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A las 11'30 horas de la mañana ya se
concentraban los carlistas en la explanada
existente a las puertas de la Capilla de los
Uberos en Sevilla. Alegría de encontrarse
con los amigos y carlistas era
indescriptible.
Domingo Falconde y su mujer Encarna, nuestro
querido y casi valenciano Rafael Alcocer,
Antonio Barrau, su hija Maribel y su tío,
Rocío Falconde, Enrique Izquierdo y su mujer
Ana Falconde, que fueron nuestros
anfitriones durante todo el fin de semana y
con ellos disfrutamos como nunca. Manuel
Onrubia, D. Ricardo Martínez de Salazar, de
Cádiz, junto con cuatro margaritas también
del mismo Cádiz. Mi mujer Asunción Bosch y
mis hijos Federico y Javier Ferrando Bosch.
A las doce en punto dio comienzo la Santa
Eucaristía en el interior de la Capilla de
los Uberos, presidida por una magnífica
imagen de la Virgen María como sólo en
Sevilla saben hacer dichas imágenes. La
tarde anterior, que un grupo de carlistas
llegamos a visitar la La Esperanza de Triana,
lucíamos la insignia de la Cofradía de
Pescadores de la mencionada Esperanza.
La capilla se llenó y hubo gente que estuvo
a lo largo de toda la Santa Misa de pie. Al
final de la capilla, las madres con sus
hijos en carro prestas a salir corriendo si
el niño le daba por querer dar la nota entre
todos sus correligionarios. Por parte de la
Junta Carlista de Andalucía, las preces
fueron hechas por Rocío Falconde que nos
hizo emocionarnos a todos cuando pedía a
Nuestro Señor no tuviera en cuenta la
blasfemia protagonizada por Carod Rovia y
Maragall en Israel. Las lágrimas de Rocío,
seguro que enternecieron a Nuestro Señor y
le haría caso.
Finalizado el acto religioso, y otra vez en
la explanada, vinieron de nuevo los abrazos
y saludos al resto de los correligionarios
de Málaga, Cádiz, Sevilla, Valencia y otros
puntos de la geografía andaluza. Andando,
pues está muy cerca, nos dirigimos al Hotel
Puerta de Armas de Sevilla en el que dio
comienzo el acto político presidido por el
Jefe de la Junta Carlista Local, Manuel
Onrubia.
En sus palabras pidió más compromiso para
trabajar por la causa y, enseguida, dio paso
y cedió la palabra a Federico Ferrando Roda
que lanzó un discurso muy aplaudido por los
presentes que llenaban el local. A
continuación, unas breves palabras de
Domingo Falconde en las que puntualizó
ciertas afirmaciones hechas en el
discurso de Federico Ferrando y recordó
el 71 aniversario del Quintillo, en el cual
los requetés ofrecieron hasta sus vidas por
la causa de Dios en el tiempo precedente a
la Cruzada del 36.
Se cantó el Oriamendi como final del acto
político y pasamos todos al comedor del
Hotel. La temperatura era estupenda por el
aire acondicionado y los movimientos de
carlistas entre las mesas no paraban para
saludarse unos a otros con gran alegría y
emoción del reencuentro. Me fueron
presentadas dos jóvenes margaritas que
estuvieron presentes en aquel Quintillo de
hace 71 años, las cuales felicitaron al
invitado por el discurso impartido y
contaron alguna anécdota de aquellos días.
Muy contentas por haber hecho referencia a
la Ordenanza del Requeté, agradecieron
encarecidamente el saludo cariñoso que les
fue dado.
Después de los deliciosos manjares de la
comida, las despedidas inmediatas de los que
teníamos que salir corriendo al aeropuerto
para coger el avión que nos traería de
vuelta a Valencia. Fuimos los últimos del
avión en entrar al mismo. Dejamos atrás, en
Sevilla,la alegría, el calor de su buena
gente, la emoción de la reunión de los
carlistas, buena comida y buen humor y un
fín de semana maravilloso en el que notamos
el "duende" que todavía existe en aquella
ciudad Andaluza con olor a Azahar.
Federico
Ferrando Roda |