El órgano de expresión de los círculos culturales Aparisi y Guijarro, de Valencia, y San Miguel, de Liria

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BOLETÍN REINO DE VALENCIA. número 34. Junio-julio-agosto de 2004

- El laicismo que viene. por Federico Ferrando Roda

- China, Sudán, Pakistán, Arabia Saudí... donde ser cristiano es un grave peligro.

- Suspendida la obra blasfema

- Una pancarta para pensar...

- II jornada campestre de los jóvenes carlistas valencianos

- Hambre y pobreza en un mundo que despilfarra ¿por qué no se buscan soluciones?

- Un verano diferente con Cruz de Borgoña

- ¿Cómo vamos a conseguir la unidad de Europa sin cimientos que aseguren cohesiones fuertes?

- Con pluma ajena. Constitución europea ¡vota no! por Eulogio López

- Éxito de la presentación del libro "mártires carlistas del reino de Valencia, 1936-1939"

 

EL LAICISMO QUE VIENE

 

Estamos viviendo estos días una fuerte campaña anticatólica. Es diferente. Es demagógica. No queman Iglesias ni matan  a los sacerdotes y religiosos pero con leyes pretenden dejar sin contenido al mundo católico.

 

¿Cómo?, Aborto (se han encontrado el camino allanado tras 8 años de gobierno del PP con casi 80.000 abortos anuales); matrimonio para homosexuales y adopción de hijos para éstos; investigación con células madre embrionarias; eliminación de la asignatura de religión como evaluable; laicización del profesorado de los colegios religiosos. Y mucha demagogia electoral. Sin ir mas lejos, Josep Borrell, el candidato socialista al parlamento europeo propugnaba que la religión era para cada uno y en su casa, o sea, fuera las manifestaciones públicas religiosas como procesiones e influencias en la vida política  española de la moral católica. Asimismo, Gaspar Llamazares, coordinador de I.U. solicitaba una nueva revisión de los Convenios Iglesia-Estado para eliminar de ellos la financiación a la Iglesia Católica, pretendiendo dejarla sin medios económicos y con postulados que perfectamente podrían encajar en los discursos más radicales de la izquierda pro rusa de la guerra civil.

 

Ante esto, los carlistas necesitamos compromiso de cada uno de nosotros y generosidad para luchar por España, por la Iglesia Católica milenaria en España y por la religiosidad de nuestra población. Otra vez se nos vuelve a pedir sacrificios por Dios y por España para el bien común de toda la sociedad española y los fieles católicos. Luchemos por ello y  gritemos como siempre en nuestro corazón

¡VIVA CRISTO REY!  

 

Federico Ferrando Roda

 

 

 

CHINA, SUDÁN, PAKISTÁN, ARABIA SAUDÍ…DONDE SER CRISTIANO ES UN GRAVE PELIGRO

 

El último informe anual de la Comisión para la Libertad Religiosa, encargado por el Gobierno de los Estados Unidos, arroja algunos datos poco esperanzadores. Ser cristiano en países como Arabia Saudí, Sudán o Vietnam es un grave peligro. Portar una cruz o leer una Biblia está penado en numerosas naciones con la prisión, el destierro o incluso la muerte...

 

En las últimas semanas se han producido numerosos asesinatos, torturas y linchamientos públicos de cristianos por su fe, como el de dos jóvenes en Pakistán, cuyos asesinos fueron instigados por los imanes de las mezquitas.

Este es el caso de un católico de 32 años de edad, Samuel Masih, detenido presuntamente por blasfemia desde agosto del año pasado,  y que murió el pasado 28 de mayo a consecuencia de la violencia sufrida a manos de un carcelero musulmán fundamentalista.

  

Al presidir el funeral por el joven el sábado, el arzobispo de Lahore y presidente de la Conferencia Episcopal de Pakistán –monseñor Lawrence Saldanha— condenó a los responsables del crimen y reclamó al gobierno que garantice la vida y la seguridad de las minorías religiosas.

  

«Samuel estaba haciendo su trabajo, recogiendo desperdicios para limpiar un jardín. Los amontonó fuera del muro de la mezquita. Pensaba recogerlos después y quemarlos. Este acto ha sido considerado una blasfemia», explicó el prelado.

  

Fue el motivo por el que el muecín de Lahore golpeó al joven y lo entregó a la policía. El 23 de agosto pasado fue detenido acusado de blasfemia contra el islam y permaneció en la prisión central de Lahore hasta el 22 de mayo, cuando tuvo que ingresar en el hospital por tuberculosis. Un policía le vigilaba, pero dos días después otro policía le atacó y declaró que su fe le obligaba a matar a Samuel.  

  

De los aproximadamente 150 millones de habitantes de Pakistán, el 75% son musulmanes suníes y el 20% son chiíes. Los cristianos representan el 2,5%. De ellos, los católicos son 1,2 millones.

 

 

SUSPENDIDA LA OBRA BLASFEMA

 

Después de varios días de concentraciones por parte de una veintena de católicos (en su mayoría carlistas) reunidos frente al Teatro Alfil (calle del Pez, 10, de Madrid) para rezar públicamente el Santo Rosario en reparación por la obra blasfema de Íñigo Ramírez de Haro (cuñado de Dª Esperanza Aguirre) que allí se representaba, se ha conseguido la retirada de cartel de dicha porquería teatral.

