|
 |
|
La última ocurrencia en relación al derecho
foral ha venido, ni más ni menos, que de ERC
a través de un artículo publicado en el
diario El País por Josep Huguet, miembro del
consejo ejecutivo de dicho partido y
consejero de Innovación, Universidades y
Empresas (ya no saben como justificar sus
puestos) de la Generalitat de Cataluña. El
consejero reclamaba un "modelo de
financiación foral para los Países
Catalanes", aunque señala que con el actual
desarrollo estatutario no es posible un
régimen de concierto o convenio económico
como el que se da con Navarra o los
territorios históricos de las Provincias
Vascongadas. |
|
La argumentación es
innovadora, porque ERC se ha caracterizado
por un acendrado espíritu centralista,
aunque a la catalana. Pese a la fortaleza
del derecho foral catalán apenas han apelado
al mismo, ni siquiera como mito movilizador
tal cual en ocasiones ha hecho el
nacionalismo vasco. En cualquier caso, como
en casi todo lo que expresa ese partido, hay
altas dosis de demagogia y superficialidad,
aunque bien aderezados por la confusión
reinante en torno al modelo de financiación
de algunos territorios españoles y en
general el caos ocasionado por el sistema de
financiación autonómica. Empecemos por decir
que las haciendas forales poco tienen que
ver con los modernos regímenes fiscales
confiscatorios, que es lo que pretende ERC,
partido socialistizante y totalitario. El
problema principal es que la partitocracia
desvirtúa el modelo foral, pues ideologiza
el gasto público, por lo que no se podría
hablar en sentido estricto de modelo
económico foral en el actual sistema
político.
Sin embargo y aún con
esta cautela los restos del antiguo modelo
foral lejos de ser un privilegio representa,
aún con las contradicciones y carencias
actuales, un ejemplo de equidad y
responsabilidad en cuanto al gasto público
mucho mayor que el despilfarro de la mayoría
de las autonomías, que endeudadas por encima
de su capacidad acaban generando
desequilibrios severos. La aplicación
estricta del régimen foral impediría en
realidad estos despropósitos. Un ejemplo
claro es el caso de Navarra que paga el 1,6
por ciento del PIB cuando representa el 1,4
de la población española, con lo que hace
válido el principio de solidaridad de forma
más efectiva que cualquier autonomía
gobernada por los socialistas.
No obstante con esta
propuesta lo que ERC pretende es avanzar en
la consolidación de su proyecto separatista
y nacionalista, que para que sea viable
inevitablemente pasa por el Reinos de
Valencia y de Mallorca. La machacona
argumentación en torno a la mentira de las
balanzas y los déficits fiscales es una
tremenda mentira que pretende asegurar la
posición del capital catalán mientras
mantiene importantes inversiones estatales y
el colchón de la hacienda estatal para
responder en última instancia de posibles
déficits. La restauración del régimen foral
requiere gobiernos responsables, no
ideologizados, no derrocharores y no
confiscadores. Requiere la vigencia del
principio de subsidiariedad, de una sociedad
viva y una verdadera soberanía social en la
que el gasto público sirviese solo para
corregir posibles desequilibrios sin ejercer
una política arrogante y asfixiante de la
iniciativa social. Entonces si seria posible
y muy necesaria una hacienda foral para el
Principado de Cataluña y otra para el Reino
de Valencia. Pero jamás una macroagencia
tributaria y confiscatoria del soviet
pancatalanista. Que es lo que bajo
eufemismos foralistas pretende el consejero
Huguet mientras su socio de gobierno anula
desde Madrid una recuperación del derecho
foral valenciano apelando a los decretos de
nueva planta. |