martes, 13 de febrero de 2007

Dios.Patria.Fueros.Rey Legítimo 

 

 Índice

 

 Círculos carlistas

 C. C Aparisi y Guijarro

 C. C. C. San Miguel

 C. C. La Lealtad

 

 Secretaría de prensa

 Comunicados

 Noticias

 Notas de prensa

 Especiales

 

 Opinión

 Política

 Bióetica y moral

 El rincón de Federico

 

 El carlismo

 Artículos de historia

 Pensamiento   tradicionalista

 Documentos históricos del carlismo

 Monografías

 Biografías

 Archivo histórico carlista

 

 Jóvens carlistes

 

 Crítica literaria

 

 Extras

 Himnos y canciones

 El carlismo en tu PC

 

 Prensa carlista

 Boletín Reino de Valencia

 Ahora Información

 

 Enlaces

 Comunión Tradicionalista Carlista

 Cruz de Borgoña

 

 Bazar carlista

 

 

 

 

 

 

13 de febrero de 2007. Opinión política. La sociedad, su crisis y las raíces. por Jorge Peño Iglesias

 

El pasado día 8 de febrero, en el programa matutino “Els matins” de la televisión pública catalana TV3 se ha dedicado un espacio a que siete mujeres, de nacionalidad española, contaran su experiencia de conversión al Islam. Todas ellas iban ataviadas con el velo que, según el Corán, debe llevar toda mujer. Lo cierto es que la entrevistadora, Helena García Melero, no consiguió llevar la entrevista más allá del velo y las reacciones del entorno ante la conversión de estas personas, surgiendo en un momento dado cierta discrepancia entre las entrevistadas acerca de la obligatoriedad de cubrirse la cabeza.

Unas defendían que no lo era, mientras que otras (las más) opinaban que sí, leyendo una de las partidarias de su obligatoriedad la cita del Corán en que se establece tal mandato. En resumen, no tuvo demasiada “miga” la verdad, pero sí me llamó poderosamente la atención las razones o motivos que cuatro de ellas dieron para explicar su aceptación de la fe islámica siendo occidentales, lo que sugirió una serie de reflexiones.

 

Otra de las noticias acaecidas esa semana fue la de las declaraciones del candidato a las presidenciales en Francia, Nicolás Sarkozy, tomando partido en el asunto de las caricaturas de Mahoma, y defendiendo el supuesto derecho existente en democracia a insultar la fe y sensibilidad religiosas de parte de la población. Lo contrario, es tildado de “censura”.

 

Por último, es una noticia que nos pilla muy de lejos, pues sucedió en el Estado de Nueva Jersey, Estados Unidos, en donde se ha hecho visionar en una escuela pública a niños de 8 años un video titulado “That´s a family” (esto es una familia), y con el cual se pretende inculcar a la infancia la idea de que una familia bien puede estar formada por dos padres gays, dos madres lesbianas, con sus respectivos hijos, y que todo ello es equiparable al núcleo natural y biológico de un padre, una madre y los hijos habidos entre ellos dentro de la unión, compromiso y estabilidad matrimonial. Todo ello, por supuesto, sin tener en cuenta la opinión de los padres y sin notificárselo. Ejemplos de estos tenemos también en casa, pero por ser reciente y por querer dotar a mi reflexión un carácter general de la sociedad occidental, he elegido este sucedido que, a diferencia de lo que ocurre aquí, ha tenido cierta respuesta y oposición en un medio televisivo de gran difusión como lo es el canal FoxNews y el programa de Bill O´Reilly “The O´Reilly Factor”.