 

Cabe señalar que durante la concentración del veinticinco de mayo, se vio salir a la mayor parte de los escasos asistentes a la representación, por una puerta lateral y con urgencia, al parecer debido a los malos olores que repentinamente invadieron el teatro. Por lo visto alguna alma caritativa  había preparado un oloroso "regalito" para los blasfemos, con objeto de ambientar la, ya de por sí, fétida obra con el olor que merecía y conseguir parar la representación.

 

La movilización de los católicos también ha hecho que Carrefour haya dejado de vender entradas para el Teatro Alfil.

 

Toda una demostración de que con valentía y coherencia se puede y se debe hacer mucho por defender el Santo Nombre de Dios.

 

 

UNA PANCARTA PARA PENSAR…

 

Con cara de sorpresa y sin saber qué contestar se quedó Jaime Mayor Oreja cuando, a la salida de su mitin en Pamplona el pasado 31 de mayo, se encontró con ocho jóvenes de la Comunión Tradicionalista  Carlista que le enseñaban una pancarta con un mensaje muy simple: “Ocho años de Gobierno Popular: 500.000 abortos”.  

¿Qué ha hecho por defender la vida de los no nacidos el gobierno popular durante sus 8 años de mandato? ¿Con qué argumentos plantará cara a la política del PSOE respecto a la vida y la familia? Nos tememos que con ninguno.

 

 

II JORNADA CAMPESTRE DE LOS JÓVENES CARLISTAS VALENCIANOS

 

El pasado sábado 29 de mayo, los jóvenes carlistas valencianos organizaron la II Jornada Campestre en la Masía de Miralcampo (Chiva), donde dice la leyenda que durmió el emperador Carlos V, el rey Carlos I de España. La Jornada, que congregó a una decena jóvenes valencianos, comenzó a las 11’00 de la mañana con un aperitivo donde se expusieron las actividades realizadas durante el año y se analizaron las actuaciones a realizar en el próximo curso político: solicitud de subvenciones públicas; círculos de formación; campaña de propaganda; etc.A continuación, y trás la bendición de la mesa (mientras unos se dedican a blasfemar, los carlistas, hoy como ayer, seguimos adorando a Dios) degustamos una exquisita torrá de chuletas y embutido, para provecho del paladar de los comensales. A los postres dio inicio una interesante tertulia con nuestro Páter, el Rvdo. D. Francisco Suárez, que versó sobre la necesidad de que los Estados sean fieles al Magisterio de la Iglesia.

 

Al finalizar la Jornada se repartió propaganda y las pegatinas que la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia ha impreso para su campaña de propaganda en la región.

 

Los Jóvens Carlistes Valencians siguen trabajando con entusiasmo para que el Carlismo, fiel  como siempre al Magisterio de la Iglesia y a la tradición política de las Españas y punto de referencia del Catolicismo político español, tenga mayor eco en la sociedad en la que vivimos.

 

¡VIVA CRISTO REY!

¡VISCA VALÉNCIA, FORAL I CATÒLICA!

 

 

HAMBRE Y POBREZA EN UN MUNDO QUE DESPILFARRA ¿POR QUÉ NO SE BUSCAN SOLUCIONES?

 

El 82% de la población mundial sufre hambre. Este es el crimen mayor que se realiza en el mundo. Existe porque es negocio, no porque el planeta tierra no sea capaz de alimentar la población que tiene. Es el mayor asesinato de la historia humana. Ni partidos políticos, ni sindicatos, ni Estados, ni Banco Mundial, ni FMI, ni ONU, ni la Banca, ni ninguno de los grandes poderes del mundo quiere acabara con esta canallada.

 

Sin ir más lejos, más de 20.000 personas en España se ven obligadas a dormir en la calle por diversas causas personales y sociales y por falta de camas en los albergues o casas de acogida para indigentes; tan sólo se ofrecen 10.000 plazas de alojamiento para indigentes. Esto es lo que se desprende de los informes de Cáritas Española.

 

¿Hasta cuándo seguirán existiendo estas injusticias? Piense cada lector qué está en sus manos poder hacer para construir un mundo más justo para todos según el mandato de Cristo.

 

 

UN VERANO DIFERENTE CON “CRUZ DE BORGOÑA”

 

La Asociación Juvenil “Cruz de Borgoña” nos informa de las actividades que llevarán a cabo durante este verano, destinadas a los más jóvenes. Esperamos Que muchos niños y jóvenes valencianos puedan participar.

 

CAMPAMENTO:

Situado a 2 Km. de HOYOS DEL ESPINO (ÁVILA) en plena SIERRA DE GREDOS, declarada PARQUE NATURAL por la riqueza de fauna y paisajes naturales privilegiados con montes tan emblemáticos como el Almanzor o los Galayos.
Enclavado en un pequeño valle rodeado de árboles, y con un pequeño arroyo, gozando de instalaciones cubiertas de cocina, servicios, lavaderos, comedor y área de juegos, donde los niños podrán disfrutar de la vida de campaña. Servicios de enfermería, botiquín, tiendas de campaña, mochileros, almacén, materiales, etc.

