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La Comunión
Tradicionalista Carlista del Reino
de Valencia ha celebrado hoy con
gran cariño la festividad de San
Carlos Borromeo, patrón de cuatro
reyes y, por extensión, de toda la
dinastía legítima, correspondiente
al día 4 de noviembre. Para ello nos
hemos dado cita en el círculo
católico cultural de Sueca "La
Lealtad", que nos ha acogido con
incondicional afecto, como es ya
norma.
La jornada ha
comenzado con una misa en la capilla
del Santísimo Cristo de la iglesia
de San Pedro, en el barrio de
L´Hospitalet de Sueca. Ha oficiado
el acto litúrgico el reverendo padre
don Francisco Suárez, consiliario
del Círculo Aparisi y Guijarro.
Tras la
eucaristía nos hemos dado cita todos
en los locales del veterano círculo
"La Lealtad", sito en la calle el
Sequiol número 3. Allí han acudido
también unos periodistas del diario
Levante-El Mercantil Valenciano,
que han entrevistado al portavoz de
la Junta regional de CTC, don
Federico Ferrando, que les ha
expuesto el sentido de la festividad
y del carlismo hoy en día.
Una vez todos
reunidos se ha procedido al
almuerzo, que ha reunido a una
cincuentena larga de carlistas de
toda Valencia con algunos carlistas
catalanes o manchegos invitados. Sin
pretenderlo, la festividad se ha
convertido en una comida de
hermandad de los círculos
tradicionalistas valencianos. Ha
acudido una importante delegación
del círculo católico-carlista San
Miguel de Llíria, capitaneada por
don José Romero, así como una
nutrida porción del círculo cultural
carlista Aparisi y Guijarro de
Valencia. Los miembros del círculo
La Lealtad de Sueca, con su
presidente don Vicente Campillo a la
cabeza, han ejercido de perfectos
anfitriones.
Los carlistas
hemos acudido, como hacemos todo, en
familia, de modo que, al estilo de
los cuadros clásicos del carlismo,
se podían ver ancianos veteranos,
maduros, jóvenes, niños y hasta
bebés, que han compartido la comida
con la tradicional alegría y, porqué
no decirlo, el maravilloso alboroto
que siempre causa la chiquillería,
auténtica bendición tumultuosa que
nos envía Dios.
Ha bendecido
solemnemente el padre Suárez la
mesa, y luego un socio,
espontáneamente, ha añadido la
bendición carlista (el niño Jesús,
que nació en Belén, bendiga la mesa,
la Patria y al Rey). Como es
habitual, la comida ha sido sencilla
(de las llamadas "de sobaquillo"),
pero espléndida, y durante la misma
los temas de conversación han sido
los habituales: el repaso a la
situación de los círculos, a la
pobreza moral de la España actual o
al tema de moda, el del separador y
desleal nuevo estatuto de Cataluña.
Como se podrá suponer, no ha
carecido la discusión de animación.
Al café de la
espléndida comida servida por los
encargados del bar del círculo, a
los que desde aquí enviamos nuestro
más profundo agradecimiento por la
amabilidad del servicio y por su
diligencia a la hora de adaptarse al
número de personas (muchos más de
los previstos) que finalmente se han
presentado, los carlistas hemos
concluido, como no podía ser menos,
con guitarra y canciones: Han
atronado emblemáticos sones como "la
flor de la margarita", "alto, quién
vive", "rumba del cañón" o la
celebrada copla "ya tenemos rey".
Al final de la
comida ha tenido lugar brevemente el
acto político propiamente dicho. Don
Vicente Campillo, presidente del
Círculo La Lealtad y anfitrión, ha
dado las gracias a todos los
carlistas venidos desde toda la
provincia con motivo de la
festividad. Tras hacer referencia a
la importancia de recordar,
homenajeando a su patrón, a la
dinastía legítima del trono de
España, don Vicente se ha referido
al legado de la Tradición que
nuestros antepasados nos dejaron, y
que hoy en día, contra viento y
marea, los carlistas del siglo XXI
seguimos manteniendo. A este
propósito ha leído una emocionante
poesía de homenaje a los mártires de
la Tradición en la cruzada de 1936,
en la que se compara su locura y
aventurerismo con los de Pelayo o
Hernán Cortés, y que entronca
directamente con aquel "loco" que
fue Cristo y por el cual dieron
todo, hasta la vida, por seguirle.
Don Vicente ha concluido su
alocución recordando que la crisis
moral y religiosa de nuestra
sociedad, agudísima entre los
jóvenes, es la que está causando el
abandono de la Iglesia por los
españoles, de lo cual también se
resiente el carlismo, muy
particularmente el círculo suecano
que, fortísimo semillero de
carlistas hasta no hace mucho, está
comenzando a sentir la falta de
relevo generacional. Ha encarecido a
todos los carlistas, en especial a
los más jóvenes, a mantener y
propagar la semilla de Cristo y del
Tradicionalismo, para que la llama
que este conserva no se extinga. Su
vibrante y emotivo discurso ha sido
despedido con una atronadora salva
de prolongados aplausos.
Seguidamente ha
tomado la palabra don José Miguel
Orts, presidente de la Comunión
Tradicionalista Carlista del Reino
de Valencia, que ha manifestado que
no ha sido casual la concentración
de los carlistas hoy en Sueca, sino
que responde a un deseo consciente
de prestar toda la colaboración y
ayuda de los carlistas de todo el
Reino, tanto material como
espiritual, al círculo La Lealtad,
para que siga jugando un papel
crucial en la vida religiosa y
política de Sueca.
Don José
Monzonís, secretario del Círculo
Aparisi y Guijarro, ha señalado,
seguidamente, la importancia de los
jóvenes carlistas (convocados hoy en
gran número) para combatir el
relativismo y materialismo de la
sociedad actual, y servir de
apóstoles del tradicionalismo debido
a la precaria situación moral y
política de las Españas, sumidas en
la degradación de sus valores y
amenazadas de ruptura inminente.
Monzonís ha resaltado el valor de
todas las iniciativas que se están
poniendo en marcha, pero siempre
confiando en la Providencia divina y
el poder de la oración.
Por último don
Federico Ferrando, portavoz de la
Junta Regional de la Comunión
Tradicionalista Carlista, ha
reocrdado a todos los presentes el
importantísimo papel que está
llamado a jugar el carlismo, tanto
en el hermanamiento de todas las
partes que componen España,
enfrentadas entre sí por políticos
sin escrúpulos, como en el
activísimo papel político que debe
desempeñar para presentarse ante la
sociedad como una alternativa global
al sistema liberal. Para ello ha
encarecido a los carlistas a
centrarse en tres aspectos: el
apostolado tradicionalista allá
donde sea posible hacerlo
(refiriéndose especialmente a los
más jóvenes), la disciplina a las
directrices que marque la Junta
Nacional de gobierno de la Comunión
Tradicionalista Carlista (nuestro
verdadero gobierno, como bien ha
dicho), y la perspicacia para
moverse en las turbulentas aguas
políticas actuales, donde es fácil
que aquellos que amamos a la España
Tradicional y Católica seamos
descalificados y privados de nuestra
oportunidad de hacer llegar el
mensaje redentor de Cristo y de la
Tradición a los españoles.
Con un
emocionado y vibrante Oriamendi
cantado a coro en las viejas paredes
del venerable círculo suecano por 50
voces carlistas se ha puesto término
al acto de conmemoración del patrón
de la dinastía legítima y de
hermanamiento de los Círculos
carlistas valencianos
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