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Visita al colegio del Corpus Christi

Círculos - Círculo carlista Aparisi y Guijarro

El 4 de junio el círculo cultural Aparisi y Guijarro ha organizado una visita guiada al Real Colegio y Seminario del Corpus Christi, institución señera de la vida religiosa y cultural de la capital Valentina que este año cumple 405 de existencia.

 

 

Con motivo del 400 aniversario de la muerte de su fundador, el arzobispo de Valencia y patriarca latino de Antioquía, san Juan de Ribera, el colegio ha abierto sus puertas, permitiendo la visita de estancias que normalmente están cerradas al público. Casi medio centenar de carlistas y amigos del círculo cultural Aparisi y Guijarro hemos efectuado la visita, de aproximadamente una hora y media de duración, por las dependencias de esta institución, conocida popularmente en Valencia como "colegio del Patriarca", y considerada por muchos como el "tesoro oculto" de la ciudad.

El sevillano Juan de Ribera, obispo de Badajoz y arzobispo de Valencia en 1568, uno de los principales impulsores de la Contrarreforma en España, hombre piadoso, cultísimo, disciplinado y excelentemente relacionado (fue discípulo y amigo de Fray Luis de Granada o de san Luis Beltrán), se propuso crear en nuestra capital un seminario que fuese verdadero templo del saber, y de la devoción, principalmente a la Sagrada Eucaristía, de la que el mismo era profundo devoto, y se formasen en el mismo sacerdotes capaces, piadosos y bien formados según el espíritu de Trento. El Real Colegio que fundó, que quiso estuviese situado al lado de la universidad, para que sus alumnos acudiesen con regularidad a las clases académicas, ha quedado como institución seminarial modélica de la Cristiandad.

La visita ha comenzado por el atrio, donde se guarda el caimán disecado (regalo de un virrey de Indias) que crió en su casa y a su muerte mandó colgar como advertencia a los que entrasen irreverentemente en la iglesia. Esta, de planta latina y paredes decoradas por maestros como Ribalta o Matarana, es sin duda el templo más impresionante de Valencia, y fue declarado monumento histórico artístico nacional en 1962. La sacristía mayor contiene varias obras de arte de gran precio, y junto a ellas se halla el lugar donde se cambiaba para decir misa san Juan de Ribera, donde se conservan varias capas pluviales y casullas preciosas de entre 2 y 4 siglos de antigüedad, entre ellas la que utilizó para casar a SMC don Felipe III con su esposa Margarita de Austria en la catedral de Valencia en 1599. También se puede admirar el riquísimo relicario del Patriarca, el más rico de todo el reino, donde se conservan más de 50 reliquias de santos, incluyendo un fragmento de lignum crucis y varios escritos, prendas y restos de san Luis Beltrán.

También hemos podido admirar el refectorio (todavía empleado por los colegiales hoy en día, pues el seminario sigue en activo), donde se exponen temporalmente los fondos de la biblioteca del Patriarca: tratados de teología, de arte, de física, de matemáticas, de biología, del arte de la guerra... pues la curiosidad y afán de saber de san Juan no conocía límites. Por supuesto, también ejemplares de la Biblia (incluida una de las primeras copias de la políglota del cardenal Cisneros)  y las constituciones de qué dotó al Colegio, en las que describe minuciosamente las actividades que debían seguir los colegiales. Por cierto, que esta sala está presidida por una impresionante custodia adornada en oro y plata, reproducción exacta de la que robaron y fundieron las tropas de Napoleón cuando invadieron España para "liberarla de la superstición religiosa", arruinando para siempre su patrimonio artístico y religioso. Por cierto que en la segunda gran persecución que sufrió la Iglesia en nuestro país, la de la sangrienta revolución marxista de 1936-1939, el templo del colegio fue la excepción a la destrucción general. San Juan de Ribera quiso que su colegio estuviese bajo la protección del decano de la universidad valentina, y el republicano Peset Aleixandre hizo honor a tal honor, impidiendo personalmente que las turbas armadas por los revolucionarios destruyeran el monumento en julio de 1936.

La visita ha seguido por el claustro renacentista, uno de los más hermosos de España, presidido por la espectacular y conocida escultura que hizo del fundador el valenciano Mariano Benlliure. Por último hemos visitado el museo, que contiene numerosas pinturas y tallas, entre ellas del Greco, Ribera o Caravaggio y entre las que destaca el manuscrito original Tristia Christi, testamento espiritual de Santo Tomás Moro escrito en la cárcel donde terminaría decapitado por Enrique VIII de Inglaterra por su fidelidad al papa y a la Iglesia. Quiso la Providencia que el escrito fuese salvado por su hija Isabel que lo hizo llegar a España, donde terminó depositado en Valencia bajo la protección del patriarca san Juan.

La capilla dedicada a la Inmaculada Concepción, decorada con frescos que evocan diversos pasajes del Antiguo Testamento que referencian la Pasión, muerte y Resurrección de Cristo, ha puesto fin a la visita. A continuación unos 20 carlistas han compartido una comida de confraternización en un cercano restaurante del centro de la ciudad, comentando la importancia del ejemplo de nuestros mayores en preservar e impulsar la Tradición religiosa y política, y la evangelización por medio de la devoción sacramental y el estudio.

 
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