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Portal Avant de los carlistas del Reino de Valencia Vocalía de Prensa Noticias del carlismo valenciano Celebración del día de mártires de la Tradición en el Regne de Valencia

Celebración del día de mártires de la Tradición en el Regne de Valencia

 

 

 

Los carlistas valencianos hemos celebrado nuestra festividad mayor, la del día de los mártires de la Tradición como se merece, con la mayor de las solemnidades posibles. Y el acto grande, como corresponde, movilizó a muchos carlistas (y un autobús desde el Cap i Casal) convocados en Bocairent el domingo 6 de marzo.

 

 

El que viene siendo ya acto grande del carlismo valenciano desde hace 4 años se inició en la plaza mayor del hermoso pueblo de la sierra de Mariola, en un día de viento frío, pero soleado, con la recepción de muchos simpatizantes venidos de todo el Reino de Valencia, y también algunos de las tierras hermanas del Principado de Cataluña y del Reino de Castilla. También contamos con una representación significativa de miembros de la Unión Seglar, fundada por el padre Alba, de entrañable recuerdo para todos los carlistas.

 

 

 

Tras los calurosos abrazos y reencuentros de rigor, pasadas las once se inició el tradicional Via Crucis, la oración de cuyas emotivas estaciones en recuerdo de la Pasión de Nuestro Señor fue dirigida por el reverendo don Javier Muñoz, consiliario del círculo carlista Domingo Forcadell de Alicante. Al finalizar el ascenso, misa en la ermita del Santo Cristo, dicha por el páter en latín y castellano, seguida con gran unción por los presentes que abarrotaron el bello y sobrio templo.

 

Como es tradición, a continuación los presentes nos dirigimos al cercano Pla de Camorra, donde tuvo lugar el responso y la colocación de la corona de flores (confeccionada por un correligionario) en memoria de los caídos en aquella batalla, librada en 1873 entre los realistas leales a don Carlos VII y soldados del gobierno republicano, allí enterrados. Como siempre, mezclados todos como hijos de España, recibieron similar oración por el eterno descanso de su alma. La Tradición española defiende con denuedo los principios inmateriales del Reinado Social de Cristo y las leyes viejas de las Españas, pero jamás permite que anide en su pecho rencor alguno por quienes le combatieron, al fin almas hijas de Dios tras la muerte, como todas los demás. Las mentiras, el odio empleado como instrumento y el rencor sañudo por generaciones se los dejamos a los hijos de la revolución, que es tanto como decir a los hijos de la oscuridad.

 

Allí, don José Miguel Orts ha pronunciado una alocución vibrante, recordando a los mártires de la Tradición, a los cristianos perseguidos y a las víctimas del terrorismo (que no “conflicto”). En sus palabras hemos escuchado una hermosa apología de lo que significa realmente la Tradición y su defensa. Como los buenos vinos, el consejero nacional mejora a cada año que pasa. Su discurso se puede leer al final de esta crónica.

 

 

 

 

Terminados los actos propios del día, todos hemos bajado a un restaurante de la localidad para celebrar la distendida comida de confraternización habitual, llena de amistad y sana camaradería. Ha habido brindis, risas, y la tradicional pasada de la boina para sufragar entre todos los gastos de la comida a los correligionarios con menos recursos.

 

Para concluir el día, antes de la obligada separación, han tomado la palabra Miguel Ángel Pérez, de Oliva, Javier Sáez y Alba Vilaplana, de la Unión Seglar san Antonio María Claret, José Monzonís, presidente del círculo Aparisi y Guijarro, y Jesús Blasco, presidente de la junta regional del Regne, cuyas palabras reproducimos después.

 

Por último, en la tarde del día 10 de marzo, festividad de los mártires de la Tradición, ha tenido lugar una misa en su memoria en la parroquia del Buen Pastor de la ciudad de Valencia.

 

Honra a los Mártires de la Tradición. Rogad por nosotros, y sed nuestra luz en estas horas sombrías para España.

 

 

 

 

 

Discurso de don José Miguel Orts, consejero nacional de CTC

 

LOS MÁRTIRES MARCAN EL NORTE

Un nuevo año volvemos a Bocairent a cargar baterías. En los momentos en que vemos más niebla que camino, necesitamos recurrir a la Tradición, para redescubrir el sentido de nuestro peregrinaje, el porqué y el para qué nuestra misión.

 

Venimos a preguntar a los Mártires de la Tradición la justificación de su sacrificio. De su lección hemos de sacar luces y aliento para proseguir la tarea que ellos dejaron sin terminar.

 

Porque no nos resignamos a ser restos fósiles de un pasado mitificado.

 

Nos resistimos al fatalismo de los llamados vientos de la historia. No somos la fase terminal de una manera de entender la vida condenada superada por los acontecimientos.

Somos meros rescoldos de lo que un día fue hoguera. Pero no tenemos vocación de ceniza sino de brasas que esperan el soplo de oxígeno que las hagan convertirse en llamas voraces.

