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El círculo Aparisi y Guijarro en el acto de desagravio a san Vicente Ferrer

Círculos - Círculo carlista Aparisi y Guijarro

 

 

El jueves, 18 de diciembre, una representación del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro estuvo presente en el acto organizado por los Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer en la Iglesia Castrense del antiguo convento de Santo Domingo de la ciudad de Valencia. Previamente nuestro Círculo había hecho pública su adhesión a la convocatoria y el Portal Avant! de la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia (www.carlistes.org) animaba a asistir a sus visitantes internautas.

 

 

La celebración de este homenaje académico a San Vicente Ferrer estaba prevista, en principio, en la Universidad de Valencia, el 2 de diciembre. Sin embargo las quejas y amenazas formuladas por grupos de significación izquierdista radical, movieron al Rectorado a suspenderlo para “su reconducción” posterior como jornadas universitarias con otro planteamiento más acorde con el carácter laico y el “rigor científico”de la Universidad. Esa laicidad no permitía, por lo argumentado, la “laudatio” de un santo de la Iglesia católica, aunque estuviese vinculado a la fundación de la estructura docente previa a la propia institución universitaria y tuviese una proyección internacional extraordinaria en la Baja Edad Media. Esa asepsia ideológica no es óbice para el uso de los espacios universitarios para eventos de otros signos.

Viene de antiguo la antipatía de ciertos sectores que se presentan como “progresistas” y “catalanistas” por el dominico valenciano. Poco más o menos los mismos que en tiempos del Rector Lapiedra se deshicieron de la figura heráldica de la Virgen María del escudo universitario original. No le perdonan que en el Compromiso de Caspe apoyara la candidatura Fernando de Antequera en lugar del Conde de Urgel. Y no pierden ocasión de caricaturizarlo por sus perfiles medievales sacados de contexto. No pueden resistir que San Vicente se haya convertido en uno de los referentes del Reino de Valencia, aunque su figura supera ampliamente los límites geográficos de su tierra natal. No le costó demasiado, pues, al equipo rectoral ceder a las amenazas de los violentos y “evitar problemas” suprimiendo esa especie de doctorado “honoris causa” que los “Cavallers Jurats” habían consensuado con él.

Tal vez el carácter de desagravio que tuvo la alternativa auspiciada por Las Provincias en el antiguo convento de San Vicente, añadió atractivo político: el templo de la antigua Capitanía General se llenó y las intervenciones del representante del diario decano, del Dr. Miguel Navarro Sorní, catedrático de Historia de la Iglesia de la Universidad Católica San Vicente Mártir de Valencia, y del Profesor José Francisco Ballester-Olmos y Anguís, “Llochtinent General” de la entidad convocante, encontraron en el público el eco más entusiasta que hubieran podido esperar.

Superando con impostación profesional su afonía, el Dr. Navarro dictó una lección magistral sobre San Vicente Ferrer, como “Laudatio” del homenajeado, de personalidad “poliédrica”. Hizo un resumen de su biografía, desde las etapas de su formación hasta sus viajes por media Europa, pasando por sus misiones políticas relacionadas con los problemas de su época tan escabrosa o más que la presente, con la cristiandad dividida por el Cisma de Occidente, con dos Papas disputándose la legitimidad de la sucesión de San Pedro, sus predicaciones, sus milagros… Nos dio un merecido pescozón a los valencianos por no recordar a nuestro santo patrón con el rigor y la amplitud que su figura requiere, por hacerlo demasiado “valencianet”, demasiado local. Más directamente acusó a la Universidad de no agradecerle su papel histórico en la creación del Estudio General, precedente inmediato de la institución. Todas las facetas de San Vicente Ferrer están subordinadas a su ejemplaridad religiosa, a la santidad de su vida. Incluso en nuestros días, cabe extraer lecciones de su predicación, como su condena de la coacción y la violencia contra las minorías religiosas, con ocasión del asalto a la judería de Valencia. Finalmente el ponente instó a las fuerzas vivas e instituciones de la Comunidad Valenciana a promover la concesión a San Vicente Ferrer del título de Doctor de la Iglesia.

Ballester-Olmos se dirigió en segunda persona del singular al homenajeado, concretando detalles del frustrado acto académico que tiene precedentes en otros agravios que en su día movilizaron a los valencianos. El canónigo Vicente Castells tuvo que convocar al pueblo valenciano a protestar contra una obra teatral blasfema que ofendía la memoria del santo. En aquella ocasión el presidente del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro, Eduardo Chuliá Vicent escribió a Josep Tarradellas quejándose del apoyo de la Generalidad de Cataluña recién restaurada a la ofensa pública a San Vicente y a los valencianos. El Profesor Ballester-Olmos reivindicó el reconocimiento de la Unesco como patrimonio de la humanidad de los “Miracles de Sant Vicent”, reliquia medieval de teatro sacro que interpretan los niños valencianos en el día del santo, ocho días después de la Pascua de Resurrección.

Hay que agradecer a los Caballeros Jurados de San Vicente Ferrer su iniciativa actual, en línea con otros servicios a la memoria del santo, desde su fundación.

 

 

 
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