martes, 28 de noviembre de 2006

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26 de noviembre de 2006. Noticias. Celebración de la festividad de Cristo Rey en el Cerro de los Ángeles

La celebración de la festividad de Cristo Rey del Mundo, justo antes del adviento, en la que se conmemora la realeza de Cristo sobre todos los pueblos de la Tierra, se ha convertido, poco a poco, en el acto más significativo de cuantos celebran conjuntamente los carlistas en España. En una sociedad en la que se niega, no ya la soberanía de Cristo, sino incluso su presencia pública, los tradicionalistas españoles reafirmamos con más ahínco que nunca el primero de los principios de nuestro cuatrilema.

Como todos los años, una representación de carlistas del Reino de Valencia se ha unido a nuestros correligionarios de toda la Patria para celebrar la festividad en el tradicional emplazamiento del Cerro de los Ángeles, en Getafe, donde un monumento conmemora la consagración de España al Sagrado Corazón de Jesús y el cumplimiento de la promesa hecha por Él mismo en la revelación : "Reinaré en España, y con más veneración que en otras partes del mundo". Un autobús fletado por el Círculo Cultural Aparisi y Guijarro y algunos coches particulares han partido desde la ciudad de Valencia y varios pueblos de alrededor. En la explanada del Cerro nos hemos unido con nuestros amigos que iban viniendo de toda España: Navarra, Sevilla, Zaragoza, Asturias, Cantabria, Barcelona... curiosamente, como suele ocurrir, los madrileños, los más cercanos, han sido los últimos. En su disculpa diremos que los anfitriones tuvieron que estar ajustando problemas típicos derivados del programa de actos hasta el último momento. En total más de 200 personas, representantes de los carlistas de toda España.

La jornada ha comenzado con una solemne misa en la ermita del Cerro, regida por los carmelitas descalzos. Las banderas carlista y española han presidido junto al Altar la celebración del Sagrado Misterio. En la homilía se nos ha recordado que el reinado de Cristo debe figurar ante todo en nuestros corazones y en nuestros hogares, para que desde nuestras familias reine en toda la sociedad. En las preces, muchas peticiones singulares: por nuestra desgraciada España, por la Comunión, por los mártires de la Tradición pasados y los futuros.

Si el día había comenzado con nublado y fresco, a la salida de misa nos recibió un sol espléndido y calor. Abrazos, reencuentros, saludos y puestas al día; amigos que nos dejaron desde el año pasado y nuevas incorporaciones. El ritual habitual de todos los reencuentros y mucha alegría. También no carlistas pero simpatizantes de nuestra causa, entre ellos algún que otro conspicuo cronista religioso. A la puerta de la ermita se han hecho las fotos de rigor y luego todos nos hemos dirigido al restaurante Los Olivos para disfrutar de una opípara comida.

La sala de banquetes se ha quedado pequeña para los varios centenares de personas congregadas allí, entre ellos muchos niños que han tenido que ser enviados a otra sala para comer. A los postres ha tenido lugar el acto político. Tras una breve introducción del consejero económico Javier Zazu, que ha aprovechado para pedirnos, entre grandes risas, que parte del dinero de nuestros bolsillos pasara a la caja de la Comunión, ha tenido lugar la primera intervención, a cargo de Ana Fal Conde, de Sevilla, en la que nuestra querida amiga y capitana de Cruz de Borgoña ha hecho un sentido y emocionante resumen de lo que para un carlista, para la gran familia de los carlistas, supone aceptar a Cristo como Rey en nuestra vida. Ante todo, tomar la cruz que ello nos impone como personas, cruz en ocasiones muy dura y dolorosa, y también poner una mano para llevar la cruz que como Comunión y como familia todos los carlistas hemos de llevar conjuntamente. Desde esa doble condición, Ana nos ha expresado con hermosas palabras cómo debemos actuar con caridad y convencimiento en nuestra vida diaria como carlistas, con nuestros amigos, conocidos, o compañeros de trabajo, que, aunque perdidos y alejados de Cristo, aunque incluso corresponsables de la degradación moral de España, siguen siendo nuestros hermanos. Ni debemos callarnos ni, como los hermanos Boanerges, desentendernos de aquellos que nos desprecian y odian, deseando su destrucción, sino hacer apostolado cristiano y carlista, que esta sociedad nos está pidiendo. En uno de los momentos más emotivos del acto, Ana Fal Conde ha expresado su convicción de que se acercan momentos de martirio para los carlistas, tanto metafórico como literal, y que debemos estar preparados, y no tener miedo a seguir proclamando a Dios y su Reinado en la sociedad. Por último ha expresado que nuestra guía debe ser la disponibilidad personal, poniéndose jocosamente como ejemplo de disponibilidad a la Junta de Gobierno, que le había encargado un discurso que ella no deseaba ni se sentía capacitada para hacer. Ha sido despedida con una gran y larga ovación.

El segundo discurso ha estado a cargo de Javier Vives, de Barcelona, centrado en el estado de España y lo que los carlistas podemos hacer. El repaso a la degradación moral y la descomposición social de España que ha hecho Javier, no por menos conocido ha sido menos contundente y oportuno. Ante ello el propio ponente ha reconocido que su discurso se asemejaba en gran medida al anterior, puesto que las soluciones para la sociedad deben partir del reinado de Cristo en nuestros corazones, para desde allí proyectarse a todos los españoles. Ha sido muy contundente, y aplaudido, cuando nos ha recordado que la acción política debe presidir la vida de todo carlista, que no debemos desanimarnos, ni asustarnos, ni tener miedo del "qué dirán", que no debemos dejar que nos gane el "escapismo" o el autismo social de vernos en ocasiones superados por la escalada de odio a Cristo de nuestros semejantes. La segunda parte de su alocución ha estado centrada en la figura de su padre, don Carlos Vives, un grandísimo carlista, recientemente fallecido, de quién ha hecho un emocionado y personal bosquejo, como ejemplo de persona y de carlista, siendo despedido con muchos aplausos.

Ha terminado el acto con unas palabras de la presidenta de la Junta de Gobierno, doña María Cuervo Arango, que nos ha animado a todos a poner en práctica aquello que habíamos escuchado de los ponentes, a orar incesantemente por España y por la Comunión y también a asistir al congreso general de la Comunión que tendrá lugar el próximo año. Con el canto del Oriamendi y los tradicionales y emocionados gritos de ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva España! ¡Viva el Rey Legítimo! y ¡Vivan los fueros! ha concluido el acto.

Un largo trayecto desde Valencia, pero sin duda bien vale la pena. Nos unimos a la presidenta de la Junta de Gobierno en las oraciones por España y por la Causa.

Hasta el año que viene

A la derecha don José Romero, mito viviente del carlismo de Líria y de toda España
 
La entrada a la ermita
 
La foto de familia a la salida de misa
 
El futuro jefe de la Comunión en Sevilla. ¡Felicidades Juanma y Coro!
 
Una imagen general de la sala de banquetes
 
Unas palabras de don Javier Zazu
Un momento del discurso de don Javier Vives
La mesa presidencial dirige el canto del Oriamendi

 

 

 

 

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