 

Por eso nosotros sí que tenemos memoria histórica. No la memoria de llevar cuentas del mal, no la memoria de acumular odio, no la memoria de preparar la revancha, no la memoria de censurar la realidad que no nos gusta y sustituirla por una ficción en que la victoria y el éxito corresponden a nuestra tribu.

 

Nuestra memoria histórica nos hace rechazar fórmulas fracasadas que se nos presentan como proyectos sugestivos. Nuestra memoria histórica nos advierte del destino cruel de los caminos que se anuncian como nuevos. Nuestra memoria histórica se llama Tradición y es simplemente la escuela del escarmiento.

 

Somos tradicionalistas en el sentido más claro.

 

 

 

 

Ser tradicionalistas no significa tener miedo del futuro. Quiere decir creer que el porvenir no viene determinado por fuerzas ajenas a la libertad de los hombres.

 

Ser tradicionalistas nos hace ejercer la libertad sin dejarnos arrastrar por la corriente que no controlamos hacia supuestos progresos sin términos conocidos.

Ser tradicionalistas es sentirnos herederos, vástagos de una familia, transmisores de una cultura. No somos producto de un laboratorio. No somos un pueblo-probeta.

Somos lo que somos porque nuestros padres fueron lo que fueron.

No somos simples reproductores de modos de pensar y de vivir. Nuestra cosmovisión cristiana nos da modelos claros. Creemos en el “Dios con nosotros”. De ahí nuestra consideración a la dignidad del hombre. Nuestro rechazo a homologarlo con los animales. Nuestra rebeldía a que se expulse a Dios del espacio público y de las conciencias.

Somos españoles del siglo XXI. Y no concebimos ni una España indigna de sí misma ni una España rota. Nos negamos a asistir resignados a su suicidio y a su entierro.

Levantamos la bandera de los Fueros. Que cada cuerpo social rija su vida en la medida que le sea posible. Y que todos se ayuden mutuamente en un proyecto común. Foralidad implica solidaridad y lealtad a una autoridad legítima.

 

El nacionalismo es el egoísmo tribal que corroe el funcionamiento de la empresa común. No podemos reducir la nación ni a la lengua, ni a la raza ni a la ideología.

Somos monárquicos en cuanto somos carlistas. Pero no aspiramos a una legitimidad congelada, alejada de la vida real ni a una legitimidad asimilada al sistema.

 

Los Mártires de la Tradición nos obligan a imitarlos. Las Víctimas del terrorismo nos interpelan para que no consintamos que sus asesinos lleguen al poder. Los cristianos perseguidos hoy a causa de su fe nos dicen con su ejemplo que sólo hay un Dios verdadero y fuera de sus caminos no hay salvación posible ni para los hombres ni para los pueblos.

 

¡Gloria a los Mártires de la Tradición!

 

¡Respeto a las víctimas del terrorismo!

 

Nuevos Mártires de Cristo: Rogad por nosotros.

 

 

 

 

 

Discurso de don Jesús Blasco, presidente de la Junta regional del Reino de Valencia

 

 

Bienvenidos a Bocairent un año más.

Son tantas las noticias que cada dia nos bombardean a traves de los medios, es tan dramática la situación economica, social y politica no solo en España sino en el mundo que nos rodea, que al final uno trata de buscar la raiz del problema, la causa de tanto desasosiego y de tanta maldad.

Las noticias son tan variadas y tan interesadas según el medio que las cuenta, que más parecen cortinas de humo puestas adrede, para no dejar ver a la gente la realidad de lo que esta pasando.

 

Pero el Carlismo, forjado en mil batallas, tanto militares como politicas, no necesita ninguna brújula para encontrar la salida y saber discernir por donde vienen los tiros y sobre todo hacia donde van.

Nuestros principios nos marcan perfectamente cual es el camino a seguir.

Y justamente vemos a diario que no solo en las Españas, sino en el resto del mundo, hay un factor que es común denominador a todos los problemas que nos rodean, la ausencia de Dios y como consecuencia la falta de Fe.

Atacan por todos los frentes, desde las más altas instancias politicas y economicas mundiales, hasta el ultimo de los partidos politicos a nivel nacional. Unos por provocación directa contra la religión de Cristo y de su Iglesia y otros por omisión al no poner los medios que rectifiquen esos ataques.

Y como consecuencia de ello, el uso y abuso de la fuerza sobre la razón, el egoismo imperante sobre el bien comun, el desprecio al ser humano y la corrupción de las grandes fuerzas politicas y económicas del planeta, en definitiva, el imperio del materialismo que poco a poco va transformando al mundo, convirtiéndolo en una selva donde imperan el poder y el dinero sobre una sociedad cada vez más pobre y dependiente, negándole al hombre su dignidad y su libertad. Todo ello resumido en las palabras del momento, LAICIDAD, LAICISMO, ESTADO LAICO, Y CORRUPCION.

 

A los que no entienden de esfuerzo, de sacrificio y de Fe, esto de celebrar el día por los Mártires de la Tradición, por los cristianos perseguidos y por las victimas del terrorismo, les suena raro, nos miran y se dicen, ¿estos de que van, en que siglo viven?.