GRUPOS QUE FORMAN LOS CAMPAMENTOS:
- ALTO DE MURU: Niños/as de 8 a 11 años
- ORIAMENDI: Niños/as de 12 a 16 años
- MONTEJURRA: Más de 16 años - CAMINO DE SANTIAGO (Tres tandas : Del 1 al 30 de agosto, del 18 al 30 de agosto y del 25 al 30 de agosto)

ACTIVIDADES: Montañismo, senderismo, refugios, morse, mapas, orientación, primeros auxilios, formación religiosa, historia de España y del Carlismo, educación del medio ambiente, juegos de competición, manualidades, deportes y educación física, rappel, teatro, fuegos de campamento, excursiones culturales, marchas, baño, gimkanas, etc.

DATOS INFORMATIVOS:
1 de agosto: Llegada al campamento
15 de agosto: Día de las familias y clausura del campamento
16 de agosto: Regreso a casa.

 

CAMINO DE SANTIAGO:

Una vez más, tal y como ya hiciéramos en años anteriores -1993 y 1999-, la Asociación Cruz de Borgoña con motivo del Año Santo Jacobeo quiere sumarse a los miles de peregrinos que, desde todas partes del mundo, se congregarán, durante el año 2004, a lo largo y ancho de la geografía española para ganar el Jubileo.

El número de plazas es limitado.

El coste de la peregrinación es el siguiente, según el lugar de incorporación:


A. Desde Saint Jean de Pied de Port: 330 €

B. Desde León: 280 €

C. Desde Samos: 150 €

El precio incluye: Comida, Alojamiento en albergues, tiendas de campaña, polideportivos, iglesias... o donde nos dejen, coche de apoyo, polo y sudadera de Cruz de Borgoña, transporte desde Santiago a un punto central de retorno, posiblemente Madrid.
 

Interesados contactar con Víctor Puigdengolas, responsable de “Cruz de Borgoña” en Valencia: 619 954794.

 

 

 

« ¿CÓMO VAMOS A CONSEGUIR LA UNIDAD DE EUROPA SIN CIMIENTOS QUE ASEGUREN COHESIONES FUERTES? »

 

Guzmán Carriquiry, intelectual uruguayo, subsecretario del Pontificio Consejo para los Laicos de la Santa Sede, clausuró el pasado 31 de mayo en la Universidad Católica de Valencia un seminario para profesores. En sus declaraciones manifestó que “el laicismo trata de marginar a la Iglesia de la vida social, económica y cultural, como si no tuviera nada que decir; el laicismo pretende un desalojo y marginación progresiva del cristianismo”.

 

Al profundizar en las raíces del «laicismo», Carriquiry aclara que se trata de «una concepción decimonónica, muy vieja, cuyos argumentos son incapaces de dar cimiento, alma y mística a la construcción de Europa, por eso Europa parece así cansada y envejecida».

 

«¿Cómo vamos a conseguir la unidad de Europa sin cimientos que aseguren cohesiones fuertes? ¿Cómo construir un sujeto político sin una mística que lo mueva?», se pregunta.

     

«Todo intento de censurar y desalojar las raíces y la tradición cristiana que han hecho Europa no es sólo un pecado de ignorancia contra la cultura, constituye la falta de observación de un hecho histórico», añadió.

 

El profesor Carriquiry, uno de los laicos con más altas responsabilidades en la Santa Sede, considera que los católicos también son «discípulos y testigos de Cristo» en la vida pública: «Reducir la experiencia del encuentro con Cristo a lo privado es ponerle límites imposibles a la gracia de Dios que cambia la vida y el modo de mirar toda la realidad, que nos compromete a vivir en todas las direcciones, que nos da una particular visión de la sociedad, la política, la cultura y la profesión».

 

 

CON PLUMA AJENA. Constitución europea: ¡Vota "no"!

 

www.hispanidad.com

 

Con una inteligente dosificación informativa, el Gobierno Zapatero ha anunciado que  el proyecto de Constitución Europea, aprobado por los jefes de Estado y de Gobierno en la reciente Cumbre de Bruselas, será sometido a referéndum. Una buena idea. No hay que olvidar que, hasta anteayer, esa Unión Europea que se está creando alrededor de los elitistas principios ilustrados (todo para el pueblo pero sin el pueblo) ha dudado en someter el texto a la aprobación de 450 millones de europeos, un 66% de los cuales ni tan siquiera acudió a votar en las euroelecciones del 13 de junio, lo que demuestra su entusiasmo con los “Estados Unidos” de Europa. Por lo demás, resulta que al menos un 10% de los electores, votaron contra Europa. Todo un éxito del europeísmo.

 

Con esos mimbres, y quizás por vergüenza torera, Schröder y Chirac, los mandamases de la Unión, aceptaron que  al menos 20 países deberían refrendar el texto para que entrara en vigor. Es lógico, porque de una Carta Magna estamos hablando, pero también lo es que, en este punto, se aplicara la doble mayoría que bendice el texto elaborado por la Convención: mayoría de países pero también de ciudadanos.

 

Así que ya estamos en campaña. De los partidos mayoritarios, los que controlan el sistema político en cada Estado (por lo general, suelen ser dos) no podemos esperar mucho. En España, por ejemplo, las diferencias no las marcan las ideas, ni los principios, ni las convicciones: sólo los intereses.

 

Por ejemplo, tanto Rodríguez Zapatero como Mariano Rajoy votarán a favor del texto Constitucional. La única diferencia entre ellos, porque alguna tiene que ver para mantener la pantomima de Gobierno-oposición, consiste en que los populares advierten que el texto reduce el poder de España (cierto) y los socialistas contraargumentan que la reducción del poder español en el seno de la UE respecto al Tratado de Niza es mínima.

