sábado, 28 de abril de 2007

Dios.Patria.Fueros.Rey Legítimo 

 

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27 de abril de 2007. Opinión política. Quan el mal ve d´Almansa. por Lo Mut del Maestrat

     

 

Celebramos por estas fechas el 300 aniversario de la derrota de Almansa. En ella, un 25 de abril de 1707,  los partidarios del Archiduque Carlos de Austria fueron derrotados por las tropas borbónicas en el transcurso de la guerra de Sucesión. Esto significó la abolición de nuestros Fueros mediante la imposición de los Decretos de Nueva Planta.

 

En aquella guerra se ventilaban muchos intereses, tanto internos como internacionales. A nivel europeo existía, por parte de las potencias aliadas, el temor a la hegemonía francesa sobre gran parte del continente. Cuando ésta estuvo bajo control, los aliados abandonaron la lucha y dejaron a su suerte a los austracistas. A nivel interno era una lucha entre dos concepciones de España: Una, tradicionalista, apegada a las tradiciones católicas y forales, federativa e hispánica que trataba de defender unas instituciones tradicionales que eran la mejor garantía del futuro de España  y la otra imitadora de los modelos procedentes de Francia, “modernizadora” según los usos galos, es decir, uniformista, galicanista y absolutista y negadora de la Tradición de las Españas.

Triunfó por las armas ésta última opción y la consecuencia más inmediata fue la injusta abolición, “por derecho de conquista”,  de los centenarios y amados fueros, símbolo de la hispanidad valenciana, de la Tradición y de una manera de entender las Españas y su unidad en la variedad. Tal vez de aquel infausto momento arranquen muchos males que aún hoy en día venimos padeciendo, porque “quan el mal ve d´Almansa a tots alcança…”. Se negó la Tradición y con ello la autenticidad, la verdad y la esencia de las cosas y, aún hoy, andamos buscando el rumbo y la explicación de lo que somos, tratando de conciliar variedad con unidad.

 

Extractamos aquí unos párrafos de aquel decreto firmado en el Buen Retiro el 29 de junio de 1707, a los dos meses de la derrota de Almansa, en ellos se ponen claramente de manifiesto las motivaciones por las que se mueve Felipe d´Anjou:

 

“Considerando haber perdido los Reinos de Aragón y de Valencia, y todos sus habitadores por el rebelión que cometieron, [...] y tocándome el dominio absoluto de los referidos reinos [...], pues a la circunstancia de ser comprendidos en los demás que tan legítimamente poseo en esta Monarquía, se añade ahora la del justo derecho de la conquista que de ellos han hecho últimamente mis Armas con el motivo de su rebelión. [...]

He juzgado conveniente (así por esto como por mi deseo de reducir todos mis reinos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y Tribunales, gobernándose igualmente todos por las leyes de Castilla tan loables y plausibles en todo el Universo) abolir y derogar enteramente, como desde luego doy por abolidos y derogados, todos los referidos fueros, privilegios, práctica y costumbre hasta aquí observadas en los referidos reinos de Aragón y Valencia; siendo mi voluntad, que éstos se reduzcan a las leyes de Castilla, y al uso, práctica y forma de gobierno que se tiene y ha tenido en ella y en sus Tribunales sin diferencia alguna en nada [...] “

 

 

¿Qué representaba esta victoria borbónica? A grandes rasgos, la introducción de una nueva organización político-administrativa para las Españas copiando el modelo francés y  la difusión, con el beneplácito del poder, del filosofismo anticristiano base del enciclopedismo y de las ideas liberales.

Con ello se rompía el pacto foral, se arrancaban los Fueros a la fuerza y se consideraba el Reino de Valencia como un país conquistado. Los Fueros eran una barrera, un freno a todo absolutismo y era necesario destruirlos para imponer sin oposición un reino despótico. Así culminaba el triunfo de la mentalidad borbónica, absolutista y centralista, siguiendo las modas europeas de inicios del siglo XVIII. Por primera vez en casi quinientos años se manifestaba la decidida opción de aplastar los Fueros y tratar de hacer desaparecer al Reino de Valencia. El ejemplo de la destrucción e incendio de Xátiva es ilustrativo de la nueva mentalidad borbónica respecto a nuestro Reino.

 

El resultado fue, como señalaba D. Francisco Elías de Tejada, el afrancesamiento de España bajo pabellón castellano. Castilla, la primera oprimida por el absolutismo, aparecerá como la opresora de los demás reinos hispánicos.

 

Aún faltarán ciento veintiocho años para que la Casa de Borbón enlace de nuevo con la Tradición de las Españas y levante su bandera, y ciento sesenta y siete para que otro Borbón devuelva a los valencianos lo que su antepasado nos quitó injustamente. Es ahora tiempo de redescubrir nuestras raíces y, sobre ellas, proyectarnos como pueblo. Ya se sabe aquello de “qui perd els orígens per la identitat…”. Y en eso estamos.

 

 

 

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