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No hay comunidad sana ni un gobierno estable
sino tiene un centro claro, fuerte con poder
de decisión honesto, y no viciado por la
ambición política como el de Rodríguez
Zapatero. Pero el sentido del centro que, a
veces quiere demostrar, no es para afirmarse
a sí mismo como una especie de centro. Toda
la fuerza de su “centro izquierda” es para
descentralizar, para desunir en provecho
propio. El centro tiene que cuidar que todas
las partes tengan lo que les corresponde,
que todas se desarrollen.
Todo ejercicio de autoridad tanto en el
ámbito de lo privado como de lo público,
pasa por los mecanismos de participación y
de delegación.
Al desdichado presidente que nos
mal-gobierna no le importa, por otro lado,
ni centrar ni descentrar, solo su poder
personal y el de los que ambiciosamente le
apoyan desde la izquierda más radical, tal
como la izquierda unida o los batasunos del
puño en alto o los republicanos del catalán
de esa coalición que gobierna (es un decir)
con el gobierno de Cataluña.
La señal de una buena conducción se
encuentra en la capacidad de asociar a
muchos en la propia conducción. Para esto la
autoridad se debe de preocupar de entregar a
cada persona o instancia el papel o porción
de autoridad que les corresponda,
respetándola en su autonomía y en las
funciones que le han sido confiadas.
Aquí se aplica el principio de la
subsidiariedad: la autoridad mayor no debe
hacer lo que puede hacer la autoridad menor
y a su vez, debe acudir en su ayuda cuando
no esté en condiciones de cumplir la tarea
que se le encomendó, pero siempre y cuando,
esa “autoridad menor” se sienta solidaria
con el resto de los ciudadanos de la nación
o “país”, como mejor les gusta llamar a
algunos a la nación española.
Sólo así se despertará y promoverá una
actitud clave en toda comunidad: la
corresponsabilidad. La persona esta llamada
a participar y si no encuentra los canales
para hacerlo, se paraliza y se anula. O bien
los intentará abrir por la vía de la
violencia. Por el contrario, cuando la
autoridad es quien suscita el aporte de
todos y cada uno, cuando entrega
responsabilidades, entonces la comunidad se
vitaliza y la persona se desarrolla.
Cuando la autoridad zapateril acapara todas
las responsabilidades, está dando muestras
de inseguridad y esta causando un grave
perjuicio al prescindir de la opinión del
partido mayor votado, en las tareas de
gobierno, pues al no reconocer ni promover
las distintas capacidades de sus
colaboradores y no les permite
desarrollarlas ni crecer como personas, está
haciendo un gran perjuicio a la nación por
su postura dictatorial. Por otro lado, quien
consulte, quien delegue, quien respete la
tarea del otro, estará mostrando su
capacidad de mando y por tanto robusteciendo
su propia autoridad, e irá contrayendo así
una verdadera comunidad de lo contrario la
aplastará.
¿O es eso lo que astutamente esta buscando?
Dios nos libre. |