 

Por cierto, ¿ha reparado la izquierda, tan globófoba ella, en que todo el proyecto europeo es, por definición, un proyecto globalizador, sin duda la unidad supranacional más avanzada del mundo a pesar de su desesperante lentitud?

 

Naturalmente, ni la postura del PP ni la del PSOE representa un argumento lógico para una Carta Magna que afecta a 450 millones de personas. Incluso no lo sería la exclusión del Cristianismo, verdadera esencia europea, del texto. Eso es mucho, pero no lo es todo. No, si Hispanidad.com apuesta por el “no” es por otras razones que consideramos aún de más fuste. No se reconoce el derecho a la vida o a  la familia natural, pero es esta Carta Magna incluso atenta contra el  fundamento de una Constitución, que no es  otra cosa que un elenco de derechos, especialmente de la persona frente al Estado. Simplemente, se derivan los derechos individuales hacia la Declaración de Derechos del Hombre. Para eso, bien se podía haber asumido la Carta de la ONU (espléndida, aunque la actual ONU no la cumpla) y situarla como frontispicio de la futura sociedad europea.

 

Por otra parte, la Constitución pergeña una Europa cerrada a los flujos migratorios, una Europa lánguida, mortecina, triste. Esta es otra de sus grandes carencias. Una Europa encerrada y una Europa insolidaria.

 

Por lo demás, los tópicos no siempre son falsos. Por ejemplo, el tópico de la izquierda, cuando advierte que estamos haciendo la Europa de los mercaderes, resulta rigurosamente cierto. Una Europa de los mercaderes, donde, encima, los mercaderes franco-alemanes juegan con las cartas marcadas.

 

No. Lo mejor es votar “no”. A fin de cuentas, desde los primeros vagidos de la nueva nación (allá por 1950) se ha caminado muy lentamente. No pasa nada por que la primera Constitución se apruebe con tino, sin prisa y sin pausa. Basta con que sea una Constitución ilusionante. Porque el actual texto de Giscard, aburre a un difunto.

 

¿Constitución europea? ¡Vota “no”!. Así la cambiarán.

 

Eulogio López                          

 

 

ÉXITO DE LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO “MÁRTIRES CARLISTAS DEL REINO DE VALENCIA, 1936-39”

 

 

El pasado viernes 21 de mayo, en un salón de actos del Museo de la Ciudad de Valencia lleno de público (varias decenas de personas tuvieron que seguir el acto de pie) entre el que se encontraban muchos familiares directos de los mártires,  tuvo lugar la emotiva presentación del libro de D. Luis Pérez Domingo, Mártires carlistas del Reino de Valencia 1936-39, magníficamente editado por ACTAS dentro de la colección LUIS HERNANDO DE LARRAMENDI.

 

La presentación del acto estuvo a cargo de Don Luis Hernando de Larramendi, en nombre de la Fundación Larramendi, que fue otorgando el turno de palabra a las personalidades que formaban la mesa. Destacar que en la presidencia también se encontraba José Mas, presidente del Círculo Cultural Aparisi y Guijarro. Por orden de intervención los ponentes fueron: el historiador barcelonés D. César Alcalá, autor, entre otros, del libro Persecución en la retaguardia (sobre los mártires carlistas catalanes); D. José Miguel Orts, presidente de la CTC del Reino de Valencia; el autor del libro, D. Luis Pérez Domingo, que con palabras emocionadas agradeció a todos la realización de este acto recordando al millar de carlistas valencianos asesinados y D. Domingo Fal, Consejero Nacional  de la CTC,  hizo un llamamiento al compromiso carlista, con vocación de servicio a Dios y a la Patria, tal y como lo hicieron nuestros mártires. Destacó el carácter de Cruzada que el carlismo imprimió a la contienda de 1936-39, a pesar de los errores que se cometieron en el bando nacional. Finalizó comentando entrañables y simpáticas anécdotas de su hermano Alfonso Carlos, fallecido tras una rapidísima enfermedad el pasado 5 de agosto.

 

El acto terminó tomando la palabra de nuevo D. Luis Hernando de Larramendi, comentando el significado de la palabra MÁRTIR: aquel que muere por la fe y perdonando a sus enemigos. Leyó diferentes fragmentos de cartas enviadas por algunos mártires a sus familias antes de morir, en las que instan a perdonar a los que les asesinan con las mismas palabras de Cristo: “Perdonadles, no saben lo que hacen”. Con estas emotivas palabras terminó un acto lleno de sentimiento y emoción que hizo asomar las lágrimas a más de uno.

 

Antes de levantar la sesión, José Romero, secretario de la CTC valenciana hizo entrega de diferentes obsequios a los componentes de la mesa , en especial al autor del libro, que recibió el nombramiento de socio de honor del Círculo Cultural Católico San Miguel de Llíria.

 

Un acto para el recuerdo pero también para el compromiso con nuestra sociedad como hicieron nuestros mártires.

 

Ofrecemos a continuación los discursos completos de César Alcalá, José Miguel Orts y Luis Pérez Domingo.

