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la aprobación del “divorcio exprés” – o lo
que es lo mismo, el poder divorciarse “por
qué sí”, sin alegar motivos ni pasando un
período de reflexión y separación temporal –
y la equiparación de las uniones entre
homosexuales – en cualquiera de sus
variantes – con el matrimonio, incluyendo la
posibilidad de adoptar hijos (ya que la
naturaleza no se puede igualar con leyes
absurdas).
Centrándonos en estas dos últimas leyes,
fueron aprobadas por la mayoría de la Cámara
Baja. Los votos:
183 votos favorables, 136 en contra y 6
abstenciones. En contra votaron los
diputados del PP (con la notable excepción
de la ex-ministra Celia Villalobos, a la que
nadie desde la cúpula del PP le ha dicho ni
mú...) y los de Unió Democràtica de
Catalunya. Dos diputados del PNV y alguno de
Convergència se ausentaron de la Cámara. El
resto todos a favor.
Con la ley sobre las uniones homosexuales se
está atentando contra la institución del
Matrimonio, que es el fundamento de la
comunidad familiar que es la célula básica
de la sociedad civil. Se atenta, por tanto,
contra la misma sociedad y contra su
estabilidad y progreso. Estamos jugando
peligrosamente con nuestro futuro. S.S.
Benedicto XVI afirmó hace un año, siendo
Cardenal, que “si juzgamos estas uniones
más o menos equivalentes al matrimonio,
tenemos una sociedad que no reconoce más la
especificidad ni el carácter fundamental de
la familia, la existencia del hombre y la
mujer con el fin de dar continuidad a la
Humanidad”. Es un sinsentido pretender
equiparar el matrimonio con estas uniones y
así lo han expresado el dictamen del Consejo
de Estado y el informe del Consejo General
del poder Judicial:
"la heterosexualidad es un elemento
constitutivo esencial del propio concepto de
matrimonio". Pero ZP no se ha enterado, está
demasiado obnubilado con sus “zerolos”.
Tampoco le han servido las voces que desde la Iglesia
Católica y otras confesiones cristianas, o
desde el judaísmo han manifestado su
oposición a esta aberración moral y
jurídica. El más de medio millón de firmas
recogidas por la Iniciativa Legislativa
Popular (que serán muchas más de aquí a
julio cuando termine la campaña) tampoco
dicen nada a ZP y sus amigos. ¡Claro! Son de
gente normal que no forman parte de ningún
“lobby” y la mayoría de ellos serán
católicos ¡qué horror! Un gobierno progre
como éste no puede entretenerse con gente
“casposa” como los católicos.
Pero la ley no se queda en equiparar unas uniones
homosexuales con la institución matrimonial.
Va más allá. Admite la adopción de niños por
parejas homosexuales, negando el derecho de
los hijos a tener un padre y una madre. Los
niños se convierten así en un juguete, en un
capricho más.
¿Y qué decir del “divorcio exprés”? Esta es la solución
(¡menuda solución!) que se da a las crisis
matrimoniales: sin motivo alguno puede
producirse un divorcio, así según el
ministro de Justicia (¿?)
“los matrimonios podrán divorciarse sin
causas, es decir, sin culpables”.
Un ataque más a la familia, un ataque más a
la sociedad. ¿Qué se conseguirá? Está claro:
mayor inestabilidad familiar al aumentar aún
más el número de rupturas matrimoniales (ya
estamos en un
60,4 % de matrimonios que fracasan),
sin posibilidad de reflexionar para
solucionar los problemas de la pareja, ya
que se elimina el periodo previo de
separación. La ley recién aprobada introduce
en la práctica el repudio, algo que creía
olvidado en los pueblos civilizados ¡qué
cosas tiene el progreso!
Es de suponer que esta ley servirá para que las mafias
dedicadas al tráfico de personas
inmigrantes, a la trata de blancas y demás
monstruosos negocios, la aprovecharán para,
por medio de matrimonios de conveniencia de
pocos meses de duración, introducirse en
España aún más. Si los cálculos no me fallan
una persona podrá casarse ¡4 veces al año!,
pues entre boda y repudio solo se necesita
un periodo de 3 meses. La picaresca hará
surgir un nuevo negocio: el “casador”, que a
tanto por boda puede hacerse con un buen
capital anual.
Estamos ante un ataque frontal contra la familia y vamos a
pasos agigantados
hacia nuestro suicidio social. Y todo gracias al gobierno del señor ZP,
tan preocupado por atender los deseos de
diferentes lobbys, entre los que se
encuentra de manera destacada el “rosa”. Su
preocupación no llega a las peticiones de
los padres católicos de alumnos o las
asociaciones familiares que representan a
millones de españoles...Con todos ellos aún
no ha podido entrevistarse “por problemas de
agenda”.
Desde la Santa Sede el presidente del
Consejo Pontificio para la Familia, el
cardenal Alfonso López Trujillo, ha pedido
la objeción de conciencia de los católicos
ante estas leyes anticristianas y
antisociales, solicitando a los funcionarios
católicos que se nieguen a celebrar “bodas”
homosexuales, aún a riesgo de perder el
empleo. “Una ley no tiene razón por el
simple hecho de ser una ley”, recuerda el
purpurado. “No se pueden imponen cosas
inicuas a los pueblos. Es más, precisamente
porque son inicuas, la Iglesia llama con
urgencia a la libertad de conciencia y al
deber de oponerse”.
Desde el gobierno de ZP ya se ha advertido:
los funcionarios
no podrán acogerse a la objeción de
conciencia y tendrán que “atenerse a las
consecuencias”, ya que «han de cumplir las
leyes que el Parlamento aprueba en una
sociedad democrática». ¡Eso es tolerancia y
respeto a la conciencia individual! . La
Iglesia y todos los fieles deberíamos hacer
lo posible por auxiliar a todos los
funcionarios que pudieran verse en problemas
laborales y económicos por permanecer fieles
a su Fe y su conciencia.
Estamos en un momento gravísimo para nuestro
futuro, los católicos debemos lanzar
iniciativas, proyectos comunes,
movilizaciones para conseguir parar esta
espiral de descomposición social, de
laicismo, de descristianización a la a que
nos están llevando ZP y sus amigos rosas,
colorados, los del mandil , revanchistas,
tripartidistas, ercistas y demás. Nos
estamos jugando mucho, demasiado... ¡Es
tiempo de reacción! |