|
A veces uno no
sabe que pensar ante las incongruencias tan
escándalosas de los políticos e
inmediatamente se confirma en su idea de que
la libertad de expresión debe de tener
límites objetivos y claros. Entre ellos la
decencia y la inteligencia.
Con motivo del 800
aniversario del nacimiento del Rey Don Jaime
en primer lugar algunos grupúsculos han
vuelto a traspasar el límite de la
decencia y de la inteligencia y se han
empeñado en aprovechar tan feliz
acontecimiento para reivindicar su absurdo
pancatalanismo, exigiendo que ondee en
edificios públicos el incorrectamente
denominado "Penó de la Conquesta", cuya
veracidad es más que controvertida (se curan
en salud los proponentes y hablan
textualmente de "la bandera que muy
probablemente portaba Jaume I en el
momento de su entrada en Valencia") y cuyo
verdadero significado detestan y solo lo
usan como excusa para defenestrar la Real
Senyera de la Ciutat y Regne de Valencia.
Sin embargo las cuatro barras no son en
origen catalanas, sino aragonesas. Y su
significado no es nacionalista, sino
religioso: una concesión papal. Curioso que
un partido laicista reivindique esos
símbolos... Además de ser un símbolo
plenamente español, por ser representativo
de la Corona de Aragón e integrado en el
Escudo Real de España.
Sin embargo
tampoco dan el clavo los organizadores
institucionales. Como de costumbre una
conmemoración fría y superficial, salvada
con la recuperación de algunos aspectos
tradicionales y la implicación del
Arzobispado de Valencia al hacer tañer las
campanas de la Catedral con ocasión de tan
gozoso centenario. Además no han dejado de
claudicar ante ciertos prejuicios que el
nacionalismo catalán ha inoculado, hasta el
extremo de llegar a datar el nacimiento del
pueblo valenciano en el año 1237, fecha de
la reconquista de la ciudad de Valencia, por
boca del conseller Rambla. Como si antes no
existiesen los valencianos o nuestro pueblo
careciese de historia.
Con motivo de este
aniversario lo más correcto es reivindicar
el hecho es su justa medida, sin necesidad
de mitificaciones ni politizaciones ajenas a
la decencia y a la inteligencia. A los
valencianos, especialmente a los del Cap i
Casal, la figura del Rey Don Jaime nos
resulta totalmente propia y nunca le
estaremos lo suficientemente agradecidos de
haber librado a nuestra ciudad de la tiranía
mahometana. Aunque recordamos también en
justicia que anteriormente fue otra gran
caballero cristiano, don Rodrigo Díaz de
Vivar, quien devolvió Valencia a las Españas
y a la Cristiandad. Y que fueron reyes
castellanos, como el gran Alfonso X, los que
liberaron también gran parte de nuestro
Reino de Valencia. Agradecemos también a Don
Jaime que nos dotase de Fueros propios, cuya
restauración y actualización sigue el
Carlismo defendiendo, y reconociese nuestras
instituciones.
En este homenaje a
un rey cristiano, que respeta a las
libertades concretas de sus pueblos y que
guerrea para expulsar al moro de España
-porque lo que supuso la invasión mahometana
fue pura y llanamente "la pérdida de
España", tal y como señalan las crónicas del
siglo VIII- sobran los nacionalistas. los
laicistas y los liberales, todos ellos
traidores al Reino de Valencia. Si de verdad
quieren honrar la memoria del Rey Don Jaime
que acaben con las absurdas alianzas de
civilizaciones y pongan límite a la presión
del Islam sobre nuestra tierra. |