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Monografías.
Uniformes de las tropas carlistas que
actuaron en el Reino de Valencia en la
primera guerra (1833-1840) |
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izquierda.
El general Don Ramón
Cabrera y Griñó
Los oficiales
extranjeros que acompañaron a Cabrera en sus
campañas y numerosos testigos nos han dejado
constancia de la vestimenta del comandante
en jefe del ejército del Maestrazgo.
Todos destacan su
desprecio a los uniformes militares
profesionales, de los que no usaba ningún
atributo salvo la faja roja. No llevaba
sable, y en su lugar portaba dos pistolas
largas de arzón que portaba en fundas de
piel de lobo.
Según el príncipe
Lichnowsky se cubría con una boina blanca
con borla de oro, chaqueta verde oscuro y
pelliza de piel gris oscura de lobo con
cuello y puños de astracán gris claro, y
pantalón rojo con franja dorada. En invierno
usaba una capa blanca con forro rojo. |
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derecha.
Jinete
de los Ordenanzas de Cabrera
El pequeño escuadrón de cien jinetes de los
Ordenanzas de Cabrera estaba formado por los
mejores tiradores montados del ejército
carlista. Formaban la guardia personal de
Cabrera y su Estado Mayor y para llevar
mensajes personales del mismo.
Estaban soberbiamente armados con lanza,
pistola, sable y carabina, y se destacaron
enormemente en varias cargas. Sus pantalones
azules con refuerzos de cuero eran
sustituidos en verano por un pantalón blanco
más liviano. En conjunto su uniforme era muy
similar al de los húsares.
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izquierda.
Soldados y oficial
del Regimiento de Miñones de Cabrera
Este pequeño regimiento
de 100 hombres supone la equivalencia en
infantería de los Ordenanzas: seguían a
todas partes a Cabrera y su Estado Mayor y
también ejercieron funciones penitenciarias
y de guarnición en Morella y otras plazas
del maestrazgo, al ser tropa de absoluta
confianza del general. El uniforme, parecido
al de los Guías, difería en el color del
chaleco, rojo, y la chaqueta azul con
alamares anticuados de color blanco, muy
similares a los de los mozos de escuadra de
Barcelona.
Como curiosidad los
soldados de este regimiento se negaron a
usar la boina, extendida entre los más
cercanos a Cabrera, utilizando un
tradicional sombrero alto. Los oficiales de
la unidad, no obstante, sí usaron el
característico tocado carlista. Si bien no
se sabe con exactitud, se cree que hasta un
tercio de las tropas de Cabrera utilizaron
diversos tipos de sombrero diferentes a la
boina. |
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derecha.
Fusilero de los
Guías de Cabrera
Esta mítica unidad fue creada por Cabrera en
1839, con exprisioneros canjeados a los
liberales (entre ellos los 1300 que se
negaron a aceptar el Convenio de Vergara en
febrero de 1840) y escogidos por el propio
Tigre del Maestrazgo. Se creó con ello una
unidad de lealtad ciega al general y odio
acérrimo al ejército liberal.
Se les dotó del mejor armamento y se les
encargaron las misiones más difíciles,
sufriendo por ello las mayores bajas del
ejército del Maestrazgo. Su uniforme, en
claro reflejo del sentir de su general, se
desviaba en mucho de los usos militares y
tenía fuertes reminiscencias civiles, como
el chaleco y los pantalones rojos. Usaban un
capote de color azul claro bastante atípico
que les asemejaba a los miñones de Cabrera.
Combatieron al lado del general hasta el fin
y pasaron con él a Francia en Agosto de
1840. |
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Abanderado de los
batallones de Tortosa
Sin duda la
característica más personal y llamativa del
Ejército del Maestrazgo fue el uso por parte
de los Batallones de Tortosa del estandarte
negro con calavera y dos tibias blancas, en
clara evocación de las enseñas usada por los
piratas caribes en siglos anteriores. Esta
bandera fue impuesta por Cabrera en su
ejército, se cree que como declaración de
lucha sin cuartel y fue ondeada en la toma
de Morella el 26 de enero de 1838. Sus
tácticas militares, su impresionante y
salvaje vestimenta y la elección de esta
extravagante y significativa bandera
contribuyeron no poco a incrementar la
leyenda en torno al general.
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Tambor de los
Batallones de Tortosa
Existía un tambor por
compañía con un distintivo en las mangas de
los galones de la Casa Real en forma de
ángulos. Se cree que los paños y los aros de
las cajas cambiaban de color en cada
compañía. |

Bandera del Ejército del Maestrazgo |
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Fusilero de los
Batallones de Tortosa
Los 3.000 soldados de
los Batallones de Tortosa formaban la
primera Brigada de la División Auxiliar del
Ejército del Maestrazgo y sin duda son lo
mejor y más conocido del ejército de
Cabrera, siendo de su absoluta confianza por
haberlas mandado personalmente antes de ser
nombrado Comandante del Ejército del
Maestrazgo el 11 de noviembre de 1835.