 

 

César Alcalá: “NOS TOCA EXPLICAR LA VERDAD, TODA LA VERDAD”

 

Nos hemos reunido en esta magnífica ciudad para presentar el libro de don Luis Pérez Domingo. A mí me ha tocado presentarles un libro que lo siento un poco mío. Hace ya bastantes años, cuando trabajaba en uno que publique sobre los mártires carlistas que hubo en Cataluña durante la guerra civil, un amigo común me pidió que escribiera a don Luis porqué él estaba trabajando en otro dedicado a los mártires del Reino de Valencia. Éste común amigo nuestro, y de muchos de los presentes, era don Alfonso Carlos Fal Macías. Desgraciadamente la muerte le sobrevino sin poder ver cumplido uno de sus deseos: ver el libro de don Luis Pérez Domingo publicado. Sin embargo, desde allá arriba, estoy seguro que, en estos momentos, es feliz al contemplarnos. Alfonso, éste acto también te pertenece.

 

Pues bien, me puse en contacto con Luis y le ofrecí mi ayuda. Lo ayudé en todo lo que pude, enviándole documentación que había recogido durante mi investigación y poniéndolo en contacto con doña Trinidad Mariner, de Nules. También creo que lo convencí para que presentara el manuscrito al premio Larramendi. Todo su esfuerzo se ha visto recompensado con la edición de éste libro que hoy presentamos. Aunque la finalidad de un escritor o de un investigador es ver publicado su trabajo, particularmente toda esta experiencia me ha apartado una cosa más importante: haber conocido a don Luis Pérez Domingo y poderlo considerar un buen amigo. Quiero darte las gracias, públicamente, por tu amistad, por tus consejos, por tus críticas constructivas  y por la desinteresada ayuda que siempre he encontrada en ti.

 

La obra de don Luis es muy importante para conocer la persecución que sufrió el Carlismo en el Reino de Valencia. Por desgracia éste tema ha sido poco tratado por los historiadores. Si tenemos, actualmente, dos martirologios, el de Cataluña y el del Reino de Valencia, carecemos de otros que nos ayudarían a comprender, un poco más, la persecución que sufrió el Carlismo en la retaguardia durante la guerra civil.

 

El miércoles 20 de noviembre de 2001 todos los partidos del Congreso de los Diputados rindieron homenaje a los represaliados por el franquismo. Una de las víctimas declaró al periódico El País que: sólo justicia. Sin reabrir heridas, sin venganza y sin rencor. Si bien las declaraciones son testimoniales, no estamos de acuerdo pues, siempre, los recuerdos, sean cuales sean, abren heridas. El 23 de noviembre de 2002 el historiador Gabriel Jackson publicó un artículo en el mismo periódico donde comentaba: nunca he estado tan convencido como ahora de que debemos hablar, escribir y enseñar la verdad, en toda su gris complejidad. Las mentidas engendran mentiras, las exageraciones engendran exageraciones, y la ley de las consecuencias involuntarias dicta que se crearán nuevos resentimientos, errores y animosidades si no somos capaces de concentrarnos en la verdad.

 

Estamos de acuerdo con las palabras de Jackson, esto es, debemos hablar y explicar la verdad. Parece como sí, sólo los republicanos hubieran sufrido. Estamos de acuerdo en reivindicar los muertos republicanos y buscar las fosas comunes donde estuvieron enterados. Ahora bien, hay muertos nacionales a los que nadie reivindica. Se cree, equivocadamente, que los carlistas ganaron la guerra. Esto es una verdad sólo a medias. Si bien es cierto que los carlistas ganaron la guerra civil -al menos esto es lo que algunos han considerado- no es menos cierto que la perdieron, pues así fueron tratados por el bando ganador.

 

Como decía Jackson debemos explicar la verdad. Pues muy bien, expliquémosla. Esta tiene que ser nuestra finalidad, explicar lo que les sucedió a los carlistas en el momento de estallar la guerra civil. Pues bien, es el momento de reivindicar unos derechos y unos reconocimientos. Ellos, los carlistas, tienen los mismos derechos que los republicanos fusilados por Franco una vez finalizada la guerra. Lo que ocurre es que éste aspecto queda muchas veces en segundo término y se le da más importancia a otros hechos -tan importantes como los descritos- pero que, en el fondo, adquieren la importancia de la persona que los trata. Estamos de acuerdo que los republicanos reivindiquen a sus muertos, ahora bien, sólo con éste testimonio no conoceremos la verdad. Por eso queremos hablar de los carlistas asesinados en la retaguardia pues, en la mayoría de los casos, nunca nadie ha rehabilitado estas muertes y, por derivada, se ha escondido la verdad sobre estas ejecuciones.

 

¿Quién habla en nombre de nuestros mártires? Nosotros hablamos en nombre de ellos. Debemos nuestra obligación de recordarlos no sólo por ellos, por nosotros, sino para que las generaciones venideras conozcan la verdad. Si, como dice Jackson, es el momento de dar a conocer la verdad, sirva éste libro de Luis Pérez Domingo para salvaguardar la memoria de unos asesinatos tan inclasificables como los reivindicados por los republicanos.

 

 

José Miguel Orts: EL TESTIMONIO DE LOS MÁRTIRES CARLISTAS

 

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto” (J., 12, 24) .”Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien , cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre” (L., 6, 22).

 

Nos congrega aquí el homenaje a unos hombres y mujeres que supieron amar hasta el extremo y entregaron su vida en oblación generosa por Dios y por España. Algunos de ellos han sido ya beatificados por S.S. el Papa. A todos ellos alcanza la gratitud que merecen por su testimonio.

