martes, 19 de febrero de 2008

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19 de febrero de 2008. Opinión bioética y moral. Catecismo de la sencilla paloma, o guía elemental de política católica. por Yurremendi

 

 

Mirad que os envío como ovejas en medio de los lobos, sed, pues, prudentes como serpientes y sencillos como palomas (Mt, 10, 16)

 

[Advertencia: Este brevísimo catecismo político recoge algunos principios elementales que deben guiar la actuación política del católico consciente. Está extraído del Catecismo de la Iglesia Católica promulgado por S.S. Juan Pablo II a través de la Constitución Apostólica Fidei depositum de 11 de octubre de 1992.

Todas las citas textuales entrecomilladas y las cifras entre paréntesis remiten a los respectivos párrafos del Catecismo. Las partes del texto entre corchetes, así como la intitulación de los diferentes apartados, son de nuestra responsabilidad.]

Principios de política católica

 

1- Origen de la autoridad

«La autoridad exigida por el orden moral emana de Dios» (1899).

La autoridad « responde a un orden fijado por Dios » (1901) y «no saca de sí misma su legitimidad moral» (1902).

 

2- Ejercicio de la autoridad

«La autoridad sólo se ejerce legítimamente si busca el bien común (…) y si para alcanzarlo emplea medios moralmente lícitos» (1903).

«El ejercicio de una autoridad está moralmente regulado por su origen divino… Nadie puede ordenar o establecer lo que es contrario a la dignidad de las personas y a la ley natural» (2235). Es decir, que quienes ejercen una autoridad «deben ejercerla como un servicio» (íd)

 

3- Fundamento de la legitimidad moral

«El poder político está obligado a respetar los derechos fundamentales de la persona humana» (2237).

«El respeto de la persona humana implica el de los derechos que se derivan de su dignidad de criatura. Estos derechos son anteriores a la sociedad y se imponen a ella. Fundan la legitimidad moral de toda autoridad: menospreciándolos o negándose a reconocerlos en su legislación positiva, una sociedad mina su propia legitimidad moral.” (1930)

 

4- Ley moral, o ley natural

«La ley moral es obra de la Sabiduría divina» (1950).

«La ley natural (…) es universal en sus preceptos, y su autoridad se extiende a todos los hombres» (1956).

La ley natural «es inmutable y permanente a través de las variaciones de la historia» (1958).

La ley natural establece «la base moral indispensable para la edificación de la comunidad de los hombres» y «proporciona la base necesaria a la ley civil» (1959).

 

5- Validez de las leyes civiles

«La legislación humana sólo posee carácter de ley cuando se conforma a la justa razón; lo cual significa que su obligatoriedad procede de la ley eterna. En la medida en que ella se apartase de la razón, sería preciso declararla injusta, pues no verificaría la noción de ley; sería más bien una forma de violencia» (Sto. Tomás de Aquino) (1902).

«Toda ley tiene en la ley eterna su verdad primera y última» (1951).

 

6- Deber de resistencia civil

«El ciudadano tiene obligación en conciencia de no seguir las prescripciones de las autoridades civiles cuando estos preceptos son contrarios a las exigencias del orden moral, a los derechos fundamentales de las personas o a las enseñanzas del Evangelio» (2242).

 

 

Algunas cuestiones prácticas de actualidad

 

 7- Cultura del escándalo

«El escándalo es la actitud o el comportamiento que induce a otro a hacer el mal» (2284).

«El escándalo es grave cuando es causado por quienes, por naturaleza o por función, están obligados a enseñar y educar a otros» (2285).

«El escándalo puede ser provocado por la ley o por las instituciones… Se hacen culpables de escándalo quienes instituyen leyes o estructuras sociales que llevan a la degradación de las costumbres y a la corrupción de la vida religiosa» (2286). Por ejemplo: «los educadores que “exasperan” a sus alumnos», o «los que, manipulando la opinión pública, la desvían de los valores morales» (2286).