Lograron una relativa uniformidad, portando
chaqueta azul, pantalones blancos y las
típicas alpargatas, más cómodas que las
polainas del ejército liberal para marchar,
contribuyendo a la táctica de Cabrera de
marchas rápidas y ataques repentinos. No
obstante se convertían en una limitación con
barro o lluvia. La boina blanca se extendió
también, convirtiéndose en otro símbolo del
Ejército del Maestrazgo. |
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Bandera del Ejército de Cabrera |
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Lancero del
Regimiento de lanceros de Tortosa
Este Regimiento,
encuadrado en cuatro escuadrones, estaba
formado por 370 hombres y razonablemente
bien armado, siendo la unidad de caballería
de la División Auxiliar del Ejército del
Maestrazgo y una de las más fieles y
eficaces. El uniforme guardaba una
continuidad con el resto de los Regimientos
de Tortosa, con la boina blanca y la
chaqueta azul, si bien los adornos de esta
eran rojos y los oficiales portaban un galón
de plata.
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Tirador del
Regimiento de lanceros de Tortosa
Esta singular unidad, formada por tan sólo
64 tiradores montados, supone una rareza en
el ejército carlista por varios motivos. Su
lujoso uniforme era completamente diferente
al de los lanceros, la chaqueta, de color
amarillo, constaba de nueve órdenes de
cordones de colores rojo y verde, del estilo
de los Húsares de Ontoria y Arlabán. La
boina era azul, distinguiéndose por tanto
del color blanco de esta prenda del resto
del Regimiento. El color verde de los
refuerzos de los pantalones era, asimismo,
único en todo el ejército carlista. Eso sí,
su magnífico comportamiento en batalla fue
alabado incluso por sus enemigos. |
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Oficial de los
Húsares de Ontoria
El Escuadrón de los
Húsares de Ontoria fue creado inicialmente
en el frente de Castilla por Balmaseda para
operar como caballería ligera. Armados desde
el inicio con lanzas y sable y un uniforme
similar al de los Húsares de Arlabán, con
dolman blanco con cordonadura roja y verde
en los alamares. La pelliza era gris, de
piel de lobo o carnero. En el frente
castellano protagonizaron brillantes
acciones, llegando a ser realmente temidos
por el ejército liberal de Castilla. |
Lancero de los
Húsares de Ontoria
Este regimiento estaba
formado por legitimistas leales y consideró
una traición el Convenio de Vergara,
realizando una arriesgada y valiente
cabalgada por territorio enemigo para unirse
a las fuerzas de Cabrera en el Maestrazgo en
1839, con las que combatió hasta el final de
la guerra. Adoptaron como gallardete en sus
lanzas la conocida enseña de la calavera y
las tibias y cambiaron su boina azul por la
roja que empleaba el estado mayor de
Cabrera. |
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derecha
Lancero de la
caballería de Valencia
Cabrera sólo logró
reunir tres escuadrones de jinetes
voluntarios valencianos, que nunca rebasaron
los 270 hombres.
Inicialmente fueron
todos lanceros, aunque durante la guerra se
les dotó de una compañía de carabinas.
Recibieron la boina roja característica de
las tropas del Norte (en contraposición a la
blanca, más habitual en el ejército del
Maestrazgo) y una chaqueta azul similar a la
de infantería aunque con vueltas rojas.
Parece que este era el
único signo de uniformidad, existiendo gran
variabilidad en el resto de su indumentaria,
lo que indujo a error en ocasiones a las
tropas liberales, que los confundieron con
irregulares, siendo así que eran tropas
entrenadas que mostraron un alto grado de
combatividad. |
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izquierda
Fusilero de los
Batallones de Voluntarios de Valencia
Los Batallones de
infantería voluntaria de Valencia estuvieron
constituidos por siete batallones de
alrededor de 800 hombres cada uno y Cabrera
puso a su frente al general Forcadell, uno
de sus más cercanos colaboradores.
Los voluntarios
valencianos adolecieron de una falta crónica
de vestuario y equipamiento. Así, los cuatro
primeros batallones fueron proveídos de
chaquetas azules del ejército del
Maestrazgo, siendo su único símbolo de
uniformidad, junto a las boinas azules,
similares a las del ejército de Aragón. Los
tres restantes se vistieron de paisano y se
armaron con frecuencia de botín tomado al
enemigo.
En la lámina vemos a un
soldado vestido con el tradicional
saragüell huertano y calzado con las
alpargatas que fueron comunes, por otra
parte, a la mayoría de los regimientos
legitimistas en Valencia. |
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Tomado de
"La primera guerra Carlista", de Carlos
Canales y Juan Carlos Carrasco.
Año 2000. Grupo Medusa Ediciones. |
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