miércoles, 06 de junio de 2007

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Monografías. Uniformes de las tropas carlistas que actuaron en el Reino de Valencia en la primera guerra (1833-1840)

izquierda.

El general Don Ramón Cabrera y Griñó

 

Los oficiales extranjeros que acompañaron a Cabrera en sus campañas y numerosos testigos nos han dejado constancia de la vestimenta del comandante en jefe del ejército del Maestrazgo.

 

Todos destacan su desprecio a los uniformes militares profesionales, de los que no usaba ningún atributo salvo la faja roja. No llevaba sable, y en su lugar portaba dos pistolas largas de arzón que portaba en fundas de piel de lobo.

 

Según el príncipe Lichnowsky se cubría con una boina blanca con borla de oro, chaqueta verde oscuro y pelliza de piel gris oscura de lobo con cuello y puños de astracán gris claro, y pantalón rojo con franja dorada. En invierno usaba una capa blanca con forro rojo.

derecha.

Jinete de los Ordenanzas de Cabrera

El pequeño escuadrón de cien jinetes de los Ordenanzas de Cabrera estaba formado por los mejores tiradores montados del ejército carlista. Formaban la guardia personal de Cabrera y su Estado Mayor y para llevar mensajes personales del mismo.

Estaban soberbiamente armados con lanza, pistola, sable y carabina, y se destacaron enormemente en varias cargas. Sus pantalones azules con refuerzos de cuero eran sustituidos en verano por un pantalón blanco más liviano. En conjunto su uniforme era muy similar al de los húsares.

 

izquierda.

Soldados y oficial del Regimiento de Miñones de Cabrera

 

Este pequeño regimiento de 100 hombres supone la equivalencia en infantería de los Ordenanzas: seguían a todas partes a Cabrera y su Estado Mayor y también ejercieron funciones penitenciarias y de guarnición en Morella y otras plazas del maestrazgo, al ser tropa de absoluta confianza del general. El uniforme, parecido al de los Guías, difería en el color del chaleco, rojo, y la chaqueta azul con alamares anticuados de color blanco,  muy similares a los de los mozos de escuadra de Barcelona.

Como curiosidad los soldados de este regimiento se negaron a usar la boina, extendida entre los más cercanos a Cabrera, utilizando un tradicional sombrero alto. Los oficiales de la unidad, no obstante, sí usaron el característico tocado carlista. Si bien no se sabe con exactitud, se cree que hasta un tercio de las tropas de Cabrera utilizaron diversos tipos de sombrero diferentes a la boina.

derecha.

Fusilero de los Guías de Cabrera

 

Esta mítica unidad fue creada por Cabrera en 1839, con exprisioneros canjeados a los liberales (entre ellos los 1300 que se negaron a aceptar el Convenio de Vergara en febrero de 1840) y escogidos por el propio Tigre del Maestrazgo. Se creó con ello una unidad de lealtad ciega al general y odio acérrimo al ejército liberal.

Se les dotó del mejor armamento y se les encargaron las misiones más difíciles, sufriendo por ello las mayores bajas del ejército del Maestrazgo. Su uniforme, en claro reflejo del sentir de su general, se desviaba en mucho de los usos militares y tenía fuertes reminiscencias civiles, como el chaleco y los pantalones rojos. Usaban un capote de color azul claro bastante atípico que les asemejaba a los miñones de Cabrera. Combatieron al lado del general hasta el fin y pasaron con él a Francia en Agosto de 1840.

Abanderado de los batallones de Tortosa

 

Sin duda la característica más personal y llamativa del Ejército del Maestrazgo fue el uso por parte de los Batallones de Tortosa del estandarte negro con calavera y dos tibias blancas, en clara evocación de las enseñas usada por los piratas caribes en siglos anteriores. Esta bandera fue impuesta por Cabrera en su ejército, se cree que como declaración de lucha sin cuartel y fue ondeada en la toma de Morella el 26 de enero de 1838. Sus tácticas militares, su impresionante y salvaje vestimenta y la elección de esta extravagante y significativa bandera contribuyeron no poco a incrementar la leyenda en torno al general.

 

Tambor de los Batallones de Tortosa

 

Existía un tambor por compañía con un distintivo en las mangas de los galones de la Casa Real en forma de ángulos. Se cree que los paños y los aros de las cajas cambiaban de color en cada compañía.