 

No fueron ángeles. Ni superhombres. Ni espíritus desencarnados. Vivían en un lugar y un tiempo que condicionaron su creer y su actuar. Tenían unas convicciones de las que se derivaron unas lealtades temporales. Para ellos la fe no se circunscribía al ámbito de su casa o de la sacristía: transcendía a su vida pública. Incluso en función de su fe, se configuraba su compromiso político. No se limitaban a votar cuando había que hacerlo. Ni a pagar una cuota de socio o de militante. Su entrega era más profunda. Por eso, en la hora suprema no fallaron. Superando sus debilidades humanas llegaron a adquirir el valor de confesar a Cristo en sus obras. Y entre esas obras figuraba destacadamente el servicio a sus hermanos, el amor práctico a la Patria. Y su lealtad al Rey legítimo que cuando manda, vincula moralmente, porque el poder le viene de lo Alto y sus órdenes sirven para construir el Reino.

 

Sería inútil medir los valores y antivalores que en aquellos trágicos años de nuestra guerra civil estaban vigentes con la medida de los que hoy rigen vidas y conciencias. No es comprensible, desde una óptica actual, el odio satánico a la fe  que ciega a los perseguidores y que les lleva a matar y destruir con una saña insólita. Es difícil, por otro lado, calibrar la fortaleza en la fe de los perseguidos que les hace capaces de vencer el miedo y les pertrecha espiritualmente para las pruebas que se les imponen. Su ejemplo sorprende en estos tiempo de desacralización, relativismo e indiferentismo: la muerte antes que la apostasía. Perderlo todo antes que doblar la rodilla ante los nuevos ídolos. Nuestros mártires no son sólo victimas pasivas: son ofrendas vivas que perdonan a sus enemigos y oran por ellos. Por eso casi setenta años más tarde, su recuerdo no suscita revanchismos, ni ansias de venganza. Son gloria de la Iglesia. Y de España. Y, ¿por qué no?, en este caso del carlismo.

 

Porque si no hemos de odiar, tampoco hemos de avergonzarnos. Hemos de recuperar la memoria histórica sin rencores, pero sin complejos.

 

En 1936 la Comunión Tradicionalista, perdidas las esperanzas de una salida pacífica y política a la crisis de descomposición en que estaba sumida la República, optó por la sublevación con una parte del Ejército y otras fuerzas. No lo hizo por mandato ni inspiración de la Iglesia, sino por cuenta propia, bajo su propia responsabilidad. La Iglesia, en aquellas circunstancias dramáticas no tuvo opción: no fue beligerante, fue víctima y perseguida, que no es lo mismo. Y esa persecución progresiva determinó sustancialmente la legítima defensa de la parte sana de la sociedad española.

 

Y vino la contienda civil con su secuela de tragedias individuales y colectivas. Y por fin el término de la guerra que tuvo más de victoria que de paz. Y el nuevo orden  con su perfil totalitario  Con sus luces y sombras. Entre éstas, los excesos de la represión, que alcanzó también al carlismo, vencedor en las armas y  derrotado aun antes de entregarlas. Pero al menos había de nuevo un espacio vital para la Iglesia y una patria rota, pero digna.

 

De la decisión de Don Alfonso Carlos I suscrita por Don Javier y Fal Conde de sumarse al Alzamiento del 36, el carlismo ni se avergüenza, ni se arrepiente ni pide perdón. Nuestros muertos  hoy ya son patrimonio de todos, de la Iglesia y de la Patria. Y su sacrificio no fue vano.

 

Hoy ellos son los protagonistas en este acto. Ellos y su biógrafo, Luis Pérez Domingo.

 

Hace cuarenta años largos que conozco a Luis Pérez Domingo. El autor del libro que hoy se presenta ha sido durante todo ese tiempo un referente moral para mí y para varias generaciones de carlistas valencianos. Un hombre de fe tenaz. Con obras. Poco dado a autocomplacencias y a brillos fáciles. De una pieza. Coherente. Lo contrario a la esquizofrenia actual estadísticamente normal. Leal hasta el sacrificio de la juventud y de la salud. Tímido: poco dado a mostrar sus sentimientos, pero capaz de amar con pasión  a los suyos y transferir esa actitud a la política. Y ello le ha ocasionado disgustos profundos. Pero su amor político nunca ha sido ciego. Su jerarquía de valores ha estado siempre muy clara: Luis es hombre de principios. Esos principios, que él ha rastreado en la memoria de los mártires, han informado su vida. Una vida contra corriente, difícil. Autodidacta, con capacidad de aprender de su entorno: acoger, depurar, reelaborar y transmitir. Hombre de tradición. Pero también es hombre de consecuencias: trabajador. Amante de las tareas bien acabadas: perfeccionista. De pluma certera y ágil. De palabras pensadas y sopesadas.

