Delegado en España a Don Manuel Fal Conde, y se hizo cargo personalmente de la dirección del mismo a través de un secretariado.


Durante esos años envía a sus hijos a España, que ya habían visitado a veces clandestinamente. Su primogénito el Príncipe de Asturias Don Carlos Hugo de Borbón se dirige personalmente por primera vez a los carlistas en el histórico Montejurra del 5 de mayo de 1957.


Los constantes viajes de sus hijos por toda la geografía española y la nueva táctica de no provocar enfrentamientos innecesarios con el régimen, así como cierta apertura y los nuevos marcos políticos que podían abrirse con la nueva legislación (Ley de Principios Fundamentales del Movimiento), supuso que se autorizara a los carlistas a que participasen en la vida política a través de los nuevos y escasos cauces representativos que se prometían abrir. Esto supuso una tregua que permitió la reconstrucción de la organización carlista muy diezmada por la represión, así como una notable reactivación de sus actividades públicas.


En enero de 1965, en el castillo de Puchheim (Austria) lugar donde residió y está enterrado Don Alfonso Carlos, Don Javier convocó a la Junta Nacional Carlista y a los dirigentes regionales y provinciales del carlismo, Don Javier en uno de sus discursos expuso los ejes sobre los que debía asentarse la política carlista: la lucha por la justicia y la participación de la sociedad. En 1966 pedirá el voto favorable en el referéndum sobre la Ley Orgánica del Estado.


El 8 de diciembre de 1967, hace hoy justamente 35 años, consagró el Carlismo a Nuestra Sra. en Fátima.


El 26 de diciembre de 1968, tras el reconocimiento de La Rioja como región con personalidad propia dentro de las Españas, la Familia Real Carlista es expulsada de España, al considerar el gobierno de Franco que "incumplían las disposiciones que regulaban la residencia de extranjeros en España". Los procuradores carlistas en las Cortes interpelaron al Gobierno sobre dicha expulsión, ratificándose el Gobierno en sus planteamientos.


En julio de 1969 el Gral. Franco designaba a D. Juan Carlos de Borbón como su sucesor.


Sus últimos años


Un hecho esperanzador para la continuidad dinástica fue el nacimiento el 27 de enero de 1970 de su primer nieto, el Príncipe Carlos Javier.


En febrero de 1972, tras sufrir un serio accidente de automóvil, concedió plenos poderes a su hijo Don Carlos Hugo para dirigir al carlismo, y el 20 de abril de 1975 abdicó en el mismo. El papel de Don Javier fue eclipsándose en tanto crecía el protagonismo de su hijo primogénito

Los tristes acontecimientos acaecidos en esos momentos: las derivas ideológicas, los enfrentamientos, las divisiones políticas y familiares, las ingerencias externas en el seno del carlismo...marcaron los últimos años de Don Javier que como el resto de los Reyes carlistas, falleció en el destierro el día 7 de mayo de 1977 en la ciudad suiza de Chure a los 87 años de edad.

Por encima de las circunstancias políticas de las que fue protagonista principal a lo largo de su vida, cabría destacar su profunda religiosidad, de la que hizo gala a lo largo de su vida, así como su fidelidad a la Iglesia, de la que recibió importantes mandatos en misiones por la paz en el mundo, especialmente en Tierra Santa.


Para terminar sólo quisiera comentar una anécdota que me han repetido varios correligionarios que tuvieron la dicha de tratar con Don Javier nos han comentado: "tenía un carisma más de asceta que de político, más de santo que de rey.".¡Qué mejor garantía que ésa para tener la seguridad de que contamos con un buen intercesor en el Cielo!


Nada más. Simplemente agradeceros vuestra atención y paciencia. Que el ejemplo de Don Javier nos ayude a todos a seguir fieles a los principios que deben marcar nuestra vida como católicos y como carlistas. Gracias.


Valencia, 8 de diciembre de 2002

 

 
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