 

Son estos tres botones de muestra de la decadencia social y moral que estamos viviendo hoy en día. Ya casi nadie niega que occidente está en crisis. Las muestras son numerosas y quedan para otro momento, pero en fin, la crisis es demostrada por el hecho de que los valores que fundaron nuestras sociedades son continuamente atacados, se reniega de la tradición que nos ha permitido tener hoy lo que tenemos, perdiendo por tanto nuestra referencia más elemental para poder crecer, que son las raíces. Decía el cantautor valenciano Raimon que “qui perd els orígens perd identitat” (quien pierde los orígenes pierde identidad). Él lo decía en un sentido diametralmente opuesto y enfrentado ideológicamente al que yo lo utilizo, pero es una gran verdad. Es más, la pérdida de la identidad está en el origen de los grandes problemas a los que hoy nos enfrentamos. Los europeos reniegan de Dios, la civilización cristiana y el humanismo cristiano como fundamento de todo lo que somos. La ideología de género ataca de raíz toda cultura y tradición, toda norma moral que impida que una idea romántica, utópica (y por tanto irreal), absoluta y suicida de libertad se vea limitada por norma moral o natural alguna. Como consecuencia, ciertas ideologías nos pretenden situar en el punto cero de la historia: atrás no queda nada que nos limite, pues el pasado es oscuridad. Si acaso, lo que hay que hacer con el pasado es “limpiarlo” (de ahí leyes como la de la “Memoria histórica” o la relectura nacionalista de la historia de los Reinos que formaron España). Lo que vale sólo es el futuro y por tanto, de aquí en adelante únicamente cuenta la “libertad” de las personas y las sociedades para moldear sin ninguna cortapisa lo que se quiera ser. Así, todo es elección libre y “progreso”.

 

Todo esto que ahora se pretende negar ha formado parte de nuestra civilización durante siglos y es normal que ante un ataque tan frontal a los cimientos, empezando por la familia, la sociedad tiemble y amenace con su derrumbe. Y lo peor es que quienes se supone que deben tener más claridad para aportar las soluciones no lo hacen, o lo hacen desde un prisma que no es el adecuado. Por ejemplo, con la cuestión de las caricaturas de Mahoma, tal y como recordara el Papa, se enfrentaba la irracionalidad de las reacciones islámicas con una objetiva y condenable ofensa a los sentimientos religiosos. Exactamente, el Santo Padre veía urgente que “las religiones y sus símbolos sean respetados y que sus creyentes no sean objeto de provocaciones que hieran sus sentimientos religiosos”. Coincido plenamente con esta idea, y con aquella que cree que antes de la democracia y la libertad existen unos principios, llamémosles “predemocráticos”, que no están sujetos a la opinión arbitraria de los hombres y las sociedades, por lo que esa pretendida “libertad de expresión” que personalidades como Rajoy en España o Nicolas Sarkozy en Francia tanto enarbolan, tiene su propio ámbito, que bajo ningún pretexto abarca la ofensa a los sentimientos religiosos católicos ni musulmanes.

 

Esta pérdida de identidad, como decía, incapacita especialmente a Occidente a la hora de afrontar la nueva realidad mundial en que las sociedades se intercomunican cada vez más, y como resultado de otros fenómenos sociales, favorecen las migraciones entre los países. En España sabemos muy bien de qué se trata. La inmigración, en especial la musulmana, crea un problema de gran envergadura, y no sólo por las muertes en nuestras costas (para mí, el primero que los se debe evitar), sino por la incapacidad que existe en España y en los países de nuestro entorno para integrar a estas personas, ya que lo que se encuentran al pisar nuestra Patria es una sociedad cuya identidad se diluye progresivamente, lo que, añadiendo cierta dosis de relativismo cultural, constituye prácticamente una invitación a que, manteniendo íntegramente su cultura y costumbres, no se integren y formen los temidos guettos. Todo ello, junto al gran problema actual de la educación (o su falta), el complejo ante nuestra propia historia, la necesidad de Dios junto a la decadencia moral, favorece que unas pocas chicas, ante la acrítica lectura del Corán y la fascinación ante unas normas rectas de moral y comportamiento, acaben seducidas por el Islam. Ni que decir tiene que ninguna de ellas tenía conocimientos profundos sobre el cristianismo, ni por supuesto eran católicas “practicantes”. ¡Qué diferente habría sido si el tiempo dedicado a descubrir el Islam lo hubieran dedicado a leer el Evangelio!. ¡Qué diferente y qué prometedor futuro nos espera si España, y Occidente en general, decide aceptar su tradición y construir sobre ella!.