«El que usa los poderes de que dispone en condiciones que arrastren a hacer el mal se hace culpable de escándalo y responsable del mal que directa o indirectamente ha favorecido» (2287).

 

8- Aborto provocado e infanticidio

«La vida humana debe ser respetada y protegida de manera absoluta desde el momento de la concepción» (2270). 

«El aborto directo ( … ) es gravemente contrario a la ley moral» (2271). Es un «daño irreparable» a toda la sociedad (2272).

«El derecho inalienable de todo individuo humano inocente a la vida» es «un elemento constitutivo de la sociedad civil y de la legislación» (2273).

«Cuando una ley positiva priva a una categoría de seres humanos de la protección que el ordenamiento civil les debe, el estado niega la igualdad de todos ante la ley. Cuanto el Estado no pone su poder al servicio de los derechos de todo ciudadano, y particularmente de quien es más débil, se quebrantan los fundamentos mismos del Estado de derecho» (Donum vitae) (2273).

 

 9- Divorcio

«El divorcio es una ofensa grave a la ley natural» (2384).

«El divorcio adquiere también su carácter inmoral a causa del desorden que introduce en la célula familiar y en la sociedad» (2385).

Es «una verdadera plaga social» (2385).

 

10- Pornografía

«Es una falta grave. Las autoridades civiles deben impedir la producción y la distribución de material pornográfico» (2354).

[Señalemos, a título de ejemplo, que apenas hay un periódico impreso en España que no publique material pornográfico, que no incite a la lujuria y que no se financie parcialmente de la prostitución.]

 

[11- Homogamia

La homogamia es una aberración legal reciente que no es explícitamente mencionada en el Catecismo de la Iglesia Católica, y que pretende legitimar una ofensa gravísima a la ley natural. Constituye además un ataque directo al verdadero matrimonio y a la institución de la familia. De este escándalo es culpable principalmente la autoridad política que la ha instituido. Es deber de toda autoridad, católica o no, el derogar la homogamia.]

 

 

Apéndice : sobre la pseudo-doctrina del «mal menor»

 

12- Reglas para la elección moral

«La moralidad de los actos humanos depende:

- del objeto elegido;

- del fin que se busca, o de la intención;

- de las circunstancias de la acción» (1750)

«El acto moralmente bueno supone a la vez la bondad del objeto, del fin y de las circunstancias. (…) El objeto de la elección puede por sí solo viciar el conjunto de todo el acto» (1755).

«Es, por tanto, erróneo juzgar de la moralidad de los actos humanos considerando sólo la intención quien los inspira o las circunstancias (ambiente, presión social, coacción o necesidad de obrar, etc.) que son su marco» (1756).

«No está permitido hacer el mal para obtener un bien» (1756) (1789).

«La ley natural expresa el sentido moral original que permite al hombre discernir mediante la razón lo que son el bien y el mal, la verdad y la mentira» (1954).

 

[Nuestras conclusiones: La supuesta necesidad de elegir entre un «mal mayor» y un «mal menor» es espuria. Nadie está obligado a elegir entre dos males. El atribuir los adjetivos «mayor» o «menor» al sustantivo «mal» es un procedimiento sofístico. La única elección moral posible se realiza entre un mal y un bien. 

La equiparación del «mal menor» a un supuesto «bien mayor» es una inversión semántica inmoral. Es un atentado a la recta razón y por tanto un expediente dirigido a dificultar la elección moral.

El católico está obligado en conciencia a elegir el bien. En un sistema de elecciones políticas, está obligado en primer lugar a no dar su voto a las formaciones que una vez en el poder atentan, ya sea activa o pasivamente, ya sea en mayor o en menor medida, contra el orden moral de la sociedad. Si no acudiera a las elecciones políticas ninguna organización que defendiese el orden moral querido por Dios, la obligación del católico sería la abstención, único bien posible en tales circunstancias.]

 

 

 

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