sábado, 07 de octubre de 2006

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22 de mayo de 2005. Noticias. Carlistas valencianos en el Quintillo 2005

 

A las 11'30 horas de la mañana ya se concentraban los carlistas en la explanada existente a las puertas de la Capilla de los Uberos en Sevilla. Alegría de encontrarse con los amigos y carlistas era indescriptible. 

Domingo Falconde y su mujer Encarna, nuestro querido y casi valenciano Rafael Alcocer, Antonio Barrau, su hija Maribel y su tío, Rocío Falconde, Enrique Izquierdo y su mujer Ana Falconde, que fueron nuestros anfitriones durante todo el fin de semana y con ellos disfrutamos como nunca. Manuel Onrubia, D. Ricardo Martínez de Salazar, de Cádiz, junto con cuatro margaritas también del mismo Cádiz. Mi mujer Asunción Bosch y mis hijos Federico y Javier Ferrando Bosch. 

 

A las doce en punto dio comienzo la Santa Eucaristía en el interior de la Capilla de los Uberos, presidida por una magnífica imagen de la Virgen María como sólo en Sevilla saben hacer dichas imágenes. La tarde anterior, que un grupo de carlistas llegamos a visitar la La Esperanza de Triana, lucíamos la insignia de la Cofradía de Pescadores de la mencionada Esperanza. 

La capilla se llenó y hubo gente que estuvo a lo largo de toda la Santa Misa de pie. Al final de la capilla, las madres con sus hijos en carro prestas a salir corriendo si el niño le daba por querer dar la nota entre todos sus correligionarios. Por parte de la Junta Carlista de Andalucía, las preces fueron hechas por Rocío Falconde que nos hizo emocionarnos a todos cuando pedía a Nuestro Señor no tuviera en cuenta la blasfemia protagonizada por Carod Rovia y Maragall en Israel. Las lágrimas de Rocío, seguro que enternecieron a Nuestro Señor y le haría caso. 

 

Finalizado el acto religioso, y otra vez en la explanada, vinieron de nuevo los abrazos y saludos al resto de los correligionarios de Málaga, Cádiz, Sevilla, Valencia y otros puntos de la geografía andaluza. Andando, pues está muy cerca, nos dirigimos al Hotel Puerta de Armas de Sevilla en el que dio comienzo el acto político presidido por el Jefe de la Junta Carlista Local, Manuel Onrubia. 

En sus palabras pidió más compromiso para trabajar por la causa y, enseguida, dio paso y cedió la palabra a Federico Ferrando Roda que lanzó un discurso muy aplaudido por los presentes que llenaban el local. A continuación, unas breves palabras de Domingo Falconde en las que puntualizó ciertas afirmaciones hechas en el discurso de Federico Ferrando y recordó el 71 aniversario del Quintillo, en el cual los requetés ofrecieron hasta sus vidas por la causa de Dios en el tiempo precedente a la Cruzada del 36. 

 

Se cantó el Oriamendi como final del acto político y pasamos todos al comedor del Hotel. La temperatura era estupenda por el aire acondicionado y los movimientos de carlistas entre las mesas no paraban para saludarse unos a otros con gran alegría y emoción del reencuentro. Me fueron presentadas dos jóvenes margaritas que estuvieron presentes en aquel Quintillo de hace 71 años, las cuales felicitaron al invitado por el discurso impartido y contaron alguna anécdota de aquellos días. Muy contentas por haber hecho referencia a la Ordenanza del Requeté, agradecieron encarecidamente el saludo cariñoso que les fue dado. 

 

Después de los deliciosos manjares de la comida, las despedidas inmediatas de los que teníamos que salir corriendo al aeropuerto para coger el avión que nos traería de vuelta a Valencia. Fuimos los últimos del avión en entrar al mismo. Dejamos atrás, en Sevilla,la alegría, el calor de su buena gente, la emoción de la reunión de los carlistas, buena comida y buen humor y un fín de semana maravilloso en el que notamos el "duende" que todavía existe en aquella ciudad Andaluza con olor a Azahar.

 

Federico Ferrando Roda

 

 

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