 

Jorge Peño Iglesias

 

 

 

La societat, la seua crisi, y les arrels

 

El passat dia 8 de febrer, en el programa “Els matins” de la televisió pública catalana TV3 es va dedicar un espai a què set dones, de nacionalitat espanyola, contaren la seua experiència de conversió a l'islam. Totes elles anaven cobertes amb el vel que, segons l'Alcorà, ha de portar tota dona. La veritat és que l'entrevistadora, Helena García Melero, no va aconseguir portar l'entrevista més enllà del vel i les reaccions de l'entorn davant de la conversió d'estes persones, sorgint en un moment concret certa discrepància entre les entrevistades sobre l'obligatorietat de cobrir-se el cap. Unes defenien que no ho era, mentres que altres (les més) opinaven que sí, llegint una de les partidàries de la seua obligatorietat la citació de l'Alcorà en què s'establix tal mandat. En resum, no és que tinguera massa “substància”, la veritat, però sí que em cridà poderosament l'atenció les raons o motius que quatre d'elles van donar per a explicar la seua acceptació de la fe islàmica sent occidentals, lo que em suggerí una sèrie de reflexions.

 

Altra de les notícies amb què ens alçàrem eixa setmana va ser la de les declaracions del candidat a les presidencials de França, Nicolàs Sarkozy, prenent partit en l'assumpte de les caricatures de Mahoma, i defenent el suposat dret existent en democràcia a insultar la fe i sensibilitat religioses de part de la població. Lo contrari, és titlat de “censura”.

 

Finalment, una notícia que ens agarra molt de lluny, perquè succeïx en l'Estat de Nova Jersey, Estats Units, on s'ha fet visionar en una escola pública a xiquets de 8 anys un vídeo titulat “That´s a family” (açò és una família), amb el que es pretén inculcar a la infància la idea que una família bé pot estar formada per dos pares gais, dos mares lesbianes, amb els seus respectius fills, i que tot això és equiparable al nucli natural i biològic d'un pare, una mare i els fills haguts entre ells dins de la unió, compromís i estabilitat matrimonial. Tot això, per descomptat, sense tindre en compte l'opinió dels pares i sense cap notificació. Exemples d'estos tenim també en casa, però per ser recent i per voler dotar a la meua reflexió d´un caràcter general de la societat occidental, he triat este succeït que, a diferència del que ocorre ací, ha tingut certa resposta i oposició en un mitjà televisiu de gran difusió, com el canal FoxNews i el programa de Bill O´ReillyThe O´Reilly Factor”.

 

Són estos tres botons de mostra de la decadència social i moral que estem vivint hui en dia. Ja quasi ningú nega que occident es troba en crisi. Les mostres són nombroses i queden per a un altre moment, però en fi, la crisi es demostra pel fet que els valors que van fundar les nostres societats són contínuament atacats, es renega de la tradició que ens ha permés tindre hui el que tenim, perdent per tant la nostra referència més elemental per a poder créixer, que són les arrels. Deia el cantautor Raimon que “qui perd els orígens perd identitat”. Ell ho deia en un sentit diametralment oposat i enfrontat ideològicament al què jo ho utilitze, però és una gran veritat. És més, la pèrdua de la identitat està en l'origen dels grans problemes a què hui ens enfrontem. Els europeus reneguen de Déu, la civilització cristiana i l'humanisme cristià com a fonament de tot lo que som. La ideologia de gènere ataca d'arrel tota cultura i tradició, tota norma moral que impedisca que una idea romàntica, utòpica (i per tant irreal), absoluta i suïcida de llibertat es veja limitada per norma moral o natural alguna. Com a conseqüència, certes ideologies ens pretenen situar en el punt zero de la història: arrere no queda res que ens limite, perquè el passat és foscor. Si de cas, el que cal fer amb el passat és “netejar-lo” (d'ahí lleis com la de la “Memòria històrica” o la relectura nacionalista de la història dels Regnes que formàrem Espanya). Lo que val només és el futur i per tant, d'ací en avant únicament compta la “llibertat” de les persones i les societats per a modelar sense cap condició el que es vullga ser. Així, tot és elecció lliure i “progrés”.

