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Entrevista a don José Monzonís, tesorero del Círculo cultural Aparisi y Guijarro en el diario Valencia Hui

Círculos - Círculo carlista Aparisi y Guijarro

José Monzonís es un valenciano católico y tradicionalista, firme defensor de sus creencias. Estivo presente en la beatificación de 498 mártires valencianos asesinados en tiempos de la República y la Guerra Civil. Critica con dureza que la ceremonia marginara la Lengua Valenciana y que haya algunos que vean como un acto político, humano o circunstancial lo que, en realidad, obedece a un orden espiritual y trascendente.

 

El pasado 28 de octubre usted estuvo en el acto de beatificación de los 498 mártires españoles que murieron en los años 30.

Hubo luces y sombras. La Luz corresponde a la beatificación de los mártires de la última cruzada, según calificó Pío XI, entre ellos 14 valenciano a los que tengo identificados, aunque otras fuentes elevan la cifra a 17. El acto fue excepcional con una presencia multitudinaria de españoles. De las sombras hablaremos luego.


¿Conoce a alguno de los beatificados?

Personalmente, no. Sí conocía de los anteriores que beatificaron. E incluso a hijas de mártires.


Usted habla de mártires. ¿Qué es concretamente un mártir?

La acepción de mártir es el que muere dando testimonio de la fe y perdonando a los que le están asesinando. Es un acto de máxima caridad, de máximo amor.


Es lo que hizo Jesucristo por nosotros…

Exactamente. Y como dijo el propio Jesús: “Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos”. Es un acto supremo de fe y de amor.


¿Conoce algún caso concreto de persecución por ideas religiosas?

No soy un especialista y no he hecho un seguimiento exhaustivo, pero los tribunales son muy rigurosos con estos temas. Te puedo contar el caso de dos personas de Aldaya, que no han sido nombradas mártires, pero que dieron su vida por Cristo. Fueron a casa de un hombre a las tantas de la noche y le pidieron que saliera. Lo cargaron en una furgona y su hijo preguntó: “¿Dónde os lleváis a mi padre?” Le contestaron: A donde va tu padre, no vas tú. El hijo respondió que siempre iba con su padre a todos lados. Así que los cargaron en la furgona a los dos, se los llevaron a las afueras del pueblo y los liquidaron. Lo que no se puede hacer es acribillar a una persona a traición y criminalmente a un creyente. Ni a nadie. Todo el mundo tiene derecho a ser libre y a ser consecuente con sus creencias.


La izquierda critica que cuando beatifican a mártires nunca se acuerdan de los “curas rojos” ni de los sacerdotes que simpatizaban con el nacionalismo vasco. ¿Es verdad que sólo se beatifica a gente de un perfil concreto?

No. Se beatifica un ejemplo de conducta, de vida y de consecuencias con esa vida. Una cosa es la justicia social, que cualquier católico tiene derecho a reclamar, y otra que un sacerdote simpatice con una ideología, la marxista, la fascista, la nazi o cualquier otra, que sea incompatible con el cristianismo.


Usted se queja de que no hayan puesto la Lengua valenciana en la ceremonia.

Allí repartieron los libros oficiales y me cayó el alma a los pies, cuando ví que estaba en inglés, italiano, francés, castellano, gallego, vasco y catalán y que se habían olvidado del valenciano. Atentan contra el sentimiento de una población y no tienen en cuenta la legalidad vigente. Ya no entro en cuestiones filológicas, sino en cuestiones legales, puesto que la ley aunque no siempre sea justa, continua siendo la ley. Si fueran coherentes con la ley hubieran puesto el valenciano.


¿Por qué se olvidaron de la Lengua Valenciana?

Pueden ser presiones que no debieran tenerse en cuenta. No lo sé, no me atrevo a hacer de futurólogo, ni de profeta. Pero ha sido, como mínimo, una descortesía muy grave con el pueblo valenciano.


También se lamenta usted de que se pidiera a los asistentes que retiraran las banderas.

Intuyo que allí habían algunas banderas que no eran del agrado del Gobierno español y como la Iglesia es tan diplomática pidió que se retiraran las banderas para no dificultar la visibilidad del personal. Quizás les molestaran las banderas de la Cruz de San Andrés o alguna anterior al sistema. Asimilar un régimen a un águila es un absurdo porque el águila ya viene de los Reyes Católicos. Es como si alguien quiere ir con la bandera republicana Debe haber libertad. Hubo quizás exceso de celo.


¿Este acto de beatificación contribuye a la memoria histórica?

Los mártires lo son independientemente de las circunstancias temporales o políticas. El momento político ya es una interpretación partidista. Se podría proclamar o no, pero delante de Dios la gloria ya la han alcanzado. Las circunstancias exteriores son condicionantes humanos que no condicionan a la cuestión teológica. Quien pueda pensar lo contrario no entiende que este es un sentido espiritual, trascendente, no una ceremonia política, humana o circunstancial. En cada momento de la historia las circunstancias han cambiado pero el hecho ha sido siempre el mismo: la persecución de los cristianos. Eso ha ocurrido en distintas épocas, ocurre en la actualidad y seguirá ocurriendo porque Cristo ya nos advirtió de ello.


¿Querría destacar alguna cosa más?

Sí, que en todo momento he vertido una opinión que es exclusivamente personal y no representativa de un grupo concreto. Y que todas aquellas personas que murieron perdonando a sus asesinos e incluso algunos agradecieron el martirio porque sabían el premio que les aguardaba en el Cielo.


Entrevista publicada en el diario Valencia Hui, 19 de noviembre de 2.007

 

 
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