Get Adobe Flash player
Portal Avant de los carlistas del Reino de Valencia Círculos carlistas Círculo carlista san Miguel Exaltación de la Santa Cruz

Exaltación de la Santa Cruz

Círculos - Círculo carlista san Miguel

Como todos los años varias decenas de carlistas y simpatizantes valencianos, nos hemos reunido en nuestro querido Circulo San Miguel de Liria. Durante la cena y en un magnifico ambiente de hermandad hemos intercambiado nuestro parecer ante la critica situación social, política y económica que está atravesando España.


El Círculo ha compartido con todos, su hospitalidad, su calor y sus estupendas viandas, como siempre lo ha hecho.


Tras la cena hemos pasado al salón de Juntas donde rodeados de todos los recuerdos allí conservados, nuestro Presidente Regional don Jesús Blasco Lagunilla nos ha leído un par de escritos aportados por sendos eminentes carlistas, como son don Carlos Ibáñez Quintana y don Francisco José Fernández de la Cigoña, quienes se han adherido al acto a través de los mismos.


Don Jesús Blasco tras dar lectura a los mismos y destacar su profundidad histórica y su trascendental actualidad, ha dado las gracias a todos los asistentes, animándoles a ser testimonio vivo en la sociedad actual al igual que lo fueron en su día nuestros antepasados, para defender los principios irrenunciables de Dios, Patria, Fueros y Monarquía Legítima, con la fuerza y el valor necesarios en estos tiempos difíciles que nos está tocando vivir, de ataques a la religión y a la unidad de España.


Al acabar sus palabras, y puestos en pie todos los presentes brindaron con champagne por el Circulo San Miguel y por el futuro del Carlismo, con vivas a Cristo Rey y a España.


Para finalizar el acto los presentes se trasladaron a la calle y frente a la fachada del Circulo presidida por una hermosa Cruz de flores de Mayo, entonaron la Salve Regina y el Oriamendi terminando con los vivas a Cristo Rey, a España y a la Monarquía Legítima.


Gracias a todos por vuestra asistencia

 


 


Textos remitidos y leídos durante el acto


La exaltación de la Cruz


La exaltación de la Cruz es una fiesta que está muy en el corazón de los carlistas. Ciertamente en el de los carlistas de Liria pero también en el de cualquier otro pueblo o ciudad de España. Nuestros padres entraban en combate tras nuestras banderas y el crucifijo. Sabían por quién luchaban y, por si acaso morían, como ocurrió tantas veces, por Dios, por la Patria y el Rey, allí estaban reunidos sus amores en la bandera de España, en la de nuestros Reyes y en el crucifijo que les abría las puertas del cielo.


Hoy vuelven a hacer mofa y escarnio de la imagen de Cristo crucificado en nuestra patria. Y una vez más a los carlistas nos toca su defensa. Tal vez más solos que nunca, quizá tan solos como siempre, pero estoy seguro, queridísimos correligionarios, que en este nuevo servicio que se nos pide, marcharemos todos juntos, defendiendo una vez más la Cruz de Cristo.


Como dijo el poeta carlista, porque carlista era, aunque ahora ello se silencie y hasta su nombre se oculte, “no pudieron querer otra bandera, no quisieron andar otro camino, no supieron morir de otra manera”. Entonces no pudimos, no supimos, no quisimos. Hoy, tampoco.


Pues nos ha tocado, una vez más, como siempre, defender a la patria que quieren romper y a Dios que nunca muere, y si muere, resucita. Acabamos de celebrar la Pascua florida, la Pascua de Resurrección. Pues el carlismo tiene que resucitar. No en vosotros, queridísimos amigos, que tan vivo lo sentís en vuestros corazones, sino en el de todos los españoles, ya tan hartos de corrupción, tan de vuelta de un camino que lleva a la fragmentación de la patria, y tan heridos en nuestros sentimientos católicos a los que día tras día se les insulta y se les escupe.


Nunca hemos sido los carlistas sufridos ante insultos a lo que llevamos en nuestros corazones. Cueste lo que cueste. Y siempre nos ha costado poco incluso ofrecer la vida. Si vale la pena aquello por lo que la ofrecemos.


En esa estamos, queridos amigos y correligionarios. Una vez más. Y esta es tierra de Maestrazgo. Y de Liria también. No son buenos para nosotros y para nuestra santa causa los días cómodos y tranquilos. Es como si necesitáramos que la dificultad nos espolease. Pues han llegado esos días.


