martes, 26 de febrero de 2008

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26 de febrero de 2008. Opinión política. Una victoria controvertida. por Mª Victoria Torre Sustaeta

     

 

Por fin, la sociedad española ha tenido el privilegio de presenciar el despertar del aletargado sueño en el que se encontraba inmerso la política española.

Han pasado quince años desde que tuvo lugar el último duelo político, en el que se enfrentaban los dos candidatos de los partidos mayoritarios frente a frente, una batalla donde las únicas armas validas para combatir son las propias palabras, un poderoso artefacto que no debe ser menospreciado, pues bien utilizado es capaz de derrotar letalmente a cualquier adversario que se precie.

Así, el 25 de febrero del 2008  tenía lugar el tan ansiado debate en el que el "talante" y el "talento" se enfrentaban cuerpo a cuerpo, cuyo objetivo fundamental era alzarse como vencedor del combate.  De este modo, el presidente del Gobierno, comúnmente llamado Zp y el dirigente del Partido Popular, Mariano Rajoy se disputaban cara a cara una victoria anticipada.

 

Pero para proclamar vencedor a uno de los dos contrincantes, es necesario observar con minucioso detenimiento los movimientos de ambos rivales, ya que como en toda contienda se hicieron valer de estrategias, tácticas y técnicas ensayadas que dotaron al debate de la tan codiciada y esperada tensión solicitada por la sociedad española.

 

Como pudimos comprobar, los contendientes se sirvieron de habilidades de muy distinta naturaleza. Por un lado, se encontraba Rajoy, correcto y disciplinado, su moderación y cordura delatan su ineludible e inherente condición de opositor, ya que preparó su perorata como si de la oposición a registrador, a la que un día se enfrentó, se tratara. Es un perfecto orador, ya que salta a la vista su dominio de la retórica, no obstante, no es oro todo lo que reluce, ya que Rajoy no cuenta con grandes dosis de frescura y naturalidad tan imprescindibles hoy en día para el candidato político. Sin duda, es innegable que el Dirigente del PP acudió a la cita bien documentado e informado, sirviéndote de gráficos y cifras contundentes, y que fruto de la confianza en él depositada ofreció ocurrentes locuciones como" y el socialismo era marxista hace treinta años" ante los insistentes y continuos "regresos al pasado" del señor Zp. Finalmente, pudimos acontecer como a medida que pasaba el riguroso y pactado tiempo en el debate, Rajoy iba cobrando vida, se iba creciendo frente a su rival, hasta el punto de acometer contra el candidato socialista llamándole mentiroso sin que éste tuviera posibilidad alguna de rebatir tan categórica afirmación.

 

Por otro lado, a la izquierda del ring se encontraba el actual Presidente del Gobierno, quien demostró tener confianza en sus palabras a pesar del poco contenido que se podía esgrimir de ellas. El candidato socialista explotó al máximo su naturalidad ante los medios, ya que la innata frescura y soltura inherente a su persona y su perfecto dominio de la demagogia equilibran su balanza si la contrarrestamos con sus discursos carentes de contenido y sustancia. Zp se mostró seguro de si mismo, apoyando su argumentación en una crítica continua del ya pasado gobierno de Aznar, eludiendo cuestiones como el de la inmigración, y retomando para su conferencia temas a los que ya recurrió hace cuatro años y que formaban parte de su campaña, los cuales se hacían reticentes y anticuados. En mi opinión, su seguridad y templanza fue en detrimento a medida que su contrincante, correlativamente, sumaba puntos haciendo referencia al polémico "diálogo" con la banda terrorista ETA, y comentaba el entorno de colegas separatistas del que se había rodeado el presidente, cuyo resultado no ha hecho más que conducir a la nación española a una indiscutible fragmentación. Tampoco podemos dejarnos el tintero el sorprendente comentario positivo de Zp sobre el presidente norteamericano Bush, lo que dio lugar, como es normal, al asombro del dirigente Popular, ya que no es necesario que recordemos el tantísimo odio que el PSOE le profesaba hace cuatro años formando parte de su estratagema partidista. 

 

En conclusión, tendremos que esperar al próximo lunes para presenciar el decisivo duelo de titanes, donde quizás Rajoy continúe con su acechante reyerta de preguntas directas, y Zp prosiga con sus insulsos pregones carentes de información, aunque defendidos con mucha "convicción y pluralidad".

Señores y señoras, al fin y al cabo el show político no ha hecho más que comenzar, pues lo de ayer tan solo fue el punto de partida de lo que será toda una batalla campal digna de ser conmemorada y recompensada con el mejor de los premios: nuestro humilde pero tan cotizado voto.

 

 

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