 

Nace Luis Pérez en 1932 en Valencia. A los 8 años fallece su padre a consecuencia de una enfermedad contraída durante la guerra. Pronto hubo de cambiar los libros por el trabajo. Y esa necesidad de salario lo lleva a Madrid, a las oficinas de la  revista católica Signo, en 1953. En la capital de España se vincula al carlismo,  entonces en la clandestinidad y en la oposición. Eran los tiempos de Don Javier de Borbón Parma como Rey recién proclamado y Fal Conde como Jefe Delegado. Ingresa en la Agrupación de Estudiantes Tradicionalistas de Madrid . De nuevo en su tierra, prosigue su militancia y llega a presidir la AET de Valencia,  forma parte del Requeté, donde desempeñó la delegación de Propaganda y Prensa. Fue secretario regional de las Juventudes Carlistas. Director de los periódicos clandestinos Avant y Clarín, de los boletines  Aparisi y Guijarro y Reino de Valencia y  colabora en El Tradicionalista, Horizontes, Resurgir, etc.. Secretario de la Junta Local de Valencia, Vicesecretario de la Provincial  de la Comunión Tradicionalista de Valencia. Presidente del Círculo  Cultural Aparisi y Guijarro hasta hace poco. En 2002 escribió el artículo de carga política del libro de Homenaje a Don Javier de Borbón en el XXV aniversario de su muerte. En los 60, cuando nos conocimos, Luis inventó una especie de seminario oficioso de jóvenes militantes que se llamó Acción Carlista del Reino de Valencia y que se reunía en el bufete de Salvador Ferrando Cabedo en horas nocturnas, que se llevó con todo rigor formal, incluso con actas y compromisos escritos.

 

La historia personal de Luis Pérez se enmarca dentro de la trayectoria del carlismo: en 1952, Don Javier es proclamado Rey. En 1955 es cesado don Manuel Fal Conde. En 1958, como fruto de la política de colaboración con el Régimen, se permite la apertura de los círculos carlistas, como el Aparisi y Guijarro y los Vázquez de Mella. Brilla la figura de Don Carlos Hugo como esperanza del carlismo. En el viejo círculo de la calle del Almirante Luis conoce a María Dolores  Langa, que se convertiría en su esposa en 1973 y madre de sus hijos: Luis Javier, María Dolores y Carlos Hugo. Fíjense ustedes en sus nombres.

 

Pasan los sesenta de los grandes Montejurras y Don Carlos Hugo encabeza la desnaturalización del carlismo so pretexto de “aggiornamento”, siguiendo los avatares del progresismo católico posconciliar. La unidad espiritual y orgánica de la Comunión se rompe en 1972. Y Luis Pérez ha de pedir público perdón a su hijo pequeño por el nombre de pila en un memorable artículo. En 1976 los muertos en Montejurra abren un abismo entre las dos facciones carlistas enfrentadas y frustran la reconstititución de la Comunión iniciada por Don Sixto, el hermano menor de Don Carlos Hugo. Diez años más tarde, tres grupos carlistas convergentes se unen para formar la actual Comunión Tradicionalista Carlista, representada aquí por nuestro amigo Domingo Fal-Conde, consejero nacional.  Estos avatares ocasionan el apartamiento de Luis Pérez de la actividad política hasta su retorno a funciones directivas del Círculo Aparisi y Guijarro. Y ahora lo tenemos entregado de lleno a la investigación histórica, dispuesto siempre a un consejo certero, a echar una mano en el trabajo...

 

Amigo Luis: Nuestro presidente, Pepe Mas, dice que la Comunión le impone los correligionarios, pero a sus amigos se los elige él. Yo doy gracias a Dios de tenerte como correligionario ejemplar en el seno de la Comunión Tradicionalista Carlista y del Círculo Aparisi y Guijarro y me enorgullezco de nuestra amistad, fruto de una recíproca elección. Enhorabuena por este nuevo hijo de tu madurez que es este libro de los Mártires.

 

He de expresar la gratitud de Círculo Aparisi y Guijarro, la de la Comunión Tradicionalista Carlista del Reino de Valencia y la mía propia a la Fundación Larramendi por haber hecho posible la edición del libro y la celebración de este acto. Y a ustedes, muchas gracias por acompañarnos y haber escuchado este desahogo de mi corazón.

 

 

Luis Pérez Domingo: RESCATAR DEL OLVIDO A LOS HERMANOS DE IDEAL.

 

Hace muchos años, al salir a la calle tras una reunión con un grupo de jóvenes carlistas en una localidad próxima a Valencia, uno de los asistentes me dijo: «Ese es uno de los que mataron a mi padre». Se refería a un hombre de unos cua-renta y tantos años que, a escasos metros de nosotros, atravesaba la calzada. La inesperada noticia me afectó profundamente. Pero mucho más me impresionó el sosiego, la paz que transmitía su voz, su límpida, serena y franca mirada, sin el menor vestigio de odio ni la más insignificante sombra de rencor. Era, sin duda, la actitud de quien vivía el mandato evangélico perdonando a los verdugos de su padre, en la estela de los mártires que rindieron su vida perdonando a sus victimarios.

 

Pues bien, con ese mismo espíritu de concordia he querido escribir este libro. No hay en él afán reivindicativo alguno ni vislumbre de resentimiento, porque nada más lejos de ni ánimo que alimentar la hoguera de las discordias que envenenan buena parte de la bibliografía más reciente dedicada a los trágicos sucesos que enlutaron las retaguardias durante la guerra civil.

 

No es, sin embargo, un libro neutral. No puede serlo, porque no es la obra aséptica de un historiador —que no soy— contemplando a distancia los acontecimientos, sino la de un carlista —que sí soy— empeñado en rescatar del olvido a sus hermanos de ideal, mártires en la triple significación que configura el ideario al que sirvieron, para el que vivieron y por el que murieron. Y doblemente mártires: por la causa de su muerte y por el silencio al que los hemos relegado durante demasiado tiempo. Es, pues, un libro que les debíamos. No es el que merecen, pero es una primera aproximación, un primer paso, que espero y confío aliente a robustecer su memoria, desde ahora, con las aportaciones de plumas mejor pertrechadas.