Una vez más, por Dios, por la Patria y el Rey. Hasta donde haga falta. Y veréis que todo biennacido os mirará con simpatía y terminará comprendiendo, uniéndose a nosotros, que nuestras banderas son las de la salvación de España.


Cálzame las alpargatas, dame la boina, carga el fusil… Como ayer, como siempre, como cuando hizo falta.


Termino con los versos de un poeta sudamericano que, hasta incluso sin saberlo, llevaba el carlismo en la sangre. Parecen escritos para hoy mismo. Para nuestra triste España de hoy. Para nosotros, los carlistas:


¡Ay Virgencita, que luces

ojos de dulces miradas!

Pues viste venir espadas

que dieron paso a las cruces,

mira a tus tierras amadas.

Y si hoy arrancan las cruces,

brillen de nuevo las luces

del filo de las espadas.


Francisco José Fernández de la Cigoña



En la festividad de la Invención de la Santa Cruz


No recuerdo en qué publicación de la época de la República, aparecía una fotografía de los Reyes D. Alfonso Carlos I y de Dª. María de la Nieves, retratados en los alrededores de Viena, junto a una Cruz muy venerada, en el día de la Invención de la Santa Cruz.


Ello demuestra la gran devoción de nuestro Rey por la Cruz. Consecuencia de ello fue su petición a los carlistas para que incluyesen la festividad entre las propias de la Comunión, entre otras que se venían celebrando.


Es indudable que D. Alfonso Carlos, ante la caótica situación de España bajo la República intuía ya el papel que a la Comunión le correspondería jugar en fecha próxima. Como así ocurrió.


Bajo el caudillaje de D. Carlos VII, el Rey guerrero, los carlistas peleamos por la victoria de la Causa entre 1872 y 1876. La gesta de 1936 la realizaríamos bajo el caudillaje del Rey santo. Así había distinguido proféticamente el Beato Papa Pío IX a ambos hermanos cuando les administró el Sacramento de la Confirmación.


Las circunstancias políticas y militares no permitían a la Comunión repetir en 1936 las gestas del siglo XIX. Solos no podíamos derrocar la República anticristiana que nos oprimía.


La unión con el Ejército y otros grupos políticos encerraba serias incógnitas sobre el futuro político de España. Sin embargo el Rey no dudó, como no dudaron los dirigentes de la Comunión y el leal pueblo carlista.


La orden del Rey de unirse al Ejército en defensa de la Religión y de España, suponía una entrega sin más condiciones. Una entrega al sacrificio que nos presentaba incertidumbres sobre el futuro de España.


Fuimos a la Cruzada por obediencia a un deber. Sin hacer cálculos sobre la posibilidad de una victoria. ¿No fue así como nuestro Señor aceptó la Cruz?


Intuyendo esa entrega a la Cruz de sus leales, el Rey santo quiso prepararnos a ella, al declarar fiesta de la Comunión este día que hoy celebramos.


Tras la Cruz vendrá la Resurrección y la Victoria. Vendrá la Victoria porque no puede ser de otro modo. Hemos llegado a una situación en la que entre los españoles se está extendiendo la idea de que lo que tenemos no vale. Se pide otra cosa aunque no se sepa qué con exactitud. Nosotros decimos con la razón que nos dan los hechos: “Tradición o aniquilación”. Y quienes no aceptan la aniquilación se unirán a nosotros para lograr esa Victoria que viene después de la Cruz.


No quiero terminar estas líneas sin hacer referencia a la batalla de Eraul, que fue la primera victoria importante de los carlistas en 1873. Arrebataron a los liberales un cañón y la cureña de otro. Presas que pasearon por los pueblos mientras los batallones guipuzcoanos cantaban la Marcha de San Ignacio.


Quedó un cantar que decía:

El día cuatro de mayo / celebremos la función / al otro por la mañana / les quitemos un cañón. / Les quitemos un cañón / y de otro la cureña. / Y no les quitemos más / porque había mucha leña.”


Indudablemente que “la función” era la correspondiente a la Exaltación de la Santa Cruz. Ignoramos la razón por la que la fiesta se celebró el día cuatro en vez del tres.


Hermanos carlistas valencianos, amigos de Liria: no nos asustemos de la Cruz. A la Victoria no se puede llegar sino por ella. Y la Victoria es necesaria para España y Europa.


Ave Crux, spes única!


Carlos Ibañez Quintana

 


 
Visitantes de Avant!
Tenemos 30 invitados conectado(s)