Y nosotros les contestamos, pues como vosotros vivimos en el siglo XXI. ¿Acaso en este siglo tan progre y tan moderno, no hay mártires, no se persigue y asesina a los cristianos por su fe y no hay víctimas del terrorismo? Dime, ¿y tú en que siglo vives?, tu vives en el siglo de la sociedad de consumo, en el siglo del edonismo, en el siglo del materialismo, de la superficialidad, del relativismo y de la apostasía.

Tu vives cerrando los ojos a lo que pasa a tu alrededor, ignorando la realidad de un mundo que se ha olvidado de Dios y en su lugar a colocado al hombre como centro de su universo.

 

Y por eso los carlistas nos centramos en la raiz de la solución, que es nuestra Fe en Cristo y en Maria, nuestra Fe en los Evangelios y nuestra Fe en la Santa Madre Iglesia, potenciando el día de los Mártires de la Tradición. Esta hermosa herencia que nos legó CARLOS VII.

 

 

 

Nosotros como cristianos y como carlistas, estamos acostumbrados a sufrir la incomprensión y la persecución y no tenemos ningún miedo, porque caminamos apoyados en nuestro Credo que es el que apuntala nuestra Fe.

 

Porque entre los nuestros hay familias que han sentido en sus propias carnes el zarpazo infame y cobarde del terrorismo.

 

Porque los carlistas no estamos dispuestos a soportar la hipocresía de una clase política que permite el incumplimiento de las penas por terrorismo y da cancha en todos los medios de comunicación a los asesinos de ETA, para que se burlen y se mofen no solo de sus victimas, sino de toda la sociedad española.

 

 

Porque los carlistas nos sentimos unidos a nuestros hermanos cristianos de Oriente Medio, que se juegan la vida no cada día, sino varias veces al día, y que a pesar de ello tratan de llevar una vida lo más normal posible, no nos piden armas, ni comida, ni ropa, nos piden oración. Por favor recen por nosotros, que nosotros también rezaremos por Vds..

La inmediatez de la muerte, dicen ellos, te cambia el sentido de la vida, nos potencia la Fe y nos ayuda a prepararnos para morir. No nos preocupa la muerte del cuerpo, nos preocupa la muerte del alma.

 

Y en definitiva, porque a los carlistas, la fuerza de la Fe, el sacrificio, el esfuerzo y no digamos la persecución, nos fortalecen el alma y el espíritu para continuar día a día en la lucha contra los sin Dios y contra los anti España.

 

Pero no nos equivoquemos, la persecución no solamente existe en Oriente Medio.

En Occidente, en Europa y en España, también existe la persecución al cristianismo, la persecución solapada pero intensa contra la Iglesia Católica. Esto no es ciencia-ficción. Desde la Europa apostata, mal llamada democrática, mal llamada “común” ya que muy pocas cosas nos son comunes hoy en día, se está atacando directamente a la religión cristiana y a la Iglesia Católica, que han sido el fundamento de sus raices históricas.

 

Alguien nos puede llamar exagerados. Pero la política de Occidente consiste en dar paso a un relativismo liberal, vacío, acomplejado y buenista, para el que todo vale, que le va poniendo la alfombra y preparando la llegada a la revolución. Luego se les llena la boca diciendo que hay libertad religiosa, cuando eso es mentira, hay libertad para todos excepto para los cristianos. Para los musulmanes y otras religiones todo son facilidades para abrir mezquitas e imponer sus costumbres sobre los demás, para los católicos, burlas, insultos, desprecio y blasfemias. A eso no se le puede llamar libertad, eso tiene otro nombre, se llama persecución, se llama odio. Odio a todo lo que huela a Cristo y a su Iglesia.

 

Y por todo ello encomendamos nuestras oraciones cada año desde Bocairent en este humilde, pero auténtico, acto cristiano y Carlista, que nuestro querido y añorado Rey Carlos VII, creó, para que nunca les olvidemos y para que seamos conscientes y tengamos muy presente cada generación de carlistas, que la persecución aún no ha terminado. Y no perdamos de vista que esa persecución religiosa, lleva implicita una persecución social, una persecución económica, una persecución moral un ataque a lo más sagrado de nuestra sociedad, a la vida y a la familia.

 

Recordando a quienes nos precedieron y resumiendo sus cualidades y deberes, Sé caballero si tacha, Espiritu disciplinado, Esforzado en el servicio, Celoso de tu reputación, Voluntario para el riesgo, Intrépido, e Incapaz de pactos con sacrificio del Ideal, etc. etc.

 

Estemos preparados para dar testimonio desde la unidad de todos los carlistas, con la valentía y la dignidad que nuestros antepasados y nuestros hermanos en Cristo del siglo XXI, lo hicieron y lo están haciendo, ante la amenaza una vez más, de la revolución.

 

Tenemos una gran responsabilidad histórica, llamemos a nuestras filas no solo a los carlistas que están en sus casas, sino a todos los españoles de bien, que estén dispuestos a defender los principios de la tradición de la Españas, sus fueros y su religión.

 

Viva Cristo Rey.

 

 

 

 
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