 

Tot açò que ara es pretén negar ha format part de la nostra civilització durant segles i és normal que davant d'un atac tan frontal als fonaments, començant per la família, la societat tremole i amenace amb el seu afonament. I lo pitjor és que els que se suposa que han de tindre més claredat per a aportar les solucions no ho fan, o ho fan des d'un prisma que no és l'adequat. Per exemple, amb la qüestió de les caricatures de Mahoma, tal com recordara el Papa, s'enfrontava la irracionalitat de les reaccions islàmiques amb una objectiva i condemnable ofensa als sentiments religiosos. Exactament, el Sant Pare veia urgent que “les religions i els seus símbols siguen respectats i que els seus creients no siguen objecte de provocacions que ferisquen els seus sentiments religiosos”. Coincidisc plenament amb esta idea, i amb aquella que creu que abans de la democràcia i la llibertat hi ha uns principis, diguem-los “predemocràtics”, que no estan sotmesos a l'opinió arbitrària dels hòmens i les societats, per lo que eixa pretesa “llibertat d'expressió” que personalitats com Rajoy a Espanya o Nicolas Sarkozy a França tant enarboren, té el seu propi àmbit, que baix de cap pretext comprén l'ofensa als sentiments religiosos catòlics ni musulmans.

 

Esta pèrdua d'identitat, com deia, incapacita especialment a Occident a l'hora d'afrontar la nova realitat mundial en què les societats s'intercomuniquen cada vegada més, i com resultat d'altres fenòmens socials, afavorixen les migracions entre els països. A Espanya sabem molt bé de què es tracta. La immigració, en especial la musulmana, crea un problema de gran envergadura, i no sols per les morts en les nostres costes (per a mi, el primer que s'ha d'evitar), sinó per la incapacitat que existix a Espanya i en els països del nostre entorn per a integrar estes persones, ja que el que es troben al xafar la nostra Pàtria és una societat la identitat de la qual es diluïx progressivament, lo que, si afegim certa dosi de relativisme cultural, constituïx pràcticament una invitació a què, mantenint íntegrament la seua cultura i costums, no s'integren i formen els temuts guettos. Tot això, junt amb el gran problema actual de l'educació (o la seua falta), el complex davant de la nostra pròpia història, la necessitat de Déu junt amb la decadència moral, afavorix que unes poques xiques, davant de la lectura acrítica de l'Alcorà i la fascinació davant d'unes normes rectes de moral i comportament, acaben seduïdes per l'islam. No cal ni dir-ho que cap d'elles tenia coneixements profunds sobre el cristianisme, ni per descomptat eren catòliques “practicants”. Què diferent hauria sigut si el temps dedicat a descobrir l'islam ho hagueren dedicat a llegir l'Evangeli!. Què diferent i què prometedor futur ens espera si Espanya, i Occident en general, decidix acceptar la seua tradició i construir sobre ella!.

 

Jorge Peño Iglesias

 

 

Esta página está editada por la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia. Las opiniones vertidas son responsabilidad de sus autores salvo aquellas sin firma, de las cuales se responsabiliza el editor de la página. Se permite la reproducción de los textos e imágenes, siempre que se utilicen de buena fe y se cite autor, si lo hubiere, y procedencia