|
En la fría noche del sábado 27 de enero los carlistas
valencianos hemos sentido el calor de la
cena de hermandad organizada por los
carlistas de Aldaya, con motivo del homenaje a la
extinta banda de cornetas y tambores de la
localidad. Alrededor de medio centenar de
personas, incluyendo varias familias con sus
niños, hemos disfrutado de una agradable
cena en el bar restaurante san Isidro de la
localidad huertana. Se han congregado allí,
no sólo simpatizantes de Aldaya, sino
también de Valencia y de otros pueblos
cercanos como Quart de Poblet o Alacuás. Sin
olvidar los amigos de la juventud
tradicionalista venidos de Gerona o
Albacete, a los que agradecemos su presencia.
Al término de la cena se han pronunciado
varios discursos. En nombre de la vocalía de
juventud su secretario de comunicación, Luís
Amorós, ha presentado en breves palabras la
labor que la Comunión Tradicionalista
Carlista está realizando en su esfuerzo por
llevar a los jóvenes los principios de Dios
y el amor a España, invitando a todos a
unirse a la misma. Pascual Martín Villalba,
presidente del círculo cultural Aparisi y
Guijarro, ha hecho un repaso a la situación
actual española, dominada por un sistema
negador de Dios, en cuya cumbre un personaje
indigno usurpa el noble trono de san
Fernando, permitiendo con su complicidad la
república coronada en la que vivimos, y en
la que se persiguen los valores cristianos
que hicieron grande a nuestra Patria. Ha
hecho además un breve repaso a la lucha que
en Valencia se ha librado durante más de 30
años, y en la que ha sido uno de los
principales adalides, contra el imperialismo
cultural y político del nacionalismo
catalán. La defensa de la Tradición
valenciana, profundamente enraizada en la
hispanidad, ha sido una de las banderas más
destacadas de la labor del Círculo cultural
Aparisi y Guijarro. Don Pascual ha contado
también algunas anécdotas vividas en primera
persona sobre los políticos liberales de la
llamada transición, dispuestos a vender las
señas de identidad valencianas en el
estatuto de autonomía promulgado, a cambio
de repartirse el poder convenientemente. Si
se logró defender con éxito la bandera
tradicional de todos los valencianos (y,
parcialmente, su varias veces centenaria
lengua), fracasando en cambio en lograr
mantener su nombre histórico de reino de
Valencia, fue básicamente por la labor del Grup de Acció Valencianista, que presidía en
aquellos años, y de otros grupos culturales
valencianistas, ya que los políticos del
sistema cuyos herederos dominan ahora
nuestro reino, entregando nuestra lengua a
los filologos nacionalistas, estaban
dispuestos a rendirlas frívolamente, como
siempre han hecho y harán, a cambio del
poder. Con una divertida anécdota ironizando
la llamada "batalla de Valencia" de los años
70 ha concluido su intervención, recibiendo
un nutrido aplauso.
Ha cerrado el acto José Monsonís, en
representación del presidente de la CTC del
Reino de Valencia, José Miguel Orts, todavía
convaleciente de los problemas de salud que
afortunadamente está superando. El ponente
ha expresado a los asistentes el significado
de la misión del carlismo en la sociedad
anticristiana existente, muchas veces con la
colaboración de algunos obispos, en la que
los poderes públicos niegan a Dios. El
carlismo, ahora como siempre ha hecho, es la
respuesta de la sociedad católica madura,
que defiende aquellos valores que nos
identifican como Patria. Mantener la llama
de los valores eternos de la España católica
es la misión hoy en día del carlismo. Cuando
esta sociedad sin principios ni moral halle
el previsible final al que está abocada, se
apagarán todos los fuegos fatuos del
progreso sin alma, y entonces la pequeña
llama del tradicionalismo se convertirá en
la única luz a la que acudirán los españoles
de bien, hoy confundidos por la falsa
política del mal menor. También ha repasado
la actualidad valenciana desde la óptica
carlista, haciendo hincapié en que la
disolución de los signos identificativos de
los valencianos, que es presentada como algo
sin importancia, es la base para acabar con
el pueblo valenciano. Tras la ovación que
ha recibido el ponente, se ha abierto un
breve turno de tertulia, tras el cual nos
hemos despedido, con la promesa de repetir
este tipo de actos, que nos unen más y nos
consuelan en la situación tan difícil que
nos ha tocado vivir. |
|