Bandera del Ejército del Maestrazgo

 

 

Fusilero de los Batallones de Tortosa

 

Los 3.000 soldados de los Batallones de Tortosa formaban la primera Brigada de la División Auxiliar del Ejército del Maestrazgo y sin duda son lo mejor y más conocido del ejército de Cabrera, siendo de su absoluta confianza por haberlas mandado personalmente antes de ser nombrado Comandante del Ejército del Maestrazgo el 11 de noviembre de 1835. Lograron una relativa uniformidad, portando chaqueta azul, pantalones blancos y las típicas alpargatas, más cómodas que las polainas del ejército liberal para marchar, contribuyendo a la táctica de Cabrera de marchas rápidas y ataques repentinos. No obstante se convertían en una limitación con barro o lluvia. La boina blanca se extendió también, convirtiéndose en otro símbolo del Ejército del Maestrazgo.

Bandera del Ejército de Cabrera

Lancero del Regimiento de lanceros de Tortosa

 

Este Regimiento, encuadrado en cuatro escuadrones, estaba formado por 370 hombres y razonablemente bien armado, siendo la unidad de caballería de la División Auxiliar del Ejército del Maestrazgo y una de las más fieles y eficaces. El uniforme guardaba una continuidad con el resto de los Regimientos de Tortosa, con la boina blanca y la chaqueta azul, si bien los adornos de esta eran rojos y los oficiales portaban un galón de plata.

 

Tirador del Regimiento de lanceros de Tortosa

 

Esta singular unidad, formada por tan sólo 64 tiradores montados, supone una rareza en el ejército carlista por varios motivos. Su lujoso uniforme era completamente diferente al de los lanceros, la chaqueta, de color amarillo, constaba de nueve órdenes de cordones de colores rojo y verde, del estilo de los Húsares de Ontoria y Arlabán. La boina era azul, distinguiéndose por tanto del color blanco de esta prenda del resto del Regimiento. El color verde de los refuerzos de los pantalones era, asimismo, único en todo el ejército carlista. Eso sí, su magnífico comportamiento en batalla fue alabado incluso por sus enemigos.

Oficial de los Húsares de Ontoria

 

El Escuadrón de los Húsares de Ontoria fue creado inicialmente en el frente de Castilla por Balmaseda para operar como caballería ligera. Armados desde el inicio con lanzas y sable y un uniforme similar al de los Húsares de Arlabán, con dolman blanco con cordonadura roja y verde en los alamares. La pelliza era gris, de piel de lobo o carnero. En el frente castellano protagonizaron brillantes acciones, llegando a ser realmente temidos por el ejército liberal de Castilla.

Lancero de los Húsares de Ontoria

 

Este regimiento estaba formado por legitimistas leales y consideró una traición el Convenio de Vergara, realizando una arriesgada y valiente cabalgada por territorio enemigo para unirse a las fuerzas de Cabrera en el Maestrazgo en 1839, con las que combatió hasta el final de la guerra. Adoptaron como gallardete en sus lanzas la conocida enseña de la calavera y las tibias y cambiaron su boina azul por la roja que empleaba el estado mayor de Cabrera.

 

 

derecha

Lancero de la caballería de Valencia

 

Cabrera sólo logró reunir tres escuadrones de jinetes voluntarios valencianos, que nunca rebasaron los 270 hombres.

 

Inicialmente fueron todos lanceros, aunque durante la guerra se les dotó de una compañía de carabinas. Recibieron la boina roja característica de las tropas del Norte (en contraposición a la blanca, más habitual en el ejército del Maestrazgo) y una chaqueta azul similar a la de infantería aunque con vueltas rojas.

 

Parece que este era el único signo de uniformidad, existiendo gran variabilidad en el resto de su indumentaria, lo que indujo a error en ocasiones a las tropas liberales, que los confundieron con irregulares, siendo así que eran tropas entrenadas que mostraron un alto grado de combatividad.

izquierda

Fusilero de los Batallones de Voluntarios de Valencia

 

Los Batallones de infantería voluntaria de Valencia estuvieron constituidos por siete batallones de alrededor de 800 hombres cada uno y Cabrera puso a su frente al general Forcadell, uno de sus más cercanos colaboradores.

 

Los voluntarios valencianos adolecieron de una falta crónica de vestuario y equipamiento. Así, los cuatro primeros batallones fueron proveídos de chaquetas azules del ejército del Maestrazgo, siendo su único símbolo de uniformidad, junto a las boinas azules, similares a las del ejército de Aragón. Los tres restantes se vistieron de paisano y se armaron con frecuencia de botín tomado al enemigo.

 

En la lámina vemos a un soldado vestido con el tradicional saragüell huertano y calzado con las alpargatas que fueron comunes, por otra parte, a la mayoría de los regimientos legitimistas en Valencia.

 

 

 

Tomado de "La primera guerra Carlista", de Carlos Canales y Juan Carlos Carrasco. Año 2000. Grupo Medusa Ediciones.

 

 

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