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Viene esto a cuento de
que el PSOE una vez ha mostrado su verdadera
cara radicalmente antiforal al impedir
rescatar en los territorios del antiguo
Reino de Valencia su régimen privativo de
derecho foral en cuanto al régimen económico
matrimonial que establecía en ausencia de
capitulaciones el régimen de la separación
de bienes. La legislación autonómica actual
intentó recuperar dicho régimen y las
actuales cortes partitocráticas de la
Comunidad Valenciana lo aprobaron. Pero lo
que son las cosas, con tal de evitar
cualquier resurgimiento del derecho foral
valenciano el PSOE anula esta Ley, la
recurre al Tribunal Constitucional y se pone
a defender lo contrario de lo que a priori
defienden todos los progres, el régimen de
gananciales, al que imputan frívolamente el
fortalecimiento de los vínculos
matrimoniales y familiares (la cosa no es
tan simple y el régimen de separación de
bienes para nada perjudica a la estabilidad
del matrimonio y la familia, pero ya sabemos
que los progres se mueven por consignas).
Apela directamente el
PSOE en su recurso al Tribunal
Constitucional a la derogación del derecho
foral valenciano también privado (afrenta
que no se dio en el Principado de Cataluña)
por los nefastos Decretos de Nueva Planta.
En primer lugar siendo el derecho foral
preconstitucional resulta disparatado que se
juzgue al mismo según el bloque de
constitucionalidad, que es el parámetro de
constitucionalidad sobre el que enjuicia el
TC. Realmente el régimen jurídico de la
Constitución de 1978, pese a su disposición
adicional 1ª es una nueva planta jurídica y
legislativa tan grave o más –por lo
antimoral y antinacional de la misma- que
los decretos de Felipe V. En segundo lugar
resulta inaguantable el cinismo y doble
rasero del PSOE. Acabamos de sufrir una
legislatura de atroces concesiones a todo
tipo de disparatados nacionalismos,
generando unos ataques tremendos a la
cohesión de las Españas y redundando en
enfrentamientos interterritoriales que
durante la vigencia de la España foral eran
totalmente impensables. Sin embargo en el
caso de la recuperación del régimen propio
del antiguo Reino de Valencia –derogado
violentamente- en un aspecto que deriva de
la legítima autonomía de los negocios
jurídicos privados y que no tiene
consecuencias sobre el orden público el PSOE
se muestra audaz y presto a atacar una ley
que restituye en parte el régimen jurídico
secular del pueblo valenciano. Si además
analizamos la postura de la delegación
valenciana del PSOE la cosa está aún peor,
pues no contentos con humillar a sus pobres
votantes que mayoritariamente rechazan el
absurdo y antivalenciano título de "País
Valencià" bajo el que se parapetan muestra
un clientelismo hacia las decisiones que
vienen de Madrid que deja en mantillas a los
teóricos decimonónicos del centralismo.
No obstante es
necesaria una última acotación. Esta
pretendida restauración del derecho foral
valenciano no dudamos que este hecha con la
mejor de las intenciones, pero jamás puede
venir decidida por unas cortes
partitocráticas, es decir, no realmente
representativas. La lógica partitocrática es
contraria al derecho foral, que nace de la
costumbre. Un partido foralista (actualmente
no hay ninguno con representación
parlamentaria) seria legítimo que encauzara
esta restauración, pero jamás apelando a la
constitución a las falsas soberanías o
infrasoberanías, nacionales o autonómicas,
parlamentarias y liberales. La restauración
de un verdadera régimen foral exige
restaurar una sociedad viva, bien organizada
y jerarquizada, en que la ortodoxia pública
este fijada por la Unidad Católica y no por
las éticas de consenso de turno. Es el único
modo de restaurar un verdadero derecho foral
que solo puede nacer de la Tradición de las
Españas. |