 

Casi un millar de carlistas fueron víctimas de la persecución, lo que supone, aproximadamente, la quinta parte de los inmolados en la región valenciana. Eran nuestros mártires gentes sencillas. No formaban parte de la elite de los poderosos, y su perfil sociológico se ceñía a los límites generales que presenta el conjunto de los asesinados en esos años nefastos. Es inquietante que, después de varios lustros, para un cierto sector de la historiografía continúen vigentes los clichés acuñados cuando se pretendía justificar la terrible persecución. Presentar la guerra civil como el enfrentamiento entre un pueblo inerme, monolítico, de un lado, y los poderosos y explotadores de otro, es una ridícula ficción que no se tiene en pie. Considerar la persecución como la airada reacción espontánea de un pueblo explotado contra sus explotadores, es simplemente una superchería. La mejor respuesta la hallamos en la amplia relación de profesiones de los carlistas asesinados. Un centenar largo que cubre casi todas las posibilidades: abogados, albañiles, comerciantes, dependientes, maestros, carpinteros, labradores, estudiantes, pintores, jornaleros, tranviarios, empleados, carteros, tapiceros, cerrajeros, aperadores, camareros... Y sacerdotes y religiosos, por supuesto. ¡Faltaría más! En definitiva, pueblo y nada más que pueblo. Bueno, algo más: pueblo católico. Porque la religión de las víctimas fue lo sustantivo, siendo accesorio todo lo demás.

 

Desde las páginas de la historia, nuestros mártires —y no sólo ellos— nos ofrecen la impagable lección de su conducta afianzada en la coherencia y en su impecable sentido de la responsabilidad. En tiempos de tribulación se mostraron perseverantes y firmes, no rehuyeron el deber y aceptaron sin vacilación su compromiso de ciudadanos católicos en el campo de la política. Unos, con el bagaje propio o familiar de su veteranía, otros con la consciente asunción de un legado centenario y con la ilusión de sumar su esfuerzo al de aquéllos, que los acogieron fervorosamente. De ahí la perplejidad que suscita el hecho de que, cuando desde diferentes instancias de la Iglesia se urge a los católicos a intervenir en política, se silencie con extraño pudor que muchas de las víctimas de aquel luctuoso periodo de nuestra historia militaron en diversas formaciones políticas. ¿Por qué? ¿Para evitar enojos y reacciones tendenciosas? No nos libramos de ellas. Una persona, cuyo nombre no mencionaré, que se supone inteligente y culta, y que por tal se tiene, después de censurar acremente a la Iglesia la acusa de estar «beatificando de una manera industrial a las víctimas de un solo bando». Nada menos. No sé si caben mayores desatinos conceptuales y formales en menos palabras.

 

Hace unos días, el cardenal Rodríguez Madariaga, arzobispo de Tegucigalpa, declaraba que «Es tarea de toda la Iglesia, no sólo de la jerarquía, sino también del laicado consciente, romper el tabú de que meterse en la vida política es algo parecido a meterse en algo sucio. (...) los proyectos concretos y los partidos [ya] no son tarea de la jerarquía, sino del laicado.»

Me pregunto si no estaremos perdiendo una oportunidad de oro para mostrar al mundo católico que la política no es, necesariamente, «algo sucio», y que una legión nada desdeñable de hombres y mujeres alcanzaron la santidad sin que su implicación política fuera obstáculo para ello.

 

Una obra de estas características ha de contar forzosamente con ayudas importantes. Esta las ha tenido. No tan abundantes como hubiera deseado, pero sí esenciales. La última en el tiempo, aunque decisiva, la de la Fundación Hernando de Larramendi, que ha permitido hacer realidad el sueño de los carlistas valencianos. Su presidente ha querido estar hoy con nosotros y le agradezco muy sinceramente su presencia y cuanto ha hecho para que el libro se editara, y, además, en muy breve espacio de tiempo. Agradecimiento que hago extensivo, claro está, a los miembros de la Fundación que con él se han desplazado hasta Valencia.

 

Antes recibí colaboraciones inolvidables. A todos agradezco su cooperación y les pido disculpas por no citarlos uno a uno como hubiera hecho en otras circunstancias. Porque hoy quiero singularizar mi agradecimiento en un amigo de todos, amigo excepcional, entrañable, infatigable y ejemplar carlista, volcado desde el primer instante en favor de este libro, al que consagró muchas horas. Primero, alentándome a escribirlo y aportando cuanta documentación obraba en su poder; luego, transmitiéndome ánimos cuando me sentía flaquear ante las dificultades que parecían invencibles —algunas lo han sido, en efecto—; más tarde, intentando encontrar la fórmula que posibilitara su publicación. Dios lo llamó a su presencia hace unos meses. Aun a riesgo de incurrir en un despropósito teológico, me atrevo a afirmar que ahora mismo Alfonso Carlos Fal-Conde Macías es mucho más feliz al contemplar la realidad de un libro que tanto anhelaba tener en sus manos. Gracias, querido Alfonso Carlos. Muchas gracias.

 

A todos los presentes, que han tenido la gentileza de sumarse a este modesto homenaje a los mártires carlistas, y a quienes con tanto cariño lo han dispuesto y organizado, gracias. Gracias de corazón.

 

 

 

 

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